29.8.10

35 mm

Redondeando el tema de mis dos posts anteriores, por supuesto que muchas veces el uso de una óptica diferente al 50mm podrá estar determinado por la configuración espacial de la escena que vayamos a fotografiar, nuestras posibilidades de movilidad, o el particular “look” que queramos dar a la foto. Pero como ya dije antes: las fotos distorsionadas o aquellas con perspectivas demasiado alargadas o aplanadas no son realmente mi taza de té. El mundo que reflejo en mis fotos es el que mi ojo observa, no el que la cámara ve (aunque luego matizaré más ese tema). Todavía podría decir que reflejo lo que mi ojo mira a través del lente, pero como últimamente uso mucho una cámara telemétrica donde veo directamente la escena sin pasar por el objetivo, entonces no puedo decir eso tampoco.

Pero volviendo al tema del espacio, en situaciones donde éste juega un papel importante o muy restrictivo, es decir, en situaciones donde el espacio impone su ley, la otra óptica que me gusta mucho es el 35mm. Como muchas veces no ando, por razones de comodidad, el 50 y el 35 conmigo, las fotos que hago surgen entonces de mi preocupación por buscar situaciones donde pueda sacar el mejor provecho del lente que me acompañe en ese momento. Eso tiene la desventaja de que en ocasiones pierdo la posibilidad de hacer ciertas fotos, pero por otra parte tiene la ventaja de que puedo focalizar más la atención en situaciones propicias para explotar las posibilidades del lente. Es algo semejante a hacer una preselección de las posibilidades ofrecidas por lo visible.

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