14.12.10

Elegancia

Prefiero la fotografía cuando es elegante y fina, no grandilocuente. Por eso no me gustan -en general- los tirajes en formatos muy grandes y por el contrario me encantan los que van de medianos a pequeños… Esas exquisitas miniaturas de gabinete.

13.12.10

Control

Una cámara es solo un instrumento para plasmar nuestra visión de las cosas. Sin embargo, siento que actualmente las cámaras nos imponen demasiado su propia visión siendo en ella lo más importante el detalle, la resolución, la rapidez, y la amplitud de la gama tonal. De ese modo se nos quiere hacer creer que esos son los parámetros absolutos de la calidad fotográfica, obviando por completo que uno como fotógrafo puede querer precisamente distanciarse de todo ello, para trabajar más en el boceto y cierta estilización. Con esto no quiero decir que no sea bueno que haya herramientas de mucha capacidad, pero no todas las herramientas se adaptan a todos los trabajos y en todo caso, el que existan, no nos debe llevar a pensar que haya siempre que aspirar a lo que ellas ofrecen.

7.12.10

Vuelos

Me parece tan diferente el momento en que disparo una cámara digital y una analógica. En la digital siento como si estuviera despegando un avión en un simulador de vuelo, en analógico siento que el vuelo es real y que voy a alguna parte, aunque no sea yo el piloto. Si bien no me gustan los aviones, esa sensación de realidad no la cambio por nada... ¿Será ya por adicción a la adrenalina?

1.12.10

Conquistas

Hubo una época en que la foto hablaba siempre del pasado, ese era su referente natural directo y lo reinvindicaba como tal. La técnica misma, desde el momento de la toma, imprimía una huella en la foto, casi una marca de agua, haciendo de esa imagen una imagen de lo que se inscribía en determinado período y solo en él. Con el tiempo, además, la foto iba sufriendo un desgaste porque no existía de otro modo más que en un papel que gradualmente iba cambiando sus tonos, o se iba enmoheciendo, rayando o arrugando. Poco a poco la foto envejecía y eventualmente moría. La foto fijaba algo del tiempo pero lo ofrecía al tiempo, sin sacarlo de él. Sin embargo, desde el advenimiento de las tecnologías digitales es como si el tiempo se hubiera congelado totalmente… como si pasado y presente fueran la misma cosa o bien estados temporales intercambiables. Ahora las imágenes aspiran a ser siempre perfectas, a no sufrir ningún desgaste, a vivir en el eterno presente de lo virtual. Tampoco hay huellas de lente porque hoy todas las ópticas se parecen. Todo es “super clean” y ya no hay nada inscrito en la foto que nos glose sobre el paso de los años.

Quizás fue por algo semejante que durante el mundial de futbol me chocó ver por la televisión a Iniesta (el jugador que metió el gol decisivo que convirtió a España en campeón mundial) cuando lo entrevistaron siendo aún un niño y decía que deseaba convertirse en jugador profesional de futbol. Me chocó porque la entrevista se había grabado con una cámara digital y nada delataba su época pretérita... parecía una imagen hecha el mismo día de la final. A mí me hubiera gustado sentir el valor de documento antiguo pero no sentí nada semejante. Claro, eso no era fotografía, sino video, pero algo equivalente sucede con las fotos producidas por las modernas cámaras fotográficas. Hoy su conquista sobre el tiempo es total, pero por eso mismo es menos vital… solo la muerte conquista así.

19.11.10

Mirones

Una de las más nefastas y patéticas actitudes que se han desarrollado con el advenimiento de las tecnologías digitales es la del llamado “pixel pepeer” (mirón de pixeles). Éstos son personajes que andan viendo las fotos con microscopio en busca del detestado “ruido”. Lo que ahora me resulta novedoso es que ésta especie de microbiólogos fotográficos sean capaces de fusilar ya no solo una foto digital por tener minúsculas partículas ruidosas, sino también el verdadero grano argéntico, tan característico de más de un siglo de historia fotográfica. Y lo peor es que por estar viendo tan ínfimos detalles olvidan el contenido y el sentido de una imagen completa… se pierden pues lo mejor del placer de mirar. Si en algunos casos graves el ruido o el grano son demasiado invasivos y efectivamente pueden llegar a arruinar una imagen, en muchos otros se trata de una proliferación que da sabor a las fotos, como si se tratara de los hongos que dan sabor a un buen queso de roquefort (que aunque no a todos guste, no se puede negar que sea un producto muy refinado).

18.11.10

Anticuado con techo de vidrio

Quizás yo me quedé con una idea muy anticuada de lo que es la fotografía. Lo digo porque definitivamente esas imágenes minimalistas, formalmente perfectas y lisas que muchas veces son las grandes estrellas de Flickr, así como de las galerías de arte contemporáneo y de otros sitios, me dicen de muy poco a nada. No es que no haya intentado hacer cosas así con resultados que no me parecen del todo malos dentro del género, pero éste impulso ha sido más bien excepcional dentro de mi producción y pienso que ha sido un resultado del aburrimiento. En general, cuando veo una galería compuesta exclusivamente de ese tipo de fotografías me entra sueño.

¿Temas recurrentes dentro del género?: Gotas de agua reflejando el mundo; humo de colores enroscándose en arabescos caprichosos; pajaritos posados en cables eléctricos y que parecen notas musicales en un pentagrama; una silueta minúscula caminando en un horizonte despejado y de preferencia monocromo; ramitas saliendo de un estanque (ésta variedad particular la he reproducido y debo confesar que estoy orgulloso del resultado... Así que tengo"techo de vidrio", pero lo asumo si se quiebra y que me perdonen quienes se sientan identificados con esta clase de imágenes); un arbolito perdido en una inmensidad nevada; puentes embrumados que parecen flotar o estar truncos; pilotes saliendo de mares que semejan niebla debido a una exposición de larga duración, un cuadrito de cualquier color dentro de una superficie lisa que crea contraste, etc, etc, zzz... ¡crackkk!

17.11.10

Hibridaciones

En un tiempo de eclecticismo donde frecuentemente se hibrida la fotografía con otras formas de arte, con mayor razón se debería respetar y de ser posible apreciar la voluntad que podemos tener ciertos fotógrafos de continuar haciendo fotografía pura, ya sea digital o analógica. En cambio, lo que actualmente muchos parecen apreciar sobre todas las cosas es el diseño, la manipulación de la imagen, el collage, la intervención pictórica, etc. De ese modo se llega a mirar con cierto menosprecio aquellas imágenes que provienen de una visión netamente fotográfica, como si eso no fuera a tono con la época o bien fuera algo insuficiente o demasiado ingenuo.

12.11.10

Regalo

Lo que realmente sería un hermoso regalo de nuestra época es que se pudiera trabajar con la plena certeza de que la película que estás comprando no es la última que te van a vender o de que no tengás que mandar a revelar al extranjero un rollo de diapositivas. Tener la libertad de escoger un instrumental de trabajo sin la presión de su extinción, debería ser lo propio de ésta época que se jacta de tanto logro tecnológico.

11.11.10

Foto artística

Los fotógrafos autores de imágenes de “arte y ensayo” (para tomar prestada esa frase tan usada en los medios cinematográficos) deberían aprovechar mejor la fantástica oportunidad brindada por la aparición de la fotografía digital para explorar aún más, a través de la fotografía analógica, el terreno puramente artístico. Hoy más que nunca la foto analógica tiene la posibilidad de convertirse en el soporte artístico por excelencia, al haber asumido la fotografía digital -y de forma masiva- todo lo que es periodístico, comercial, publicitario, social y científico. Así, resulta mucho más banal lo que se crea con instrumental digital que lo que se crea basado en la fotografía argéntica y por ello me atrevo a decir que entre una buena foto artística analógica y la misma foto hecha en digital, la analógica obtiene un gran “plus” que incluso podría reflejarse en un precio mayor si ha de ser negociada en el mercado del arte. Es decir, es un plus que no solo se origina en el hecho de que su procesado sea por lo general más delicado y dificultoso que el de una foto digital, sino en la rareza misma del método usado.

10.11.10

Película

¿Por qué hago fotografía callejera preferentemente con película? No es por ser purista, es por rigor. Usar película me obliga a ser sumamente selectivo con mis disparos. Es un buen acicate para perfeccionar la técnica, la reflexión y el ojo. Nada más… No, no es cierto que no haya nada más… porque siento que una foto hecha en película es también mucho más especial que una foto hecha en digital y me procura un placer que no obtengo trabajando con la tecnología numérica.

8.11.10

Poder creativo

La fotografía captura algo del tiempo y el espacio, pero no es que simplemente reproduzca un símil de la realidad, sino que hace nacer un nuevo objeto con valor propio que se integra en ella. En ese sentido es completamente creativa.

7.11.10

Material

Una verdadera visión de mundo implica también una reflexión sobre el material que sirve para fijarla en imágenes fotográficas. Una visión de mundo comprende pues una visión sobre la cámara y el resto del equipo utilizado... e incluso sobre la vestimenta empleada cuando uno sale a tomar fotos (por ejemplo: ¿Salgo vestido a capturar imágenes callejeras como si fuera de safari o a la guerra o me visto como cualquier hijo de vecino para pasar desapercibido? ¿Uso gruesas correas de cuello con grandes logos de mi marca preferida -lo que llama mucho la atención y puede incomodar en momentos claves- o bien uso una sencilla correa de muñeca que agiliza el manejo de la cámara... o no uso nada de eso?).

5.11.10

Visión

Desde que todo el mundo anda con una cámara en el celular se le ha terminado de perder el respeto a los fotógrafos. Pero el arte fotográfico no consiste en apretar sobre un botón como muchas veces se tiende a creer, sino en plasmar una visión de mundo en una imagen, lo que a menudo representa un arduo trabajo que muy pocos emprenden y comprenden.

3.11.10

Detalles

A mí demasiado detalle en una foto me distrae, prefiero la "poesía" que surge de la indefinición y por eso me tiene sin cuidado la carrera tecnológica para lograr cada vez mayor resolución. Por esa misma razón tengo mucha inclinación por las fotografías que trabajan el boceto y algunas veces trato de hacer lo mismo. Para ello me ayuda mucho el grano y eventualmente hasta el desenfoque. Incluso no me preocupa que los rostros queden algo desdibujados en las fotos callejeras.

28.10.10

Descubrimiento

Hasta hoy vi ésta página. Sabía del resultado, pero no que se había puesto ahí.

Calidades

Es tan grande la huella de la tecnología en la práctica y la estética fotográficas, que difícilmente se puede hablar de fotografía sin hablar también de tecnología. Sin embargo, el error… el gigantesco error en el que a menudo caen quienes juzgan la tecnología analógica como obsoleta (del mismo modo que juzgan obsoletos los mismos artilugios digitales desde el momento en que entra al mercado alguno que los supera en X aspecto) es que muchas veces eso los lleva a confundir calidad técnica con calidad estética. Aunque son dos conceptos que están relacionados, no quiere ello decir que sean necesariamente asimilables y ésta diferencia hay que tenerla muy clara cuando se aprecia el arte fotográfico. Es sorprendente la cantidad de gente que juzga una fotografía no por lo que le transmite a nivel estético o de contenido, sino por la calidad del equipo con la que está hecha. Tal manera de pensar implica haber perdido por completo el norte y es como juzgar mala una pintura (o por lo menos no tan buena) porque no fue hecha con pinceles de pelo de marta. Quien así piensa confunde arte con tecnología y está confiando más en la maestría del técnico o el científico que en el arte del fotógrafo. Y aún aceptando que en el campo de la fotografía haya obsolescencia tecnológica, nunca la puede haber a nivel artístico partiendo de un único juicio sobre el material con el que está hecha una imagen.

27.10.10

Preservar la "fotodiversidad"

Cierto día comentando un post en otro blog se me ocurrió que la película era como un lenguaje y que si ésta desaparecía iba a desaparecer toda la poesía que sería posible crear a través de ese lenguaje. Ya dialectos enteros de esa lengua están extintos, tales como el Kodachrome y otros. De ahí la necesidad que existe de luchar por su preservación, una tarea que compete, en primer lugar, a los fotógrafos mismos. Obviamente la mejor manera de proteger la película es consumiéndola… Disparar en analógico, aunque sea para ciertos proyectos más personales.

26.10.10

Tiempo

Así como deberíamos darnos el tiempo de ver y sentir las escenas, las cosas y las personas antes de disparar la cámara (bueno, evidentemente salvo cuando no hay tiempo para ello). Igual deberíamos dárnoslo cuando vemos fotos. Hoy en día se miran demasiado rápido y no nos damos el tiempo de sentir lo que ellas muestran. ¿Cuántas veces no me ha pasado que la belleza o el interés de una foto no se me revela de buenas a primeras, sino observándola detenidamente largo tiempo o luego de verla varias veces? También las fotos necesitan ser seducidas por nuestra mirada.

19.10.10

Arqueología de un recuerdo

Paris, 1990

A veces de las vivencias quedan muy pocos recuerdos y en ocasiones nada... ni siquiera un nombre. Por eso es una situación afortunada cuando sobrevive, al menos, una foto... en este caso el retrato de una muchacha italiana que una vez cruzó mi camino y que se podría llamar Renata o Giovanna o Giuliana o cualquier nombre así.

Esta es una imagen que permaneció 20 años dormida en mis archivos y que lleva los estigmas de una degradación de la emulsión en el negativo, pero que hoy muestro como quien muestra una pieza arqueológica porque me parece bella e intensa.. Incluso diría que el tiempo, con su huella corrosiva pero convenientemente ubicada, se ha encargado de mejorarla.

También pude haber cortado la fotografía dejándola en formato cuadrado, con lo cual la composición hubiera sido perfecta, pero no me interesa eso, al menos no en este caso porque eso hubiera sido como amputar las trazas de una historia de por sí precaria.

Supongo que en la vida todo participa de esa fragilidad. Todas nuestras vivencias, nuestras alegrías y sufrimientos, todos nuestros amores y dolores... todo se borrará un buen día para siempre. Entretanto, la fotografía es como un signo más difícil de doblegar... es como una seña en la caverna del tiempo como lo son las pinturas rupestres que aún subsisten. Es su poder de prolongar y hacer persistir la memoria lo que más me fascina de ella.

Yashica FX-D, ML 50mm f/1.4, Ilford FP4, Scanner Epson 2580 (2400 dpi), Lightroom & Photoshop.

13.10.10

Miradas

He aquí una bella publicación que viene a llenar un vacío. Se trata de una antología que retrata 50 años de historia de la fotografía nacional:



Felicidades a los participantes.

Sentido estético

Uno carga con su sentido estético como carga con su cuerpo

Al cuerpo se le puede ayudar mediante dietas, ejercicio, cosméticos, trajes apropiados, y hasta alguna cirugía plástica, pero si usted es grande o pequeño, proporcionado o desproporcionado o del color que sea, es así y nadie lo cambia. Igual con la estética fotográfica… Uno hace las fotos que ella le permite. Lo más sano es aprender a conocerla, asumiéndola como es y tratando de estar contento con ella o al menos en paz, y siempre haciendo esfuerzos correctos para que luzca del mejor modo.

12.10.10

Mal gusto

Iré al grano: me gusta el grano... no el que pica y uno se arranca al rascarse, sino el grano fotográfico. Pero en una época de cirugías estéticas, de liposucciones, de implante de senos, de nalgas y hasta de estiramiento de penes, somos vasallos en todos los campos de un impulso que aspira a obtener (o al menos admira) lo que tenga volúmenes ideales; lo que carezca de imperfecciones de cualquier orden y lo que sea completamente liso. En fotografía eso también tiene manifestaciones y por ello muchos quieren extirpar el grano de las fotos y hasta lo llaman “decimonónico” o les da urticaria. ¿Alguien será capaz de hacernos un transplante de estética?

7.10.10

B&N

Un amigo me preguntó hace poco que para qué sigo haciendo fotos en blanco y negro, ya que según él es algo pasado de moda y un lenguaje que las nuevas generaciones no entienden para nada. Me lo ejemplificó con su hijo de siete años que rechaza categóricamente ver cualquier película en blanco y negro, porque está creciendo con una televisión repleta de imágenes de chillantes colores. Reconozco que la pregunta me dejó pensando mucho. No tengo la impresión de que el blanco y negro sea un lenguaje en vías de extinción… Basta abrir Flickr para ver la gran cantidad de fotos que aún se hacen de ese modo. Pero puede ser que de aquí a unos años cuando estas nuevas generaciones formadas con la televisión, internet y los videojuegos (todos repletos de imágenes en color) crezcan y comiencen a producir sus imágenes, el blanco y negro desaparezca o será visto como una curiosidad a la que la gente le encontrará que le falta algo... o mucho. Solo el tiempo lo dirá.

6.10.10

Numeritos

Hoy hace exactamente cuatro meses anuncié que iba a dejar de subir fotos a este blog para dedicarlo más bien a ampliar lo que había venido llamando "mi soliloquio fotográfico”. Fue también en ese momento cuando comencé a colgar sistemáticamente mis imágenes a Flickr, a un ritmo de una o dos diariamente. Ayudado por el instrumental estadístico que me ofrece ese sitio y haciendo un balance aproximativo de lo que ha sido mi experiencia por allá hasta el momento, encuentro algunas cifras llamativas. No es que yo sea muy aficionado a los números, pero ciertamente tienen lo suyo que decir, veamos: Hasta hoy tengo subidas en total 442 fotos (lo que es prácticamente cero comparado con las 5 mil millones que integra el sitio... ¡O las 16 mil millones de Facebook!), de ellas 277 son visibles al público en general y 120 son restringidas (no se imaginen porno o algo así, sencillamente son galerías para amigos y familiares con fotos de eventos de carácter privado). En un cuatrimestre esas 277 fotos públicas han recibido unas 17 600 visitas, lo que significa un promedio de 144 accesos por día, 1100 por semana, 4400 al mes. Aunque como es lógico hay días con mayor o menor número de accesos... El máximo absoluto fue de 500 y pico cierta fecha de agosto... el mínimo de setiembre fue de 73 y hoy por ejemplo ha sido de 200. Si saco la media de visitas por foto, llego a la cifra de 63, es decir, cada foto habría sido vista una vez cada dos días. Por otra parte, casi la mitad de esas imágenes ha sido definida por algún visitante como favorita y un poco más de la mitad han sido comentadas al menos en una ocasión. Las fotos que han recibido tres o más menciones de favoritas las he puesto en una carpeta especial que está constituida por 40 trabajos. La más favorecida (Trafalgar Square) cuenta con 37 escogencias. Sin embargo, si se combina el número efectivo de visitas por foto, con las que han sido comentadas y con las que han recibido menciones de favoritas -método que sirve a Flickr para sacar el orden de las más interesantes-, resulta que esa misma foto solo llega en cuarta posición. Además, curiosamente las 7 primeras de la lista son en blanco y negro, habiendo entre ellas un solo retrato. Las seis restantes, lo que muestran, son figuras anónimas o bien paisaje urbano. Hay también dos fotos que han obtenido premios en concursos internos a Flickr. Una un primer premio (de nuevo Trafalgar Square) y otra un tercero (de un total de tres que he inscrito en concursos)

Esa experiencia me ha permitido también establecer contactos con unos 90 fotógrafos de las más variadas nacionalidades, de los cuales 6 o 7 se han convertido casi en amigos de los cuales tengo noticias con cierta frecuencia. También estoy participando, con al menos una foto, en unos 170 grupos temáticos. Esta ha sido una experiencia que personalmente me ha aportado mucho a nivel formativo, porque me ha permitido ver muchos trabajos de gran interés y hasta el momento he escogido unas 900 fotos como mis favoritas y hasta tengo una galería, curada por mí, con 12 trabajos ajenos de foto callejera que considero de lo mejor.

Ahora bien, quizás algunas de las cifras que he dado haya que matizarlas con algunas suposiciones (porque no hay manera de corroborar que así funcione realmente), por ejemplo: es probable que de los 144 accesos diarios, una tercera parte sean hechos por las mismas personas de forma rutinaria y otra tercera parte por servidores automatizados que establecen enlaces por medio de ciertas palabras clave, pero esto último no quiere decir que se le preste una atención particular a la foto. Y de la tercera parte restante, es muy posible que solo una mitad -es decir, unas 24 personas- represente el contingente efectivo de nuevos visitantes que llegan diariamente a ver alguno de mis disparos.

En resumen y aunque no todo sea susceptible de ser interpretado a través de números, encuentro que mi experiencia en Flickr ha arrojado en este lapso de tiempo un balance bastante positivo que espero siga creciendo en el futuro.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Aunque Flickr no es un sitio comercial, ciertamente es una plataforma para promover el trabajo de diversas maneras. Desde ese punto de vista debo decir que los frutos, en términos estrictamente económicos, han sido cero (o más bien negativos, si considero los 25 dólares que cuesta la suscripción anual, así como el costo de la conexión y el tiempo consumidos). Nadie ha mostrado interés en obtener la licencia de alguna de mis fotos; ni en comprarme una copia aunque sea pequeña; ni ninguna de ellas ha servido para hacerme de cliente alguno (digo, no a través de Flickr, porque algunas de las fotos que ahí muestro sí las he podido vender, pero por otras vías)… bueno, quizás un par sí, pero no puedo afirmar con toda certeza que lo que vieron estos clientes en Flickr haya sido la razón principal del encargo que me hicieron, porque también hubo amistad de por medio. Entonces no creo casual que este cero comercial corresponda al cero que representan mis fotos en la masa total de Flickr, donde incluso mi imagen más popular (Ángel del diluvio con 343 accesos) es prácticamente invisible comparada con ciertas fotos que, por sí solas, han recibido más visitas que todos mis trabajos juntos en estos cuatro meses. Así las cosas, Flickr es sencillamente por el fun y por amor al arte… y por supuesto para negocio de sus dueños y quizás de unos cuantos fotógrafos muy afortunados y muy buenos, claro está… ¡Que siga la fiesta pues…y que viva la foto!

4.10.10

Resistencia

Algo que me ha enseñado la fotografía es a palpar muy de cerca eso que los budistas llaman la impermanencia, ese principio de la fluidez del mundo, de que lo que en un instante estaba allí al siguiente ya no está, algo especialmente cierto en el caso de la foto callejera que tanto me gusta. Dentro de ese contexto la fotografía es una pequeña revuelta o un acto de resistencia simbólico contra esa implacable ley del universo, revuelta destinada al fracaso quizás (por su carácter ilusorio), pero bella por su romanticismo y sentido de la utopía.

1.10.10

Aspiración

Aspiración de una época: lograr la cuadratura del círculo, o lo que es lo mismo: meter tres dimensiones en dos. Hoy en día, cuando ya hay pantallas tan delgadas como una hoja de papel, es decir, virtualmente bidimensionales, tenemos que la imagen por su parte busca a toda costa convertirse en imagen tridimensional. ¿Seremos capaces de pasar de la aspiración a la inspiración?

30.9.10

Bingo

Mejor que las oportunidades de quién quiere ser millonario… mejor que pegarse el gordo de navidad, mejor que joderse la vida trabajando como loco, mejor que atracar un banco y aún más sano que tener el insidioso poder del Rey Midas… Simplemente vaya a un mercado de pulgas, cómprese por 45 dólares una caja de viejos negativos y rece porque sean, por ejemplo, de un tal… Amsel Adams. Le sucedió a un californiano común y corriente (bueno, quizás nunca rezó porque ni sabía lo que compraba) y hoy esos negativos han sido valorados por ¡200 millones de dólares! ¡Bingo mayúsculo! (la noticia no es completamente nueva pero quería referirla y se me había ido quedando en el tintero)

Pero si no cree tener esa suerte, entonces cómpreme usted al menos una fotito a buen precio… nunca se sabe… quizás dentro de unos años se coticen bien.. :)

29.9.10

Calificativos

Un fotógrafo conocido asevera en una entrevista que leí un día de estos que la fotografía es un “lenguaje pobre, perezoso y superficial” y que por eso él se ve obligado a acompañar sus fotografías con abundantes textos. Yo no creo que el lenguaje fotográfico sea necesariamente así. Lo que me parece es que para cierto tipo de trabajos podría haber una inadecuación entre el tema y el instrumento elegido para representarlo o tratarlo. Esto es especialmente cierto cuando la fotografía pretende ser muy explicativa en un sentido documental o bien demasiado conceptual. Pero hay toda una esfera de la práctica fotográfica que no requiere de ningún texto que venga a explicitar su mensaje, porque sus recursos expresivos, que son muchos, están empleados con plenitud y de modo autosuficiente. En todo caso, los que a menudo son "pobres, perezosos y superficiales" somos nosotros los fotógrafos.

27.9.10

Milagros

Veo en ciertos foros fotográficos tanta gente frustrada porque tal o tal compañía no satisface al ritmo que ellos quisieran sus ansias de nuevos equipos, que mucho me temo que en el fondo lo que esto delata, son sus propias carencias como fotógrafos y por eso esperan con impaciencia que tal o tal constructor saque al mercado la cámara milagrosa, el instrumento mágico que tomará por ellos la foto perfecta que no han sabido lograr con equipos más modestos.

Pero no hacen falta cámaras tecnológicamente más capaces (ya capacidad hay de sobra, aunque por supuesto siempre pueden mejorarse algunas cosas), sino más trabajo por parte de los fotógrafos y, en última instancia, hacen falta fotógrafos más interesantes. Es siempre el buen fotógrafo el verdadero milagro.

23.9.10

La piel de la imagen

A mí la imagen me gusta tocarla y olerla, mirar a través de ella, ver en negativo su transparencia desnuda… Imagino y siento que es como un cristal precioso que exploro a contraluz con una lupa pegada al ojo como lo haría un joyero. Me encanta la textura iridiscente de los plata reducida que traduce el poder de viejas ópticas y que es como la huella en miniatura de lo que un día fueron vibraciones luminosas. Disfruto tanto de esta aproximación física a las imágenes que la fotografía digital ha hecho imposible al convertirla en un fenómeno puramente electrónico, que lamentaré mucho el día en que desaparezca el celuloide... Sin duda lloraré.

22.9.10

Poder de registro

Lo que fotografío no es mi visión porque de lo poco que veo casi nada queda registrado en mi memoria. Lo que fotografío es lo que la cámara ve y yo me siento tuerto a su lado.

(éste era el matiz del que hablaba en otra entrada. Puede parecer una contradicción con lo que dije en esa oportunidad, pero no lo considero así porque aquella vez me refería a cómo ciertas lentes traducían mejor mi visión -en lo referente a fidelidad óptica-, mientras que ahora me estoy refiriendo a lo que queda registrado físicamente en una fotografía y su relación con la memoria subjetiva, independientemente del tipo de ópticas concretas que esté utilizando)

20.9.10

Ciega cobardía

A veces fotografío para ver luego con calma lo que no me atrevo a mirar bien de frente, es decir, a veces fotografío casi a ciegas y por cobardía.

18.9.10

Profesionales

Ser profesional de la fotografía no significa necesariamente dotarse del mejor equipo (el más “profesional”), sino saber tomar las fotos sacando el máximo provecho de lo que se tenga a mano y logrando llevar el resultado a niveles que no tengan nada que envidiarle a ningún otro (dadas ciertas condiciones o supuestos... por ejemplo, comparando el impacto de las imágenes en el espectador, no su resolución). Además, ser profesional de la fotografía tampoco significa necesariamente ser un artista de la fotografía. Lo que le da status artístico a una imagen es toda la parafernalia mental y la estrategia de producción que ponemos en marcha cuando la realizamos, no la calidad del equipo que utilizamos ni tampoco nuestra situación profesional. El video de la entrada tras anterior me parece un buen ejemplo de todo ello.

17.9.10

De acuerdo

Para mí la mejor tecnología no es la que nos hace más eficientes, sino la que nos hace más felices” Genevieve Bell, antropóloga en tecnología (Es directora de interactividad y experiencia en Intel y fue nombrada una de las 100 personas más creativas en los negocios -aunque no sé cómo hacen para medir eso-).

16.9.10

1 fpd

Ahora que hay buenas cámaras para el gran público que hacen excelentes fotos a cadencias de 10 fps (10 “frames per second”… diez tomas por segundo, es decir, una buena metralleta), el mundo corre al abismo de una nefasta sobrepoblación fotográfica de la cual solo un “Big Brother” sería capaz de librarnos, lo que obviamente tampoco es una solución para aspirar a un mundo fotográficamente sostenible y equilibrado. Pero imaginemos, al menos un instante, el nombre de la ley que impondría un severo control de natalidad en esta orgía de imágenes: se llamaría “Ley 1 fpd” y obligaría a los fotógrafos a limitarse a una toma por día ("one frame per day"), lo cual seguramente nos llevaría a ser sumamente rigurosos con nuestras escogencias sobre qué fotografiar y también muy vigilantes con respecto a cómo hacerlo.

Pienso que un buen modo de alcanzar ese disciplina sin necesidad de que ningún malvado “Big Brother” venga a sojuzgarnos con ordenanzas tiránicas, sería practicar con esta otra forma de inofensivo "gran hermano", y que a mí personalmente me parece una genialidad:


13.9.10

Ética del robo

Después de lo que he narrado en las tres entradas anteriores, no puedo olvidar las palabras de Cartier-Bresson quien, al referirse a la foto callejera y a la captura sin permiso de la imagen de las personas, decía algo así: "es robar para dar". No se trata pues de hacer imágenes para quedarse con ellas, sino para compartir con los demás una visión. Y eso será tanto más valioso y justificado cuanto mayor sea el talento del fotógrafo callejero.

10.9.10

Disparar e irse... pero muy lejos (3- Sana rebeldía o pura malacrianza)

Pero está bien, suponiendo que nada de lo anterior funcione ya sea porque soy muy mal abogado o porque los jueces son muy estrictos o bien ciegos, o la legislación muy tajante, aún tengo una as bajo la manga: el declararme “objetor de consciencia por razones religiosas, filosóficas y artísticas” (solo que a la inversa, porque en vez de ser una razón para no ir a la "guerra" más bien me lanza a ella... casi una guerra santa pues). Pero antes de pedir la absolución confesaré todo ante el juez… Admitiré que soy un “serial killer” haciendo fotos callejeras y en todo caso a menudo infrinjo la ley descaradamente al publicarlas en Flicker, lo cual no tiene otro propósito que el de dar a conocer mi obra que es un fin en sí y no, como podría suceder en una publicidad, un medio para comercializar otro producto o servicio. Para algunos retratos posados como es lógico sí pido permiso, aunque claro, es un asunto verbal y en realidad el permiso es para hacer la foto, sin abordar el tema de la publicación y mucho menos el de su posible comercialización como fotografía artística. Para las fotos espontáneas obviamente no pido ninguna autorización. Y no lo hago no solo porque entonces casi no podría hacer ninguna fotografía callejera, siendo entonces imposible documentar una parte importante de la realidad que nos circunda, sino también -y sobre todo- porque en mi fuero más íntimo estoy convencido de que el famoso derecho de imagen se fundamenta en una base conceptual y ontológica errónea: Sostengo contra viento, marea, juiciosas doctrinas de serios jurisconsultos, legislaciones restrictivas y turistas mexicanas fumadoras de habanos, que la imagen no pertenece a las personas sino a quien las ve y que se ha hecho una amalgama excesiva con el asunto del derecho a la intimidad. Mi propia imagen me pertenece solamente en el tanto me esté mirando en un espejo o me haga un autorretrato, de otro modo todo lo que la gente ve en mí no me pertenece en lo más mínimo. Además, la fijación de esa imagen gracias a la invención técnica que constituye la fotografía, no es sino un modo de dar una dimensión material a esa imagen que no le pertenece al sujeto fotografiado, sino al fotógrafo que la captura. Y si nuestra imagen no es nuestra, sino de otros… ¿En qué se fundamenta realmente el “derecho a la imagen”, sino en una excresencia del ego que se molesta porque la luz que se reflejó en su cuerpo fue capturada por alguien más? La doctrina jurídica dice que es en el “derecho a la intimidad”, pero la intimidad de la piel para afuera y en la calle me parece una pura entelequia. Resulta curioso que si usted es un personaje público, entonces ahí no tiene derecho a que su imagen sea protegida del mismo modo que si es "perico de los palotes". ¿Es solo en virtud de su estatus o porque en el fondo la doctrina del derecho a la intimidad no es tan consistente en lo que a la imagen se refiere? Podría dar incluso un paso todavía más allá con respecto al cual sé de previo que pocos me seguirán, si es que estuvieron de acuerdo con lo anterior: Estoy convencido, como budista consecuente que pretendo ser, de que en realidad la imagen no le pertenece a nadie en particular, sino al todo que formamos unos y otros. Si se comprendiera eso desde su raíz, nadie andaría preocupándose por el uso de su imagen, porque por otra parte nadie tendría intereses ilegítimos con respecto a ella y todos celebrarían lo que es invaluable en una fotografía acertada: la belleza de la captura, ese momento de luz irrepetible.

Sea como sea, el incidente con la turista no va a desmotivarme con respecto a la fotografía callejera. Todo lo contrario, seguiré haciéndola pero con mayor cuidado. Sencillamente me servirá de lección para afinar la lección de Cartier-Bresson… sí, disparar e irse cuanto antes… pero hacerlo lo más lejos posible (y en última instancia a otro país, si es que ya en el nuestro no se puede). De hecho después del incidente tiré como otras cinco fotos, siempre de personas en la calle. En cuanto a la foto de la turista… bueno… me faltó cancha. Luego pensé que debí haberle dado mi tarjeta para que viera mi trabajo, y que me mandara luego una dirección dónde enviarle su dichosa foto con el puro, porque si bien no es extraordinaria, creo que le hubiera gustado. Así que finalmente no pienso destruirla. Tras serena reflexión y a pesar de lo que le dije, encuentro que realmente no tengo por qué hacerlo, sobre todo porque ella me impidió hacer otra foto y se podría considerar que estamos a mano. Eso sí, espero publicarla tal vez dentro de unos cuarenta años, suponiendo que tanto la foto como yo lleguemos a edades avanzadas. Además, rezaré para que la turista pueda verla.

Quizás llegue entonces a mirar con nostalgia su juventud marchita y si su memoria aún se mantiene, tal vez se acuerde, viendo la foto, de aquel habano que se fumó en un mercado de artesanías en Costa Rica y de un fotógrafo impertinente que le tomó una foto sin su permiso y que para colmo no cumplió cuando dijo que destruiría el negativo… Estoy seguro de que la visión de esa imagen en blanco y negro realizará el milagro de que la turista perdone al fotógrafo y hasta de que le tenga cierto cariño por un delito que bien mirado desde las cumbres de sabiduría a las que -se supone- lo eleva a uno la edad, es casi un inofensivo juego que no hay que tomarse tan en serio. Ahora bien, ya si se enoja feo y hace un nuevo berrinche porque se publicó la foto, pues la verdad me daría pereza y estaría dispuesto a retirarla y pedirle disculpas de nuevo, porque a esas alturas de la vida ninguna foto o nada que venga a quitarle a uno la tranquilidad vale realmente la pena.

Pero déjenme decirles que el mal karma que eventualmente me pude haber ganado -y me podría aún ganar con todo esto-, considero que ya está saldado de alguna manera, porque unos minutos después de lo que he narrado, un policía de tránsito le quitó las placas a mi carro por haberlo estacionado en raya amarilla (¡un sábado!). Resultado: 200 dólares de multa y 10 puntos menos en el permiso de conducir de este fotógrafo abusivo y chofer irresponsable. Ahora ya sé lo que sentía Tres Patines cuando el tremendo juez de la tremenda corte lo multaba.

7.9.10

Disparar e irse... pero muy lejos (2-Mi alegato)

Cuando hablé con la turista, la verdad es que no me acordaba mucho de lo que había aprendido en las aulas de la facultad de derecho hace ya tantos años y solo recordaba vagamente que, según la legislación de nuestro país, había una excepción al derecho de imagen cuando se tratara de fotos tomadas en espacios públicos. Al regresar a la casa, busqué información en internet y me encontré una reciente tesis sobre el tema que me leí en sus partes más relevantes. Gracias ese estudio hoy tengo el tema más claro. El derecho de imagen en Costa Rica se establece y regula a través de las siguientes fuentes normativas:

A nivel constitucional: No hay protección constitucional directa. Solamente indirecta a través de una interpretación que entiende que el derecho a la intimidad del que habla el artículo 24 de la Constitución, incluye el derecho de imagen.

A nivel supra legal: Costa Rica ha firmado convenciones internacionales que protegen el derecho de imagen.

A nivel legal: Los artículos 47 y 48 del Código Civil consagran el derecho de imagen y sus excepciones.

A nivel jurisprudencial: Hay una serie de fallos de las cortes de justicia que establecen los alcances que tiene el derecho de imagen en nuestro país.

Lo que todas esas fuentes normativas establecen se puede resumir del siguiente modo, tal como fue lo hizo la Sala Constitucional en una sentencia:

1) Existe un derecho fundamental a la imagen derivado del derecho a la intimidad

2) Este derecho consiste en que no se puede captar, reproducir ni exponer la imagen de una persona sin su consentimiento.

3) La regla del consentimiento derechohabiente admite varias excepciones a saber:

a)las fundamentadas en los límites del principio de autonomía de la voluntad enunciadas en el artículo 28 de la Constitución Política -la moral, el orden público, el perjuicio a tercero- que evidentemente no pueden invocarse en abstracto, sino que deben atarse a una situación concreta, dándoles contenido,

b) La notoriedad de la persona o la función pública que desempeñe,

c) Las necesidades de justicia o de policía, y

d) Cuando tal reproducción se relacione con hechos, acontecimientos o ceremonias de interés público o que tengan lugar en público”.

El Código Civil, por su parte, establece con precisión dos excepciones al derecho de imagen que a mí me interesan particularmente:

I) Cuando medien fines científicos, didácticos y culturales, donde prevalece el interés general o el bien colectivo superior.

II) La concurrencia en lugares públicos, siempre que lo que se capte sea el espacio abierto y la imagen de la persona sea incluida por la coincidencia de la concurrencia en ese lugar y ese momento y no por sus características.

También la sala constitucional ha destacado esto: “para que una persona pueda invocar la vulneración a este derecho, debe existir una plena identificación de la persona presuntamente perjudicada, sea por su nombre o por su imagen”.

(aclaro que todos estos datos provienen de la tesis, así que si existiera alguna imprecisión habría que achacársela a la misma)

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Así las cosas, la turista que echaba humo (y no solo el de su habano) pudo efectivamente haberme demandado, pero de haberlo hecho seguramente habría sido algo bastante raro y quizás hasta novedoso, porque en nuestro país nadie suele armar un bochinche por salir en una foto callejera que no tiene ningún fin publicitario, sino uno puramente documental y artístico (es decir, cultural), y mucho menos si está ejecutada por un fotógrafo desconocido. Por otra parte, yo podría alegar que estaba fotografiando el espacio del mercado de artesanías y la turista quedó plasmada en la foto por coincidencia (aunque claro, semejante mentirilla sería solo para propósitos de defensa, exactamente como lo suelen hacer todos los abogados, que son o somos -aunque yo solo me gradué de bachiller en leyes- el gremio más mañoso sobre la faz de la tierra después de los políticos y seguido muy de cerca por el que integran ciertos fotógrafos). Además, para legitimar el estatus cultural del género fotográfico callejero, podría invocar ante el tribunal la importante doctrina técnica que existe (por ejemplo, la elaborada por el fotógrafo Chris Weeks) que conceptualiza la foto callejera como una forma de documentar parte de la condición humana (precisamente la que se manifiesta en los espacios públicos), lo que podría ser interpretado en última instancia como un “fin cultural donde prevalece un bien colectivo superior”. Una legislación que resultaría interesante a ese respecto como referente interpretativo es la alemana, la cual dispone que una foto puede ser publicada, aunque no haya sido encargada, “si sirve un interés artístico elevado”. Y por supuesto que ilustraría mi defensa con un diaporama compuesto por fotos de los grandes maestros(as) del género callejero o “street” como Cartier-Bresson, Ronis, Doisneau, Klein, Arbus, Eisenstaedt entre otros (as), piezas que hoy están en importantes museos alrededor del mundo y valen, sino miles, millones de dólares. Evidentemente ninguno de ellos pidió permiso para fotografiar a muchas de las personas que aparece en sus hoy célebres imágenes. Ahora bien, en éste género lo que se busca es captar a las personas en una situación que siempre es una particular situación geométrica o bien de luz o bien por su relación con otro elemento de la composición. Poco interesa al fotógrafo callejero el retrato en sí… es más, a menudo ni se reconocen los rasgos de una persona. La fotografía callejera es pues un arte de ver y registrar lo que ocurre en sitios públicos y no un arte de retratistas. Un verdadero fotógrafo callejero no se mete en la intimidad de un hogar, no persigue ni agrede con su cámara (como frecuentemente si ocurre con los paparazzi), no daña la vista con un flashazo, no manipula la imagen, no la desnaturaliza, no la vende a la publicidad, y trata de hacer todo de la forma más discreta posible… indolora si se quiere. Y en ciertos casos, si alguien se da cuenta de que ha sido fotografiado (como me ocurrió con la turista), ya ese solo hecho representa un pequeño fracaso para el fotógrafo callejero.

Por último redondearía mi alegato diciendo que como fotógrafo tengo derecho a la libertad de expresión y que el medio que utilizo para expresarme es precisamente la cámara, utilizada como instrumento de naturaleza artística. Esa sería pues una aplicación del límite al principio de autonomía de la voluntad configurado por el “perjuicio a un tercero” tal como lo establece la Constitución. Si yo me expreso a través de la fotografía con una intención artística ¿En qué medida un reclamo de otra persona no me estaría impidiendo esa expresión? ¿Por qué se le permitiría por ejemplo a los caricaturistas -que tantas veces se burlan de la gente- y se la negaría a los fotógrafos que no hacen más que fotografiar lo visible, tal como es, de modo objetivo, sin deformación o manipulación de ningún tipo? ¿Por qué se le negaría sobre todo a un fotógrafo que nunca ha buscado hacer fotos amarillistas, sino solo aquellas que tengan una intención dignificante o al menos neutra hacia las personas? Y para concluir mi alegato diría esto: “Su señoría… tal como está concebido el derecho a la imagen es algo decimonónico, que fue desarrollado en una época en que el mundo era muy diferente y mucho antes de la fundación de un verdadero género artístico como lo es la foto callejera…. Ya hablando en serio su señoría: ¿Qué sentido tiene ese derecho -del modo en que está formulado- en un mundo donde cada teléfono celular integra una cámara fotográfica y la gente está constantemente fotografiado otras personas, con o sin acuerdo y subiendo esas imágenes a las redes sociales? ¿Qué sentido tiene en una época donde hay miles de cámaras de seguridad públicas y privadas vigilando cada uno de nuestros movimientos y grabándonos sin nuestro consentimiento en cuasi permanencia? En mi humilde opinión, su señoría, este es un asunto que debe ser reinterpretado a la luz de nuestra época y del reconocimiento de la foto callejera como una expresión artística de mucho valor cultural, ya es tiempo” (seguirá).

4.9.10

Disparar e irse... pero muy lejos (1-El humo/r de la turista)

El fin de semana pasado me ocurrió algo que nunca me había ocurrido hasta el momento. Estaba haciendo fotografías callejeras en un mercado de artesanías cuando observé una muchacha muy joven fumando un grueso habano. La escena me llamó la atención por lo particular que resultaba y decidí fotografiarla. Luego de esperar un rato a que ella estuviera en un ángulo propicio, levanté mi cámara y disparé. Todo ocurrió muy rápido porque tenía la cámara parametrada para hacer la toma de ese modo. Yo no vi que la muchacha se diera cuenta, pero aún así decidí hacer lo que recomendaba Cartier-Bresson: “disparar e irse cuanto antes”. Pero tampoco fui muy lejos, me alejé quizás unos 50 metros en dirección de una plaza. Ahí me detuve a observar otra escena que me llamó mucho la atención y cuando ya me disponía a fotografiarla, para mi gran sorpresa la muchacha del habano llegó por mis espaldas y me interrumpió preguntándome si podía ver la foto que acaba de hacerle. Le dije que lamentablemente no porque la cámara era analógica y entonces ella, sensiblemente disgustada, comenzó a decirme que me podía demandar por haberle hecho una foto sin su permiso. Yo le dije que no creía que eso fuera posible, puesto que estaba en un lugar público, pero aún así siguió con una letanía de reclamos diciéndome que había hecho muy mal, que debí haberle pedido permiso, que si se lo hubiera pedido habría aceptado con gusto. Comencé a sentirme como un paparazzi arrepentido mientras le explicaba que las fotos posadas a menudo no eran las mejores. Ella me dijo que sabía eso porque también sabía de fotografía, pero que de todas formas debí haberle pedido permiso e insistió en que tenía que destruir esa foto so pena de demanda. Ella tenía un acento extraño (como de gringa sin serlo completamente) y cuando picado por la curiosidad le pregunté de dónde era, ella me respondió que mexicana (raro… "será mexicana chicana” pensé sin ninguna intención peyorativa). Le dije entonces que en cada país la legislación era diferente y que en Costa Rica yo no creía que fuera posible establecer una demanda por esa causa. Como siguió insistiendo con lo del permiso, le pregunté entonces si ella esperaba que yo sacara el rollo de la cámara destruyendo igualmente las diez fotos anteriores que había hecho. Sin el menor asomo de compasión por mi trabajo me dijo que sí. Para quitarme de encima a la ofendida y seguir con mi trabajo (porque ya estaba perdiendo la estupenda escena que había visto), terminé disculpándome y diciéndole que en cuanto revelara la película destruiría su foto, pero que no esperara que yo fuera a asesinar mis otras fotos. Entonces ella dio media vuelta y se fue, pero ya era demasiado tarde: la escena que quería fotografiar ya no estaba ahí… la había perdido por la distracción que me causó la turista. Fue "una por otra" como suele suceder en esos casos. Sin embargo, el incidente me dejó pensando en el llamado “derecho de imagen”, pero dejo para el siguiente post mis reflexiones al respecto.

3.9.10

Huella

Las lentes como las personas tienen personalidad propia, una marca que algunos llaman su “huella”. Al igual de lo que ocurre con nuestros congéneres, trabajando con esas lentes se les llega a conocer bastante bien y logramos determinar cómo se desempeñan en diferentes tareas. La evolución técnica ha tendido siempre a presentar lentes cada vez más rápidos, de mayor resolución, mejor contraste, menos aberraciones, minimizando defectos varios y posibilitando funciones cada vez más avanzadas, tales como el motor para autofoco, el descentramiento o bien la posibilidad de enfocar a distancias cada vez más cortas o alcanzar focales más largas, entre otras. Sin embargo, es una evolución que en el fondo ha tendido a borrar la personalidad de las lentes. Por otra parte, el advenimiento de la fotografía digital, con su búsqueda de cada vez mayor resolución y limpieza en la imagen, sería como el otro pilar sobre el cual se ha diseñado y construido una plataforma tecnológico-estética para la fotografía contemporánea que tiene por valor cardinal la asepticidad... la pureza (porque no hay que olvidar el enorme impacto estético que tiene la tecnología en la practica artística fotográfica). Ciertamente para muchos fotógrafos el contar con este tipo de lentes que caminen sin dejar huella… casi que vuelen sobre un soporte digital que tampoco la deja, es lo ideal, porque les da luego la posibilidad de manipular la imagen con mayor libertad para conseguir algún efecto estético particular y de forma muy controlada, o bien de dejarla tal cual porque eso es lo que les place. Pero ello no quiere decir que esa libertad sea siempre lo más deseable (Esto sin contar con que en el fondo esa “pureza” es también, paradójicamente, una forma de dejar una marca que a mí en lo personal no me gusta en muchas fotos digitales). A menudo la huella de un lente puede ser usada con propósitos expresivos desde la toma: un “bokeh” particular, un viñeteo, un “glow”, una aberración esférica... Casi cualquier defecto o limitación de un lente puede emplearse para eventuales propósitos expresivos y entre mejor conozcamos como trabajan nuestros lentes en diferentes circunstancias, más seremos capaces de sacar provecho de sus características. Algunas de ellas se pueden imitar fácilmente mediante la aplicación de ciertos filtros de procesado informático en el caso de la fotografía digital, pero otros son difícilmente simulables por esos medios. Y si deseamos circunscribirnos de forma exclusiva al ámbito de la fotografía analógica (como natural y legítimamente puede ser deseado), entonces no contaríamos con esas herramientas.

A mí personalmente me gustan mucho algunos lentes de huella antigua como el Elmar y el Summitar de Leitz. Y los uso no tanto para expresar la nostalgia por la época en que la fotografía era “otra cosa” o para “hacer retro por hacer retro”, sino para aprovechar la particular sensación que crea esa huella como un recurso expresivo que manifieste quizás cierta melancolía que siento yo ante algunas escenas contemporáneas (especialmente callejeras), que al instante siguiente de tomar la foto son ya cosa del pasado. Igual podría decir del uso que hago, en parte, del blanco y negro analógico, porque ambos recursos (lentes con personalidad fuerte y blanco y negro analógico) se complementan maravillosamente bien. La misma escena fotografiada con una lente moderna, en digital y en colores, no sería más que una fotocopia de la realidad con muy poca intención expresiva añadida. Así pues, usar lentes con huella antigua es solamente un recurso del cual me sirvo para expresar, desde la toma misma, algo de orden personal y emotivo dentro de mi punto de vista. Por supuesto que todos los que usen esos lentes en condiciones semejantes, también introducirán una huella similar en sus fotos, por lo que no se trata aquí de un asunto de originalidad, sino más bien de un elemento que se conjuga luego de forma diferente con otros aspectos que le sirven al fotógrafo para construir su particular punto de vista.

31.8.10

Fronteras

En fotografía, como en la vida, a veces la diferencia entre mediocridad y excelencia se ve únicamente en muy sutiles características y gracias al conocimiento certero de los procesos que han llevado hasta la obtención de determinado resultado.

30.8.10

Focales fijas

Si bien el uso de focales fijas en fotografía tiene el inconveniente de que a veces componer la imagen resulta más complicado porque ese tipo de ópticas son menos versátiles que los objetivos a focal variable, yo las prefiero, no solo porque en general se trata de lentes más luminosas, compactas y discretas, sino también porque siento que trabajando con ellas entra más vida a la imagen. Es decir, al no siempre poder componer con perfección, se introducen elementos de la realidad que hacen que la foto parezca más espontanea, más natural. Siempre y cuando no se reencuadre luego por supuesto.

Pero hay también una razón de peso para trabajar con focales fijas como el 50cm y el 35cm (sobre todo en disparos callejeros) y es que obligan de algún modo a estar más cerca de la gente. Eso es algo que humaniza la fotografía, que modela una relación más estrecha entre el fotógrafo y los sujetos fotografiados, convirtiendo el resultado en algo más digno, más intenso, más honesto.

29.8.10

35 mm

Redondeando el tema de mis dos posts anteriores, por supuesto que muchas veces el uso de una óptica diferente al 50mm podrá estar determinado por la configuración espacial de la escena que vayamos a fotografiar, nuestras posibilidades de movilidad, o el particular “look” que queramos dar a la foto. Pero como ya dije antes: las fotos distorsionadas o aquellas con perspectivas demasiado alargadas o aplanadas no son realmente mi taza de té. El mundo que reflejo en mis fotos es el que mi ojo observa, no el que la cámara ve (aunque luego matizaré más ese tema). Todavía podría decir que reflejo lo que mi ojo mira a través del lente, pero como últimamente uso mucho una cámara telemétrica donde veo directamente la escena sin pasar por el objetivo, entonces no puedo decir eso tampoco.

Pero volviendo al tema del espacio, en situaciones donde éste juega un papel importante o muy restrictivo, es decir, en situaciones donde el espacio impone su ley, la otra óptica que me gusta mucho es el 35mm. Como muchas veces no ando, por razones de comodidad, el 50 y el 35 conmigo, las fotos que hago surgen entonces de mi preocupación por buscar situaciones donde pueda sacar el mejor provecho del lente que me acompañe en ese momento. Eso tiene la desventaja de que en ocasiones pierdo la posibilidad de hacer ciertas fotos, pero por otra parte tiene la ventaja de que puedo focalizar más la atención en situaciones propicias para explotar las posibilidades del lente. Es algo semejante a hacer una preselección de las posibilidades ofrecidas por lo visible.

24.8.10

Pre-encuadres

No sé otros fotógrafos, pero yo trato de entrenar mi ojo para componer la imagen aún antes de mirar por el visor, trazando un encuadre mental dentro de un ángulo semejante al de la focal que utilizo. Esto me es especialmente útil para hacer foto callejera por dos razones: primero porque a menudo me ahorra instantes preciosos en lo que a rapidez de composición se refiere (algo generalmente muy importante en ese género de fotografía); y segundo porque me permite ser mucho más discreto, ya que habiendo compuesto de previo la imagen en mi cabeza y llegado el momento decisivo, sencillamente levanto la cámara, verifico rápidamente el encuadre (a veces ni eso) y hago el disparo. De ese modo muchas veces la gente que fotografío ni siquiera se entera, aunque estén muy cerca. En concomitancia con esta forma de trabajar, el uso de un objetivo de 50mm se revela sumamente ventajoso porque durante la fase de lo que podríamos llamar “pre-encuadre mental”, el ojo recorre más rápidamente el área que tendrá la imagen proyectada y por eso hay también mayor control de sus elementos. Esto es especialmente cierto comparado con las focales más cortas, donde el ojo tiene que hacer un recorrido orbital más amplio para controlar dichos elementos. Por esa razón pienso que se compone con mayor agilidad y precisión una imagen con una focal de 50mm y por ello también es mi preferida para los disparos callejeros. Además, con visores ópticos convencionales que reducen la escala de la imagen, el 50mm hace que ésta tenga una presencia o cercanía que no tiene la que se origina en el uso de focales más cortas, con lo cual es igualmente más fácil controlar sus elementos, sobre todo ciertos detalles en los márgenes. Y si se tiene la posibilidad de poder trabajar con un visor de relación 1:1 (como el que se encuentra en ciertas cámaras telemétricas), ni siquiera hay necesidad de cerrar un ojo para concentrarse más en lo que se va a encuadrar, porque la escala es igual que en la realidad. Esto conlleva la gran ventaja de que se pueden controlar aún mejor eventuales elementos perturbadores en los bordes del cuadro, o también anticipar ciertas entradas en el campo de la imagen.

23.8.10

Reencuadres

Una fotografía no solo es una imagen, también es una relación entre el fotógrafo y su motivo (ya sea una persona, escena u objeto inanimado). La distancia que se permite el fotógrafo entre la cámara y aquello que fotografía no es cosa banal, sino algo digno de ser expresado en la fotografía misma y que tiene un hondo sentido informativo, emotivo y artístico. Por esa razón los reencuadres que se hacen durante el procesado y que tienen por único objeto, no tanto el reequilibrio de una composición o sacar del campo algún elemento perturbador, sino el acercamiento del motivo a la mirada, cerrando el ángulo de visión para dar la impresión de que hubo una mayor proximidad física entre fotógrafo y motivo, me parecen truculentos y mentirosos. Pecado particularmente imperdonable cuando se fotografían personas en fotos callejeras, ya que ahí la distancia expresa muchísimo, en particular el grado de respeto o bien de temor que le tiene el fotógrafo a esas personas (si es una cosa u otra suele sentirse en las propias fotografías). Confieso que yo mismo en alguna ocasión he cometido ese pecado, pero desde que reflexioné al aspecto y tomé consciencia de lo que implica artística y vivencialmente, no me lo permito. Además, para que el espectador de la foto tenga una idea suficientemente precisa de cuál es esa distancia, el trabajo con ópticas entre 35mm y 50mm es lo óptimo, ya que reproducen con bastante fidelidad (es decir, sin grandes distorsiones) el ángulo de visión del ojo humano, con la ventaja para el 50mm, de que su ángulo coincide aún más con el área que focaliza la mirada naturalmente, esto es, fuera del campo de visión periférica. Otra manifestación de esa fidelidad se da en el hecho de que ambas focales no falsean la impresión de profundidad, ya sea extendiéndola o bien aplanándola tanto como otras focales más cortas o más largas. Algo donde nuevamente el 50mm es más exacto. Así que trabajar con un 50mm es una gran opción para quien quiera expresar en sus fotografías no solo un motivo de forma fiel, sino también su particular relación al mismo. Parafraseando lo que dijo una vez Godard sobre los travellings en el cine, el uso de determinadas ópticas es un asunto no solamente técnico, sino también de moral… En definitiva, es un asunto de honestidad y no puramente fotográfica.

20.8.10

Autorías

Dice Ken Rockwell en un artículo que recomiendo, que la palabra imagen viene de “imaginar” y que la cámara lo que hace es captar la propia imaginación. La fotografía sería pues, la concreción de esa capacidad más o menos demostrable que tenemos todos de producir imágenes mentales. Hasta ahí bien. Lo que a mí me parece importante precisar es que hay diferentes niveles y actores en este proceso: desde el fotógrafo que imagina todos y cada uno de los detalles de su foto, hasta fotógrafos que trabajan con elementos de la realidad y lo que imaginan son más bien encuadres, momentos, profundidades de campo etc. (es decir, todos factores que tienen que ver más con su destreza técnico-artística), dejando los demás elementos (objetos, personajes, texturas, luces, colores, etc.) a la imaginación, si así se le puede llamar, de lo real… A ese poder que tiene lo real de estarnos presentando continuamente combinaciones y más combinaciones de elementos diversos. En ese sentido, el fotógrafo callejero o quien hace fotografía documental sería más bien un coautor. Mucha de la belleza que puedan tener esos géneros fotográficos deriva de su trabajo conjunto y de ahí también mucha de su riqueza. Aunque evidentemente siempre es el fotógrafo quien escoge, dentro del material producido por lo real, aquello que quedará plasmado en una imagen. Es él quien da el aval definitivo a un determinado resultado y por ello también quien se gana el derecho a firmar la obra.

19.8.10

Acto cotidiano

La fotografía como “acto cotidiano”, dijo una estimada amiga en su comentario al post anterior. Ella se refería seguramente al disfrute de su apreciación como espectadora, sin embargo es algo que aplica también, y con mayor razón, a los practicantes de este arte. Solo que ese acto no es necesariamente una ejecución, sino algo que puede ser abordado también como una reflexión. Reflexionar cotidianamente sobre la fotografía -entre otras cosas mirando imágenes- es muy recomendable porque es una buena forma de avanzar en el terreno artístico, aunque no todos los días se tenga la oportunidad de disparar una cámara.

18.8.10

Sobrecogedor

Hoy descubrí esto y quedé anonadado:


Especificidad estética

Hay una especificidad estética en la fotografía digital, así como también hay una diferente en la fotografía analógica. En realidad no están en competencia y no se pueden confundir. Son tan solo procedimientos diversos con algunos principios en común. Hay fotos que solo se pueden hacer de modo digital, así como hay otras que solo se pueden lograr de manera analógica. Aunque también hay muchos casos en que poco importa con qué técnica se hagan, o bien en los cuales se pueden mezclar ambas técnicas de forma ventajosa. Pero menos frecuente es reconocer que el arte no solo está en el resultado sino también en el proceso mental, espiritual y técnico que lleva hasta él. Esto cualquier fotógrafo debería saberlo (aunque algunos parecen no haberlo entendido todavía). Más difícil es que el público lo sepa. Es ahí donde intervienen los estudiosos y los críticos, quienes deberían ser capaces de llevar luz hasta ellos -fotógrafos y público-, en caso de que lo ignoren.

17.8.10

Hay chocolates y chocolates

La evolución tecnológica procede por capas… como manos de pintura que se van acumulando unas sobre otras, ocultando muchas veces lo que había y era excelso. Ahora lo digital es una capa que pretende hacer desaparecer de un brochazo la fotografía analógica. Pero no hay que olvidar que ésta posee un valor expresivo único y es por esa razón que muchas veces la fotografía digital tiende a simularla, pero solo se trata de eso, de una simulación. También el chocolate se simula con sabores artificiales, pero yo al menos me quedo con el verdadero. Además, ¿Cuántas veces no hemos visto en los procesos de restauración, que las nuevas capas de pintura se remueven para dejar a la vista la maravilla de un fresco oculto menospreciado?

Así que trabajar con procedimientos tradicionales es una reivindicación del valor de lo que está ahí, sigue vigente y no es simulado... ¡como un buen chocolate!

16.8.10

Clichés

En general, el poder icónico al que me refería en el post anterior y que también está presente en la foto a color (no decimos que no), hace que las grandes imágenes sean consciente o inconscientemente muy imitadas, pasando así del ícono al cliché.

14.8.10

Poder icónico-mítico

Cierto día alguien me preguntó por qué muchas de mis fotos eran en blanco y negro. Y yo di una respuesta muy sintética diciendo que era porque el blanco y negro tiene por lo general un mayor poder icónico. No sé si la persona lo entendió, ni si se entenderá aquí. Me refería al poder que tiene la fotografía monocroma de crear íconos memorables. Cuando nuestra mente piensa en una foto en color puede ser que recuerde algunos tonos, pero le es más difícil establecer todas las relaciones cromáticas, en cambio recordar una foto en blanco y negro de forma detallada es más simple, facilitando de ese modo que se creen íconos memorables cuya función es también forjar mitos fotográficos. Muchas de las fotos de Cartier-Bresson son de ese tipo y en parte es por ello que se le recuerda como uno de los más grandes fotógrafos de todos los tiempos. Si hubiera hecho esas mismas fotos en color, estoy casi seguro de que habrían pasado bastante desapercibidas. De hecho algunas veces trabajó en color, pero ¿quién recuerda esas fotos? Ahora bien, como las fotografías en blanco y negro son más fáciles de rememorar, paradójicamente también hay menos necesidad de verlas con frecuencia para tenerlas presentes. Quizás la máxima aspiración para una foto en blanco y negro sea la de lograr completa transparencia, siendo recordada por todos y no vista por nadie.

11.8.10

Fugacidad

¿Qué diablos significa decir de una imagen: “es tan solo una fotografía”? Una fotografía es la traducción físico-química o bien electrónica de una vibración luminosa única e irrepetible. Si bien una fotografía es reproducible al infinito, el instante... el momento de luz, no lo es. La fotografía es pues el registro de algo que no volverá a suceder y en esa medida es valioso y entre mejor esté hecha, más valiosa será (y ya he dicho en otro post a qué me refiero con "valor"). Lo cual es también, si se quiere, un alegato en favor del trabajo de los fotógrafos profesionales (no necesariamente a favor de los precios que algunos practican), que con su presunta destreza deberían ser capaces de captar dicho momento del mejor modo.

9.8.10

Confusión

Cosas que no entiendo de Flickr: Alguien cuelga una pintura digital… no una foto, sino una verdadera creación por computadora y los comentarios son : “great shoot” “beautiful capture” y así por el estilo. ¿Qué pasa? ¿La gente ya no sabe reconocer lo que es una foto?

8.8.10

Transparencia

Lo que le agradezco a la fotografía analógica es su naturalidad y transparencia (que por lo general es lo que prima en ella). Cuando miro una sé con bastante certeza qué es lo que sale de la cámara y cuál es el talento puro del fotógrafo. En cambio la fotografía digital es un terreno turbio y engañoso. Esta suele ser usada por todo un sector de artistas contemporáneos como una base a la cual sobreponen capas y capas de retoques "fotochopescos". A ellos no conviene tanto el calificativo de fotógrafos como el de “artistas visuales”, “artistas digitales”, "diseñadores" u otros semejantes.

7.8.10

Malas costumbres

Lo qué es muy insidioso de la fotografía digital desde un punto de vista puramente técnico, es que acostumbra al ojo a una perfección de la imagen que en algunos casos llega a ser completamente inexpresiva y muy aburrida.

4.8.10

Contaminación

La imagen no tiene por qué ser esa superficie impoluta y lisa a la que nos tiene tan acostumbrados la fotografía digital. Habría que dejar de lado esas pretensiones asépticas y reconocer también las virtudes estéticas de una imagen contaminada por el grano y la indefinición.

3.8.10

Nada

Luego de estar disparando un tiempo en analógico con una cámara completamente manual y mecánica, volver a disparar en digital se me hace sumamente fácil: nada de estar calculando preenfoques o de calcular la luz a ojo; nada de parametrar rápidamente la cámara aprendiendo de memoria combinaciones de diafragmas, focales, distancias, velocidades y sensibilidades; nada de entrenar los dedos a sentir cómo rota el anillo de un objetivo y saber a qué distancia está enfocando sin mirar la escala; nada de adivinar paralelajes, nada de no poder mirar numeritos y leds a través de un visor; nada de no poder imaginar cómo va a quedar la foto y de confiar en el instinto porque no hay cómo revisar el disparo; nada de andar midiéndose con el número de fotos hechas porque la película es cara y los rollos de poca capacidad; y por otra parte nada de andar revelando luego esa película con químicos malolientes en cuevas oscuras y teniendo que esperar para ello... No, nada de nada.

Lo único que encuentro muy retador de las cámaras digitales es tener que vencer el tedio de aprender a vigilar el nivel de las baterías y ponerlas a cargar a tiempo. El día que inventen y se popularicen las cámaras de energía solar o... eólica, serán perfectamente fáciles y aburridas.

1.8.10

Filiaciones

Es falso que los fotógrafos actuales tengan que usar el medio digital para ser hijos legítimos de su época. La fotografía analógica es una conquista tecnológica y artística y como tal puede usarse legítimamente en cualquier momento, sin que tenga que verse a quien lo hace como una especie de dinosaurio.

30.7.10

Vigencia

La fotografía, que es una tradición impura (con elementos de recuerdo familiar, de periodismo, de documento científico, de proeza tecnológica y de simple entretenimiento por un lado pero con pretensiones artísticas por otro), a veces no entiende bien que en la historia del arte los procedimientos y los estilos artísticos no caducan. Por ello es que después la fotografía se sigue haciendo hiperrealismo al óleo, y después de la invención del acrílico se sigue también usando el óleo. Así, hacer fotografías con placas de colodión húmedo no será muy usual, pero es perfectamente vigente y digno. Lo mismo que hacer fotografía con película. Solo los muy necios y los muy arrogantes dan por muerta la fotografía analógica y pretenden documentar sus honras fúnebres con una cámara digital.

29.7.10

Virtud de la desconfianza

¿Qué tanto confiás en tu cámara? Yo no mucho en la(s) mía(s), lo confieso. Pero eso no significa que no esté muy agradecido con sus prestaciones. Algunas veces me falla en momentos clave, pero ¿habrá una cámara que no lo haga? Ningún aparato es perfecto y tampoco lo son nuestras reacciones. ¿Cuántas veces no nos damos cuenta después que pudimos haber tomado una determinada foto de forma más provechosa sencillamente cambiando la focal, o nuestro ángulo, o encuadrando diferente, o con otra velocidad u otra apertura? Dichosamente la fotografía sigue siendo un asunto humano, lleno de aciertos y errores, de conquistas e imperfecciones… y eso es precisamente lo que la hace hermosa y valiosa.

28.7.10

Parámetros

Entre más posibilidades técnicas y parámetros tenga una cámara más tenderemos a revisarlos antes de tomar una foto. El resultado es que dejamos de prestar atención a lo que vamos a fotografiar para prestársela a la cámara. Por eso una cámara simple pero de calidad será lo mejor siempre. Tal vez no haga fotos tan perfectas técnicamente, pero nuestras fotografías tendrán mayores posibilidades de ser interesantes.

27.7.10

Mis cámaras

Tengo dos cámaras, una es digital y la otra analógica. La digital tiene apenas unos tres años, pero unos meses después de haber salido al mercado fue descontinuada y desde entonces su linaje ha conocido innumerables descendientes. Ahora ella es como una prematura abuela, quizás esclerótica tecnológicamente hablando y comparada a sus nietos, pero también es sabia y productiva y aún capaz de hacer fotos que, bajo ciertas circunstancias, rivalizan en calidad técnica con cualquiera de las más modernas.

Por otra parte mi cámara analógica tiene 56 años y alguno de sus lentes es aún más viejo: hasta casi 70 años. Sin embargo la casa que las produjo sigue fabricando, aún hoy día, la misma cámara con algunos cambios en su estética y algunas mejoras en el visor y en la montura de los lentes. El resto sigue siendo esencialmente lo mismo. ¿Cuántas de estas modernas cámaras digitales, que a los dos años ya están superadas tecnológicamente y a los cuatro empiezan a fallar, llegarán a esas edades?

También en algún momento tuve un iphone 3G con el que saqué algunas fotos, pero terminé vendiéndolo como chatarra, ya que a los tres días de haberlo comprado se le descompuso el wifi y no hubo manera de arreglarlo ni de que nadie se hiciera responsable. Así que porfavor, que nadie me hable de Apple, que quedé resentido y ni siquiera usaría un Mac para editar mis fotos.

26.7.10

Una carta inspiradora



Me dieron ganas de empezar todo de nuevo.

22.7.10

Paranoias

Tal vez fue porque ayer decidí salir con esa chaqueta color kaki llena de bolsas que nunca uso y que recuerda tanto a la de los soldados, tal vez porque estoy pelado al rape como un militar, o quizás porque tenía en mis manos una cámara vieja, que aunque minúscula y discreta, alguien con buen ojo observó y creyó digna de una burocracia equipada de artilugios con los que se fotografió la guerra del 48. O quizás fue por todas esas cosas juntas y otras que ni sospecho, el caso es que ayer, durante la pequeña manifestación frente al edificio de Correos en contra del permiso legislativo que dio luz verde a la entrada de los buques militares de Estados Unidos a nuestras aguas y de sus marines a nuestras tierras, me sucedió algo memorable como fotógrafo.

Mientras yo me paseaba furtivamente con mi cámara por aquí y por allá buscando algún rostro o situación interesantes que fotografiar al mejor estilo de la foto callejera, me di cuenta que uno de los organizadores de la actividad me miraba con insistencia de pies a cabeza. Yo sé que esa persona es un activista comprometido porque lo he visto en otras manifestaciones a las que he asistido. Luego de unos momentos durante los cuales no supe si él me miraba así porque era un viejo amigo al que yo ya había olvidado y le debiera un saludo, o porque le gustara o disgustara mi vestimenta o quizás porque fuera un gay con inclinaciones hacia los maduritos, noté que el activista se alejó en dirección de la tarima donde algunos trovadores se presentaban y alternaban con oradores inflamados que hacían peligrar la integridad física de los altavoces. Mientras uno de ellos arengaba al público y lanzaba consignas a favor de Juanito Mora y en contra la intervención yanqui, de pronto cambió su tono por uno más burlón y dijo que le habían informado que la policía nacional había filtrado un fotógrafo que se paseaba en civil tomando fotos de los participantes. Pero añadió con sorna que en todo caso él prefería que fuera un policía nacional y no un soldado gringo.

Por supuesto que yo no pude más que darme por aludido, no porque estuviera a sueldo de la policía sino justo por lo que había observado unos momentos antes. Sonreí en mi cabeza y me dije que realmente se respiraba ahí algún tipo de paranoia… A no ser que el paranoico fuera yo y efectivamente sí hubiera en el acto algún fotógrafo polizón. Sea como sea, después de eso yo ya estaba coloreado y no me sentí capaz de volver a disparar mi cámara… No fuera a ser que al día siguiente el periódico La Extra tuviera ocasión de colocar en primera plana un titular de estilo: “Falso fotógrafo linchado en pleno centro de San José por turba pacifista”.

20.7.10

Láser asesino

How to break your 5D in a second from Agua on Vimeo.

Este video muestra como un láser puede fulminar el sensor de una costosísima cámara en una fracción de segundo. Cuidado pues con las discomóviles que suelen usar ese tipo de luces, así como los ambientes de discotecas y semejantes.

Artesanía elocuente

Tal vez habría que volver a pensar, como pensaba Cartier-Bresson, que la fotografía no es ningún arte, sino simplemente una artesanía. Pero ¿Qué otra artesanía nos ha contado la historia del mundo tal como lo ha hecho la fotografía desde hace casi dos siglos?

19.7.10

Red de azares

La cámara es para mí como una red para cazar azares, o si se quiere, como un revolver que nunca sé cuando tendré que desenfundar. Ando con ella no porque tenga una idea precisa de lo que voy a fotografiar (en este sentido mis fotografías no son nada intelectuales), sino para tener un instrumento a mano que me permita capturar algunas cosas o situaciones que eventualmente llamen mi atención, sin haberlas realmente buscado. Entonces puedo definir la mayor parte de mi trabajo fotográfico como una práctica artística cuya materia es lo espontaneo y lo azaroso.

16.7.10

Back to the future

La cámara es una máquina del tiempo que no te envía al pasado, sino al futuro, porque la foto que capturaste hoy, cuando más valor* tendrá, es en tu futuro más remoto y quizás en un futuro histórico que nunca vivirás. Y si la fotografía alcanza ese valor es porque en ese momento ella remite al pasado de la forma más contundente. Por lo demás, es un valor que no deja de crecer a cada segundo siempre y cuando seamos conscientes del mismo.

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*No hablo aquí de valor económico, aunque pueda ser también el caso. Hablo más bien de un valor emotivo, del valor de la fotografía como memoria, referente o testimonio de lo que una vez existió.

29.6.10

Pilas

En una fiesta de cumpleaños algunos mayores comienzan, con cierta dificultad, a sacar fotos con sus celulares de última generación. Uno de ellos rememora la época de las cámaras analógicas (como si ya no existiera ninguna o nadie las usara) y para evidenciar lo primitivas que eran cuenta divertido lo que le ocurrió cierta vez cuando en el momento más importante de algún evento se le acabó el rollo. Claro, a mí también me pasó alguna vez algo semejante, pero también me ha sucedido con cámaras digitales que se me va la pila o se me llena la tarjeta en el momento importante. Toda técnica tiene sus limitaciones particulares. Preverlas ayuda a superarlas. Con mi vieja cámara analógica y completamente mecánica, al menos no tengo que pensar en las pilas, solo en ponérmelas yo.

25.6.10

Caducidad

En el universo analógico las películas expiran, en el digital son las cámaras y lo peor es que no traen fecha de caducidad, sin embargo justo es reconocer que todo eso empezó con las cámaras desechables en los años 70… una herejía ecológica que aún hoy día continúa camuflada de novedad o con esa idea de que hay que trabajar con lo último para poder ser competitivo, idea que los fabricantes en general se encargan de justificar e inculcar haciendo equipos relativamente poco duraderos o bien insistiendo sobre mejoras mínimas que en el fondo no aportan mayor cosa.

24.6.10

Consigna

Una foto cuando tiene más sentido es cuando se comparte, pero ese compartir solo debe hacerse una vez que esté lista para ello, tras el trabajo de procesado o postproducción. Para ese propósito el mundo digital y en general el de las redes sociales es insuperable. Dado que finalmente me siento más atraído por la foto analógica que la digital, para mí la consigna es pues: “producción analógica y difusión digital”, aunque esto último solo como un medio de promoción, porque nada supera el goce que procura una buena copia en papel, ya sea de una foto analógica o de una digital.

16.6.10

No hay quite

Continuando un poco con el tema del post anterior: En el mundo laboral cierta vez me tocó lidiar con un cliente que pedía ver las fotos conforme las iba tomando. Un fotógrafo profesional que trabaje en digital debe, con mucho tacto, evitar eso porque se arriesga a que en el acto comiencen las críticas sobre aspectos poco pertinentes. Lo mismo aplica cuando el cliente pide ver por el visor de la cámara antes de hacer la foto. Dichosamente con mi telemétrica analógica no hay peligro de que eso ocurra porque la uso de forma completamente egoísta, al punto que una vez alguien me preguntó si la alquilaba y no dudé un segundo en decirle que no. Además, no hay “quite”, siempre seré yo el primero en ver el resultado de un negativo.

14.6.10

Glotonería digital

Alguien que viaja mucho alaba la maravilla de la fotografía digital diciéndome que puede ir a la playa y tomar trescientas, quinientas, mil fotos. Sonrío sin atreverme a preguntarle cuántas de esas mira o miran después o si tiene tiempo para tal cosa. Por supuesto que esa persona ni siquiera se plantea la cuestión del procesado.

Eso me recuerda un dicho popular que, para describir a los glotones, postula que esas personas "tienen los ojos más grandes que el estómago". Pues bien, también hay una glotonería fotográfica digital que consiste en tener los ojos más grandes que el tiempo... y el interés... o dicho de otro modo: "tener los ojos más grandes que la mirada".

10.6.10

Disparos virulentos

La noticia es absolutamente inaudita… más incluso que la que nos informaba sobre algunas cámaras que ya reconocen el rostro... digo,el hocico de nuestra mascota preferida, o más aún que las que aplauden cuando tomamos una foto (paciencia, si no existen ya alguien las inventará). De acuerdo a un despacho que leí ayer, resulta que ahora hay virus informáticos en las cámaras digitales. Y el colmo es que vienen de fábrica. Pasó con unas cámaras Olympus y es una noticia real. Así que de ahora en adelante será un buen argumento, a favor del uso de cámaras analógicas, el poder decir que integran un excelente sistema inmunológico, por lo que con ellas no hay ninguna necesidad de recurrir a costosos antivirus.

9.6.10

Cambia todo cambia...

Lo venía pensando desde hace ya bastante tiempo, pero hoy finalmente me he decidido a dar el paso. Luego de la primera gran mutación (tácita aquella) que me hizo hacer de este blog un sitio básicamente dedicado a la fotografía, dejando de lado mis aleteos e hibridaciones poéticas iniciales. Ahora vendrá una nueva mutación (anunciada esta vez) según la cuál ya no habrá más fotografía. O sí, pero no del mismo modo.

A partir de ahora este blog será básicamente para desarrollar mi "Soliloquio Fotográfico", columna de reflexión que ha venido creciendo mucho y que como podrán notar ya prácticamente se ha comido casi toda la parte derecha de la página. También los enlaces a sitios de interés fotográfico que de vez en cuando ponía en mi blog "Ciclos del Sueño", de ahora en adelante podrán ser encontrados aquí, lo cuál es más coherente. Finalmente, también me dedicaré a comentar o difundir la obra de otros fotógrafos o bien noticias que tengan que ver con el arte fotográfico. Ocasionalmente subiré alguna foto, no digo que no, pero solo para hacerle alguna acotación especial o como parte de un anuncio particular.

¿Por qué ese cambio? ¿Qué pasará con mis otras fotos? Bueno, porque en primer lugar, como dice la canción: "todo cambia" y segundo, porque ya este sitio no está recibiendo prácticamente ninguna visita, así que eso de "Soliloquio Fotográfico" tendrá más sentido que nunca ;).

En cuanto a mis fotos, todas están siendo desviadas a mi cuenta de Flickr, que aunque ya vieja, he reactivado y remozado completamente. Ahí mi ritmo de "posteo" es mucho mayor y el sitio tiene la ventaja de que permite a sus usuarios organizar los contenidos de un modo mucho más eficiente y atractivo (quienes han seguido este sitio podrán encontrarse de nuevo con muchas de mis fotos ya subidas aquí, pero con la posibilidad de verlas en mejores condiciones y a mayor resolución). Además, con Flickr se facilita también el lograr una mayor audiencia a nivel mundial. Esa cuenta es, por decirlo así, como poseer un "satélite de fotocomunicaciones" y como tal es mucho más apropiada que un blog como herramienta de difusión fotográfica. Es curioso, pero ahora no entiendo como tardé tanto en decidirme a usarla de un modo más contundente. Es todo. Gracias por la sintonía y sigan con nosotros:


Eugenio García.'s photos on Flickriver

25.5.10