28.12.11

La caída

San José, 2011

29.11.11

Concepto

Lo interesante e irónico con la foto callejera y la forma como es vista por sus detractores conceptualistas es que detrás de toda buena foto callejera hay un sólido concepto. Los conceptualistas parecen negarlo porque no está implementado de la forma que ellos acostumbran, pero indudablemente está ahí, articulado en un lenguaje diferente.

5.11.11

Creatividad

La buena foto callejera no reproduce simplemente lo que ve… sino que es creativa. En la imagen misma se crean, por composición y encuadre, relaciones que solo existen en ella, no en la realidad. Ahí reside el trabajo poético del fotógrafo.

Y si además la foto es en blanco y negro, se trata de una foto que aspira a una belleza puramente fotográfica y no a simular una realidad que solo existe en colores.

25.10.11

Oquedad

¿Cómo puede alguien dejarse decir a éstas alturas “del partido” que la foto callejera es un género pasado de moda e históricamente caduco? ¡Qué desacierto! Si la calle es una forma de moda, es decir, participa de ese constante devenir y transfiguración. Ya alguien lo dijo… Lo único que no pasa de moda es la moda ¿Cómo podría entonces la fotografía renunciar a documentar ésta metamorfosis y las particularidades de su tiempo? Ignorar ésto es desconocer una de las funciones esenciales del arte fotográfico. Y si no es ignorancia pues entonces es una posición sumamente pretenciosa… ¿Será por azar que viene de un “artista conceptual”?

La idea que funda cierta crítica de la fotografía callejera es que la misma supuestamente solo se dedica a reproducir o hacer una copia de la realidad, como si ella no fuera creativa, o en última instancia como si ese proceso de “copiar” la realidad fuera puramente mecánico. Esa idea es absolutamente falsa. La buena fotografía callejera es creativa por su visión, su técnica, y sus implicaciones poéticas o narrativas. Y quien me venga a decir lo contrario tendrá que demostrarlo, no sencillamente dejarse decir frases huecas.

13.10.11

Trinomio

Sigo trabajando el blanco y negro analógico con cámaras viejas porque en muchos casos los resultados que me da son los que mejor se adaptan a aquello que busco expresar en mis fotos. Pienso que en las mismas no se trata solo de ver cuál es su tema, sino cómo ese tema se resuelve con la particular tecnología utilizada. Ese un binomio expresivo que se complementa con un tercer elemento que está afuera de la imagen y que consiste en la forma en que se articulan esas fotos en una muestra si es que han de ser expuestas. Una foto crea resonancias de sentido que se reflejan en la foto siguiente como la luz descompuesta por los cristales se refleja en su entorno, creando ecos y variaciones diversas. De ahí la belleza de una exposición donde tenemos la oportunidad de mirar unas fotos tras otras y capturar nuevos sentidos. Una buena exposición es en definitiva una galería de fragmentos de alma vueltos secuencia poética.

12.10.11

La exposición como escritura

Montar una exposición de fotografía callejera equivale de alguna manera a ejercer un arte literario. Uno hace ese tipo de fotos y va recolectando imágenes de aquí y de allá que a menudo poco o nada tienen que ver entre sí, pero si se han de exponer juntas entonces es recomendable tratar de articularlas como se articulan en un texto las palabras, porque de otro modo solo se exhibiría un desconcertante amasijo de escenas. Esto quiere decir que armar una exposición implica imbuir de un sentido, a menudo extremamente sutil, un conjunto heteróclito de obras que por sí solas no presentan tal contenido. Pero es una labor más semejante a la del poeta que a la del narrador, dada la libertad con que se juega con las imágenes-palabras.

10.10.11

Por calles y avenidas

Siendo un hombre de imágenes, más que de palabras, cuando me toca hablar en público me cuesta un poco hilvanar las ideas. Por eso algunas veces recurro al viejo método de reflexionarlas y articularlas en un discurso previamente escrito. El siguiente es el texto que leí hace exactamente una semana con ocasión de la inauguración de mi exposición "Por Calles y Avenidas", la cual presento en la Galería José Luis López Escarré del Teatro Nacional hasta el 9 de diciembre próximo.

"Se puede decir de forma muy esquemática que existen dos grandes tipos de fotógrafos: Por un lado están quienes retratan sus visiones o sueños a través de puestas en escena o de intervenciones importantes sobre el material fotográfico (trátese de equipo, archivos digitales o negativos) y de otra parte están aquellos, entre los que me incluyo, que retratamos de forma más o menos fiel “los sueños” que nos presenta la realidad –esa cosa tan escurridiza en cuanto sustancia o concepto-. A pesar de ésta distinción un tanto arbitraria (porque las fronteras a veces no están muy bien delimitadas), creo que ambos tipos de fotógrafos, en el fondo, trabajamos lo mismo: diversas dimensiones de una única e indivisible realidad. Y por ello no pienso que unos sean mejores que otros o más profundos en su aproximación. Tanto Lo que captura el fotógrafo “de estudio” como aquello que retrata el fotógrafo callejero o el documental o el naturalista, son aspectos parciales de la gran realidad en la que nos encontramos todos. Sencillamente, quien se dedica a crear una imagen con un máximo de control sobre los elementos que fotografía, responde a aquello que le llama más la atención o sabe mejor hacer. Del mismo modo, quienes nos dedicamos a retratar lo que nos muestra la realidad externa, tal como la vemos en las calles o en la naturaleza, lo hacemos porque algo íntimo y muchas veces oscuro nos impulsa a ello y traicionarlo sería traicionarnos a nosotros mismos. Creo que pisamos aquí el terreno de lo puramente vocacional. Y como yo no quiero fallarle a ese impulso entonces tomo mi cámara y me voy por calles, callejuelas, parques, o grandes avenidas en busca de ese instante que me dice algo por sus implicaciones o por su particular poesía y trato de capturarlo. Ciertas veces lo logro y otras no, pero eso es inevitable… Lo real humano, la materia misma con la que trabajo, es sumamente cambiante y efímera. Lo que por un segundo estuvo ahí al siguiente desaparece. Pero si entretanto tuve la suerte de capturarlo, entonces nace la fotografía para mí y al ocurrir eso prolongo de alguna manera la vida de aquello que tuvo lugar frente a mis ojos…. Conservo por lo menos su huella visual. Pero eso no es suficiente, luego viene el momento de compartirlo para darle un sentido más social que es inherente al fenómeno artístico. Precisamente las exposiciones responden a esa necesidad de compartir aquello que uno ha creado y que es como una ofrenda que se entrega a los demás.

Una exposición de fotografía lleva bien su nombre… Uno se expone de algún modo al escrutinio público como la película o el sensor de una cámara se expusieron antes a la luz… Lo que era una mirada íntima se vuelve cosa externa. Una parte de sí, hasta entonces sumergida en las aguas de la propia experiencia sale a flote donde cada cual puede verla y juzgarla. Es un nuevo revelado. Pero una cosa es ver aquello que se tiene delante de los ojos y otra muy diferente captar su intención (me refiero a la del fotógrafo). El sentido que le hemos dado a tal o cual imagen sigue siendo una parcela no expuesta de nuestra experiencia y así permanecerá siempre ya que su naturaleza es invisible, y vive solo en nuestro entendimiento. Claro, siempre puedo tratar de explicar aquello que tiene sentido para mí, pero no puedo exponerlo de forma objetiva como expongo una fotografía. La razón de ser de éstas surge únicamente en mi fuero individual como una evidencia y no depende de ningún discurso previo o posterior. Máxime que lo que yo pueda explicar sobre mi obra está dictado por mi sensibilidad individual y no necesariamente otros la comprenderán o verán en ella (en las fotos) algo que les resulte interesante… Atractivo… O que haga eco. Y también depende de mi capacidad de traducir en palabras lo que son únicamente meras emociones o percepciones internas. Entonces las fotografías, en una exposición, salen desligadas de aquel significado real e intransmisible que su autor les asigna y parten a la búsqueda de otra mirada que las llene de sentido. Tal cosa es muy paradójica, porque aquello que las originó, se queda con el autor. En esas condiciones soy bastante reservado sobre la posibilidad de que otra persona vea en tal o cual foto aquello mismo que yo pienso la hace valiosa. Y no se trata de decir que yo como fotógrafo vea más que otros, no, sino simplemente de dar a entender que aquello que nos conmueve personalmente y que es legítimo y válido para cada cual… Para cada uno de nosotros, es lo que funda nuestra propia y particular visión. Y esa visión no es ni más ni menos que el filtro con el que discernimos aquello que nos resulta relevante.

Hoy que tengo el privilegio de inaugurar ésta nueva muestra que he bautizado “Por calles y avenidas”, mis fotografías salen al mundo con la misión de encontrar una interpretación a través de la visión de cada uno de ustedes. Que lo logren o no es una etapa sobre la que no tengo ningún control. En todo caso espero que éstas imágenes que ya no son solo mías, sino también de todos ustedes cuando se las apropien con la mirada, encuentren rada en aquellos que las sepan interpretar a su modo y quizás apreciar tanto como yo las aprecio, porque ellas son como hijas para mí… Son finalmente partes de mí que exteriorizo… Imágenes de mi propia existencia y de mi memoria".

9.9.11

Convergencia

Los Angeles, 2009. Foto de Severin Koller

En foto callejera no cualquier momento es bueno, como tampoco lo es cualquier situación, ni cualquier encuadre o escogencia técnica. Lo que le da valor a una foto de éste tipo es una convergencia en la excelencia de todos esos aspectos y es eso lo que diferencia una buena foto de “street” de una foto banal o mediocre... De ahí también su dificultad. La foto que encabeza éste post se le debe Severin Koller y es para mí uno de los más maravillosos ejemplos de foto callejera contemporánea que conozco. Sirva pues para ilustrar lo antes dicho.


16.8.11

Encuentro

A veces hago una salida de tres o cuatro horas y regreso a la casa sin una sola foto, otras veces lo hago con un rollo completo. Con la fotografía callejera todo es cuestión de suerte y actitud. Pero aunque no haya hecho ninguna foto lo más importante fue lo experimentado: Salir a mirar con ojo avizor nuestro entorno y nuestras gentes... Nuestras calles y ciudades…. Experimentar un encuentro con la vida más allá de nuestros espacios habituales y de la cámara.

5.8.11

Impresiones

La calidad técnica en fotografía es algo que me impresiona cada vez menos porque la técnología ha llegado a un punto de evolución y de excelencia difíciles de superar y ésta última comienza a ser muy corriente incluso en equipos para el gran público. Flickr por ejemplo está repleto de fotos excelentes desde un punto de vista puramente técnico. En cambio lo que podríamos llamar “la poesía” en la imagen es una cosa rara y es ella la que realmente puede llegar a impresionarme más.

28.7.11

Tico street

En Costa Rica no es muy habitual la foto callejera, siendo la más común la foto paisajística y de naturaleza. Y no es que yo esté en contra de mostrar nuestras abundantes bellezas naturales, pero me parece que ese estilo de fotografía se roba demasiado el show y es prácticamente la única que se valora por éstas tierras, lo cual es una lástima cuando se piensa que nuestras calles podrían ser un verdadero paraíso para el fotógrafo callejero de no ser por la inseguridad que en ellas se vive.

27.7.11

Presencia

Una foto que captura el momento en que hay contacto visual en una escena callejera es también una escena callejera donde el acto fotográfico ha sido visto por el sujeto fotografiado. No es una foto tan pura como aquella donde el fotógrafo pasa desapercibido, pero sí es una foto que narra e introduce otra cosa a la realidad: la innegable presencia del fotógrafo en la calle.

26.7.11

Condición

La fotografía callejera, en su forma más depurada, es el arte de producir una imagen interesante en un único y bello disparo. Y para producirlas hay que recorrer las calles. Esa es su condición indispensable.

15.7.11

Riesgo

Siguiendo con el tema del post trasanterior: Claro, el riesgo de hacer las cosas sin pensar en lo que los demás dicen es que le llegue a caer en una especie de autocomplacencia o conformismo. Pero el mismo riesgo existe cuando se escucha a otros de forma indiscriminada. En realidad lo que debe hacer el artista es trabajar y estudiar mucho, porque es en esa actividad que su criterio se va a formar y va adquirir solidez y madurez.

12.7.11

Las altas soledades

Muchas de las que considero mis mejores fotos o al menos de las que más gustan o de las cuales me siento más satisfecho, ni me las imaginaba pocos segundos antes de hacerlas. También muchas de las que más me aburren (y no solo en mi propia producción) están hechas con un despliegue importante de “mise en scène” y por tanto de reflexión. Así me reafirmo en la idea de que la fotografía es para mí algo que tiene que ver más con la captura instintiva de momentos fugaces que con complicadas elaboraciones intelectuales, hoy tan de moda. Pero vayan a explicarle eso a un galerista o a uno de esos burócratas de la estética que organizan concursos y exposiciones. Si les dijera algo semejante lo más probable es que rechazarían de plano cualquier propuesta por antojadiza y carente de fundamentos… ¿Y cómo no?, si ellos están absolutamente necesitados del discurso del artista para justificar su puesto y su paga. Así que más de una vez al presentar fotos a gentes así, he debido inventarme “un rollo” discursivo que deja pálido a cualquiera de mis rollos analógicos. Por supuesto que otros siempre llegan con mejores andamios intelectuales y por eso mis fotos de todas maneras son a menudo descartadas. Un ejemplo de todo ello: La foto que encabeza ésta entrada la presenté en mi país al más reciente concurso de Valoarte (subasta artística para propósitos de beneficiencia -lo digo para los amigos extranjeros-) y que es de las que más éxito han tenido entre las que he subido a Flickr (siendo incluso escogida para el llamado “Explorer” o selección de las mejores fotos entre las miles que entran cada día), pues bien, contra mis infladas expectativas me fue devuelta sin siquiera un agradecimiento. Obviamente ésta es una foto sin discurso, es simplemente una que considero buena porque captó un momento fugaz con cierta poesía y refinamiento (además, en medio formato, es decir, ¡sale de un negativo 6x6! y por tanto tiene una resolución impresionante), algo que parece nunca entenderán los modernos jueces conceptuales, quienes, según me explicó un pajarito por ahí, son grandes especialistas de arte muy reconocidos internacionalmente y que los organizadores trajeron al país exclusivamente para la actividad.

Bien por ellos, pero por cosas como ésta es que digo que uno no debe nunca nunca preocuparse de lo que digan o no digan los demás de nuestras creaciones, ni en un sentido ni en otro. Lo importante es que nos satisfagan personalmente. Y de ésta fotografía es claro que estoy muy satisfecho. Por cierto, se llama "Las altas soledades" nombre que tomé prestado de una película de Philippe Garrel y que probablemente nunca devolveré.

10.7.11

Valor vivencial

Que la fotografía sea arte o no o para unos sí y para otros no, no tiene mucha importancia. Lo importante es que sea arte para quien la realiza. Hacer las cosas como uno las siente sin preocuparse tanto de cómo las reciban los demás debe ser siempre la norma. Es en la ejecución misma de lo que uno hace donde está su valor máximo, que es el valor vivencial.

9.7.11

Firmas

Siempre firmo mis fotos. La firma puede parecer un acto pedante en fotografía o centrado en una forma de egolatría artística, pero espero que en mi caso no obedezca a esas razones. Yo las firmo ante todo como un acto de rebeldía ante esa especie de inconsciencia amorfa y generalizada que raramente llega a darse cuenta de que detrás de cada fotografía hay un fotógrafo… Una persona que posiblemente esté dedicando su vida al cultivo de esa actividad que a muchos parece una forma menor de expresión y que para mí puede llegar a ser una de las formas de arte más sublimes que existan. En definitiva, yo firmo mis fotos como una forma de militantismo en pro de cierta forma de considerar a la fotografía y a los fotógrafos. Pero al mismo tiempo se trata de un militantismo discreto puesto que siempre trato de que esa firma no sea muy visible.

18.6.11

Bautizos

Me gusta bautizar mis fotos. Bautizarlas, aunque sea con un nombre ordinario, evidente o aún estúpido, les da un toque más personal que digamos “img_4201”, lo cual me parece algo patético. Muchos fotógrafos ni siquiera se toman la molestia de cambiar esos números que da la cámara automáticamente cuando suben sus imágenes a Flickr, por ejemplo. Otros no les ponen nombre o bien un simple asterisco o símbolo semejante, quizás lo hacen con un afán purista, pero a mí tal cosa no me interesa mucho, así que seguiré bautizando mis fotos.

16.6.11

En la balanza

¿Qué no me ofrece la tecnología analógica? Versatilidad, rapidez, exactitud, resolución. ¿Con qué me compensa y recompensa esas insuficiencias? Con un disfrute mucho mayor de las fotos exitosas.

28.5.11

Alma virtual

Con la técnica digital la fotografía perdió su alma tradicional: el negativo. Alma quizás invisible para muchos, pero real para el fotógrafo. Y esa pérdida, quiérase o no, se siente de algún modo, particularmente si se tiene en cuenta que el negativo era, sobre todo, la verdadera foto de la cual la copia impresa no es más que un doble invertido. Hoy en día, cuando esa entidad “esotérica” ha desaparecido de forma tan masiva, se puede decir que la foto también perdió misterio. Ahora lo que existe es solamente un molde binario incapaz de vivir una vida fotográfica autónoma, es decir, una matriz informática que es idéntica a sus copias. Por eso ya no hay una dimensión física íntima en la fotografía y la que existía fue suplantada por una dimensión puramente virtual.

1.5.11

Antídoto

El antídoto contra la avalancha de imágenes es el tiempo… Darse el tiempo para ver y sentir las fotos. El problema es que ese antídoto se ha vuelto un lujo.

27.4.11

Saturación

Quizás una de las razones por las cuales la gente no compra mucha fotografía para enmarcar y colgar (a parte de los típicos retratos familiares) es porque están saturados de imágenes. Ven tantas todos los días por internet, en los afiches publicitarios, en las revistas y en otros medios que se insensibilizan al punto que al final ya ni las ven. Por otra parte como son fotos muy banales terminan con la impresión de que todas las son y pierden de vista su valor por ser la captura de un momento único e irrepetible. Pero lo mismo pasa muchas veces cuando las llegan a comprar. Cuelgan la foto, se acostumbran a ella y con el tiempo ya ni la determinan.

22.4.11

Cavernícolas

Más allá de la gama tonal, de la granularidad, de la resolución, del detalle y la nitidez y en general más allá de todos los aspectos puramente técnicos que interactúan para obtener un resultado fotográfico, está la narrativa… El punto de vista del fotógrafo y su relación con el entorno y con el momento (personal e histórico) que le toca vivir. La técnica evoluciona con el tiempo, pero la emoción del artista presente en una imagen a través de su narrativa es atemporal (porque queda congelada para siempre) y es eso lo que verdaderamente le da valor primordial.

Hoy mucha gente parece deslumbrada por los avances técnicos y por eso confunden ese terreno con el de la estética, llegando incluso a hacer aplicaciones retroactivas abusivas de criterios técnicos. Es así como he visto anonadado como algunos llegan, por ejemplo, a servirse de los parámetros actuales para juzgar como “malas” fotos de los años 20. Con el perdón de quienes así piensan, pero eso me parece una solemne tontería. Es como decir que una pintura rupestre es mala porque sus ejecutantes no tenían una buena técnica de dibujo o bien no dominaban la perspectiva. Es más, puesto que hoy en día disponemos un amplio arsenal de técnicas y en el campo de las artes dichosamente prima el eclecticismo y la libertad (que se viene desarrollando con gran fuerza por lo menos desde principios del siglo XX, sino antes), no es para nada ilegítimo pintar incluso como lo hacían los cavernícolas, o como niños… O bien hacer fotos con equipo de los años 20 e imprimirlas digitalmente, si es eso lo que conviene a la expresión artística de cada cual.

20.4.11

Revolución

Film is not dead… La película no está muerta… Pero algunas sí. Éste año los obituarios reportan: Fuji Neopan 1600, Kodak Ektachrome, Portra 400 VC y NC …. ¡Éstas bajan me dan revolución!

19.4.11

Dificultad

Si bien la técnica digital tiene la gran ventaja de facilitar los procedimientos de captura y tratamiento de la imagen, por otra parte complica bastante el panorama de la fotografía como medio expresivo artístico porque baña las fotografías de un aspecto banal del que no es fácil escapar. En fin, esa es mi impresión.

13.4.11

Estigmas

Hay fotos que llevan los estigmas de la forma precaria como fueron hechas. Y aunque no sean perfectas muchas son la única huella de un instante que se fue para siempre y eso les da su valor.

17.3.11

Hughes in memoriam

Cuando un gran fotógrafo se va queda su mirada. Hughes Léglise-Bataille, excelente fotoperiodista y fotógrafo callejero francés murió el pasado domingo en un grave accidente automovilístico en Brasil junto con otras seis personas, entre ellas su esposa. Yo soy admirador de su magnífico trabajo y a pesar de no haberlo conocido jamás, ésta noticia me ha entristecido y me ha dejado con un sentimiento de impotencia, porque no es justo que alguien tan joven y talentoso se lo lleve un estúpido accidente. Dichosamente sus imágenes seguirán vivas por la eternidad.

Quiero creer que Hughes está ahora en algún lugar ignoto haciendo un gran foto-reportaje y captando con su ojo poético e incisivo pequeños y grandes detalles de ese más allá, para ir aún más allá... como siempre lo hizo con su fotografía. No diré pues que descanse en paz, porque esa imagen no me calza con alguien que demostraba a través de su trabajo tener un espíritu sumamente inquieto.

"Continue dans la bataille Hughes!"

Dejo aquí un link a su cuenta de Flickr y a su sitio personal:

http://www.flickr.com/photos/hughes_leglise/collections/

http://leglise-bataille.photoshelter.com/

16.3.11

Mesianismo

Un cartel publicitario en una tienda capitalina anuncia que ahí hacen vivir las fotos… Algo así como un mesiánico “levántate y camina”. Aparecen en seguida unas imágenes donde queda claro que el propósito es colorear digitalmente las viejas fotografías en blanco y negro, como si por el hecho de ser en blanco y negro estuvieran muertas. Me doy cuenta entonces que el principal enemigo del blanco y negro ha sido la publicidad… Sí, la burda publicidad de siempre comerciando con ideas superficiales.

15.3.11

Relación

A menudo escuchamos gente decir que tal o tal cosa no debe verse en blanco y negro. Aunque ello no quiere decir que esa frase surja necesariamente del aporte de la fotografía a cierta visión de mundo, es difícil no establecer una relación. Lo malo es que en esa relación se habla del blanco y del negro de un modo bastante peyorativo y me pregunto hasta qué punto eso no incidirá en que, por extensión, se vea a la fotografía monocroma como limitada o superficial.

11.3.11

Cortometraje

El famoso director de cine francés Jean Luc Godard decía que si la fotografía era la verdad, el cine era la verdad 24 veces por segundo, cadencia a la cual desfila la película cinematográfica para lograr una impresión de movimiento fluido basada en el fenómeno de la persistencia retiniana. Ahora bien, si ya hacer una buena foto es difícil, imagínense ahora lo que es hacer 24 buenas imágenes a ese ritmo. Por eso me alejé de la idea de hacer cine... Por eso y porque decir ya sean verdades o mentiras 24 veces por segundo me parece un poco repetitivo y porque ahora prefiero tratar de hacer cortometrajes de un fotograma por la eternidad.

10.3.11

Cimas

El mundo moderno teme a lo estático quizás porque lo asimila a la muerte. Por eso hoy la fotografía, que siempre ha sido estática, tiende cada vez más al movimiento de un modo virtual (esa palabra tan común ahora): secuencias de varios disparos por segundo, “time lapses”, barridos, “desenfoques artísticos”, poses largas que descongelan y mezclan el movimiento… En fin, toda una serie de técnicas que hoy están muy de moda y que recogen el favor de un amplio público. Y como si fuera poco, para muchos fotógrafos el objetivo… la próxima cima a alcanzar, es dominar el video, lo cual emprenden sin siquiera haber profundizado en su propia creación fotográfica.

9.3.11

Paciencia

Será ya por una actitud personal ante la vida o el mundo moderno, pero pienso que vamos a un paso demasiado acelerado. Todo ocurre de una forma excesivamente veloz y cada vez somos menos tolerantes a lo que incluso llamamos peyorativamente “tiempos muertos”: queremos transportes y computadoras más rápidas, comunicaciones más inmediatas y también resultados de todo tipo a cada vez más corto plazo, incluso en las relaciones humanas. En éstas condiciones el ejercicio de la virtud de la paciencia está cada día más comprometido. Desde ese punto de vista la fotografía analógica también me conviene como medio para ejercitar esa virtud. Esto sonará a algunos demasiado subjetivo y extra-fotográfico, pero no es menos cierto que todo en la vida lo ejercemos desde la subjetividad (claro, la misma que a muchos hace preferir la fotografía digital sobre todas las cosas). Así que cada cual que se apañe con lo que mejor le parezca, pero yo aconsejo no desestimar los tiempos de espera y ligarlo al cultivo de la paciencia.

8.3.11

Oráculo

Hoy muchos fotógrafos difícilmente aceptarían el tiempo de espera que existe en analógico entre el momento de la toma y aquel en el que finalmente pueden ver el resultado (salvo cuando se utilizan películas de tipo polaroid). Sin embargo, es precisamente ese compás de paciencia inherente a la tecnología foto-química, el que me resulta sumamente atractivo en ella. Es claro también que desde tiempos atrás esa espera representaba para muchos una tortura y por eso antiguamente las tiendas fotográficas trataban de capturar clientela con rótulos que prometían un “revelado rápido” (letreros que aún se ven en los pueblos, aunque actualmente muy descoloridos). Pero ahora que lo pienso, esa promesa era también como un oráculo anunciando los tiempos digitales que vendrían y su comida rápida.

4.3.11

Fast food

Para mucha gente tomar fotos se reduce a ver una escena, encuadrar de cualquier modo y disparar. Es todo. Luego las fotos se vacían en una carpeta de computadora y si acaso se mirarán dos o tres veces en la vida o mientras se daña el disco duro. No hay ahí ningún disfrute del cuestionamiento, de la evaluación de posibilidades de uso del instrumental fotográfico (incluyendo el procesado), ningún goce de la práctica fotográfica más allá de la foto misma. Para esas personas la fotografía es una cocina rápida, un fast food. En cambio hay otro tipo de personas, y me incluyo entre ellas, para las que tomar una fotografía es un ritual, una misa si se quiere. Y ahí se aprovecha todo, desde las salidas específicas con el propósito de cazar imágenes, hasta el goce que procura el uso de determinado instrumental fotográfico, particularmente si es analógico (así por ejemplo, yo no siento exactamente ningún placer en usar un teléfono celular para hacer fotos).

3.3.11

La cámara habitada

Hay cámaras mudas y otras que hablan porque están habitadas. No sé cuáles sean las preferencias de cada cuál, pero yo opto por las cámaras que me hablan porque me ayudan más en mi trabajo. Y para saber si hablan las tomo en mis manos, las miro largamente y trato de escuchar lo que dicen... y también de sentir y entender lo que me inspiran (si es que lo hacen). De las cámaras que he conocido es mi Leica IIIf la que más se expresa y lo hace con suma elegancia y elocuencia… Yo la escucho con atención y ella me lo agradece con modestia. Claro, en realidad soy yo el agradecido con sus bondades. ¿Y de qué me habla? Ah, no cometeré esa infidencia porque es un secreto entre ella y yo.

1.3.11

Deuda

El mundo de lo visible es infinito. Poder capturar al menos una gota para estudiarla luego cuidadosamente es algo maravilloso que le debemos a la fotografía y solo a ella.

28.2.11

Por si las moscas

La semana pasada descubrí que éste humilde sitio está repertoriado en una página de recursos académicos de la Universidad de Costa Rica. El asunto me sorprendió por partida triple: Primero porque no sabía que mis ocurrencias sobre el universo fotográfico pudieran considerarse de interés para una institución tan seria, lo cual me honra; segundo porque la inclusión en ese repertorio, hasta donde entiendo, es solicitada por los autores de blogs y yo no he solicitado nada, aunque agradezco el haber sido tomado en cuenta; y tercero porque ahí se me presenta como profesor de la facultad de bellas artes. Como este último dato es erróneo deseo aclarar que nunca he sido profesor ni en esa ni en ninguna otro universidad o institución educativa y tampoco pretendo tener los requerimientos necesarios para serlo. Yo soy un simple fotógrafo, profesional si se quiere (aunque sea una profesión en caída libre y mi estatus dentro de ella sea discutible) pero no profesor. Ya pedí a los encargados de la página la corrección del dato, pero no considero que esté de más aclararlo aquí... por si las moscas y sobre todo para que nadie que haya leído eso se quede con una falsa idea.

27.2.11

Revelar

Durante una conversación mi amiga R. me reveló la belleza de la palabra “Revelar”: Ella remite no solo al campo de la fotografía analógica donde se usan químicos para hacer surgir la imagen latente en los haluros de plata expuestos a la luz, sino también al hecho de que cualquier foto, incluso las digitales, son capaces de revelarnos algo que no habíamos visto durante la toma. A mí eso me sucede con cada foto que hago y no por ciego, sino porque el circuito ojo-mente de cualquier ser humano es incapaz de descifrar y procesar, en un solo instante, la enorme cantidad de información visual que puede presentar la más sencilla de las escenas.

25.2.11

Mostrar

Algunos prefieren la fotografía donde las cosas son sugeridas más que mostradas. Pero el ojo ve tan poco en un solo instante, que sugerir se me antoja algo que se queda demasiado corto.

Hago fotografía, en especial callejera, para ver más. Viéndola me doy cuenta de un montón de detalles que no aprecié cuando estaba mirando la escena y que solo subsisten en la toma. Poder luego apreciar esos detalles constituye para mí el principal placer de la foto.

22.2.11

Bokeh

Hoy muchos fotógrafos hacen solo fotos de bokeh… Fotografían de todas las maneras posibles ese efecto propio de los lentes, pero por esa vía se despeñan en el precipicio de una aberración formalista. El bokeh debería ser uno de los elementos con los que se puede jugar en una foto ya que indudablemente aporta belleza (cuando es bueno), pero no puede transformarse en el sentido último y en la razón de ser de la misma… El bokeh por el bokeh no me parece interesante.

21.2.11

Bodas de celuloide*

Se trata de mi Leica IIIf (1954) con diversos lentes y accesorios. Escazú, 2011

Hace dos días cumplimos el primer año de estar literalmente juntos, puesto que desde entonces se convirtió en mi cámara oficial... es decir, "la mejor"...aquella que siempre ando conmigo (cargada por supuesto... ¿no dicen acaso que la mejor cámara es la que uno anda consigo?). Primero vino el cuerpo y luego fui añadiéndole lentes y accesorios diversos. Faltan sin embargo algunos integrantes de la familia (política) que no pude meter en la foto por falta de espacio: filtros tanto para color como en blanco y negro (polarizador lineal, uv, rojos de diversas clases, amarillos, divididos, etc); tres parasoles Leitz y uno genérico; adaptadores; un lente Canon 5cm 1.4 con su correspondiente parasol; 2 medidores de luz, 2 tapas para lente; estuches de cuero tanto para la cámara como para los lentes y los visores, correas, manuales, etc. No es que siempre ande con todo, por supuesto, pero esos accesorios me permiten configuraciones diversas que escojo cada día.

Todas las piezas tienen un acabado magnífico y una robustísima construcción. Vienen de una época en que las cosas estaban hechas para durar de por vida y aún más allá. Ninguna óptica (lentes y visores) presentan rayones u otros problemas mayores y su funcionamiento mecánico es muy suave, lo mismo que la cámara. La única pieza que es un poco dura es el NOOKY-HESUM (aditamento que permite reducir la distancia mínima de enfoque de ciertas ópticas a la vez que hace una correción de paralelaje), pero aún así funciona bien.

Alguien debería inventar las "bodas de celuloide"... que yo me quedaría en una eterna luna de miel con una tecnología que no solo representa en sí misma una forma de poesía única, sino que sobre todo produce resultados de una estética singular e inconfundible (sí, lo digo sin miedo a exagerar). Por esa razón dicha tecnología no debería verse nunca como caduca, ni pasada de moda, ni buena para los museos, ni excéntrica, ni nada por el estilo porque a ese nivel no hay estética derivada de ella que sea obsolescente. Quien juzga obsoleta la tecnología fotoquímica muchas veces solo tiene en cuenta su calidad técnica y olvida su calidad estética, dos conceptos que aunque no son asimilables, sí están muy ligados. En ningún caso el particular aspecto o "pasta" de la fotografía analógica ha fenecido y si eso no ocurre no debería dejar de usarse el material con que se logra. No digo con ello que en digital no se puedan hacer bellezas, lo que digo es que lo digital no puede crecer en detrimento de lo analógico. Hoy lamentablemente muchas películas magníficas han desaparecido (como el Kodachrome y otras) y una espada de Damocles pende sobre las que aún quedan, pero de eso tenemos la culpa los mismos fotógrafos por haber abandonado una tecnología que si bien es exigente, también recompensa con enormes satisfacciones a quien la trabaja con constancia y dedicación. No olvidemos que en fotografía no todo es resolución, detalle o versatilidad... cuántas veces no he visto yo imágenes hechas con las mejores cámaras contemporáneas pero totalmente carentes de alma.... lo mismo se puede decir del analógico por supuesto, pero ahí está su gran legado de más de siglo y medio para demostrar que la foto analógica es capaz de ser arte que conmueve y que no hay ninguna razón intrínseca en ella para pensar que no pueda seguir siéndolo en el futuro, por más viejo o modesto que sea el equipo que se utilice.

*Éste es el texto que acompaña, en mi cuenta de Flickr, la foto que ven arriba. En ese sitio algunas notas sobre la foto explican cada accesorio. Además, en la sección de comentarios se han generado una discusión interesante.


15.2.11

Sonetos de luz

La gente rara vez aprecia la belleza de una foto. Lo que aprecian antes es la belleza superficial del objeto, persona o escena fotografiada, sin detenerse a mirar cómo fueron montadas por el fotógrafo las piezas que componen la imagen: el momento, el encuadre, la composición, la luz, la profundidad de campo, la gama, la textura, el bokeh… en fin, todo lo que es poesía puramente fotográfica y que por supuesto un buen fotógrafo no deja en manos de una máquina, por más sofisticada que sea, porque eso sería como pedirle a una computadora que nos arme un soneto.

14.2.11

Tendencia

Hoy es muy fácil conseguir fotos que impacten por sus vivos colores y su definición… lo que no es nada fácil es conseguir fotos que sorprendan por su sentido y su poesía. Por eso me gusta también el blanco y negro, porque está alejado de esa tendencia moderna hacia la facilidad del color y se concentra naturalmente en alcanzar una dimensión más profunda y trascendente de la fotografía.

10.2.11

Sistema

Redondeando el tema del post anterior: Siempre me ha parecido más interesante explorar las posibilidades de un lente que las de una cámara…. Las cámaras modernas finalmente se parecen todas en sus prestaciones básicas. Por eso no entiendo a esos fotógrafos que no han terminado de investigar las enormes posibilidades de un "sistema" (o conjunto de lentes y accesorios que se construyen para determinada cámara), cuando ya están reclamando el substituto de tal cámara o tal otra.

9.2.11

Pinceles

Un fotógrafo no debería preocuparse tanto por tener la última cámara a la moda, como por tener una que de preferencia le permita montar lentes variados (viejos y nuevos). Y es que los lentes son como los pinceles para el pintor. Son ellos los que realmente pueden introducir diferencias sustanciales en los resultados fotográficos, dando variedad y riqueza a una herramienta fotográfica (cámara) y al estilo de un autor. Esto es especialmente cierto en los tiempos digitales que corren, porque al abandonarse la película se renunció a la otra gran variable que intervenía en el proceso fotográfico desde la toma y que ofrecía enormes posibilidades expresivas.

8.2.11

Vals

Hacer fotos con ópticas fijas significa que hay que pararse en un lugar muy preciso para hacer la foto, significa pues que hay que moverse físicamente, que hay que mantenerse ágil y dinámico… implica, en suma, que la foto es el fruto de la vitalidad del fotógrafo, no de la facilidad de un lente que movemos con nuestros dedos en vez de mover nuestros pies para ubicarnos en un punto exacto. Hay que ver, en antiguos documentos filmados, la danza que a veces ejecutaba Cartier-Bresson para fotografiar… Era una coreografía deliciosa aquello (que obviamente él sabía mantener discreta), por eso muchas de sus fotos hoy bailan un vals majestuoso y elegante.

7.2.11

Condescendencia

Qué difícil no encariñarse con esas fotos (sobre todo callejeras) que aunque deficientes por algún motivo, son el testimonio de algo que uno presenció y le llamó la atención. Quienes no lo vivieron tal vez no les encuentren mayor interés o bien solo vean sus defectos, pero a mí me cuesta mirarlas con objetividad y a menudo llego a ser bastante condescendiente con ellas.

2.2.11

Invervencionismo

A veces pienso que muchos fotógrafos tienen una especie de complejo de inferioridad con respecto a otras artes, en especial la pintura. Esto quizás venga del hecho de que sienten que crear una imagen es muy fácil y en buena medida producto del azar. Posiblemente ello también explique que algunos, no contentos con capturar una escena, comiencen a alterarla de muchas maneras. Otros hacen esas intervenciones desde la toma misma queriendo imitar algunos efectos y maneras de la pintura abstracta. El propósito es siempre añadir una capa de manipulaciones que subjetivize más la imagen y le inyecte unas calidades artísticas que, se supone, vienen a reforzar las calidades de la foto como tal en razón de que muchas veces se considera insuficiente. Todos estos fotógrafos olvidan, sin embargo, que lo esencial de la foto está en otra parte… está en la captura misma, en la disposición de los elementos en la imagen y en la escogencia del momento adecuado. Es ahí donde se encuentra su principal valor y es por medio de la escogencia y composición de sus temas que el fotógrafo ejerce su particular expresión artística. Es eso lo que yo llamo fotografía pura y su quintaescencia y valor poco depende de la calidad del material utilizado. El corolario de esto es que para mí una foto que no necesite intervenciones posteriores es desde luego una foto que ya comienza a ser exitosa.

1.2.11

Cacofonía

Ya lo había dicho antes: San José y toda el Gran Área Metropolitana (GAM) es fea… Muy fea… Llena de tonalidades “chillonas”, o peor aún: “cacofónicas” (para usar una analogía sonora) y también rebosante de elementos poco agraciados. Si yo fotografiara escenas callejeras en color, mucho me temo que vería la foto una vez y luego no quedaría convidado a volverla a ver porque sentiría la vista agredida y saturada. Ciertamente para fotografiar en color se necesita no solo una particular destreza en la composición tonal, sino también suerte, ya que la escena que se busca captar debería suceder en un decorado mínimamente atractivo para que resulte agradable, lo cual no suele ser el caso. Por eso ahora prefiero fotografiar "la calle" en blanco y negro, porque si bien pierdo una dimensión objetiva de lo que realmente es (su colorido), por otra parte gano la posibilidad de presentarla de una forma más atractiva y ello implica "desinvisibilisarla" (gran objetivo y virtud de la fotografía)... Aún así, he optado por fotografiarla con un equipo viejo que no la maquille demasiado, apenas lo suficiente como para poder mirarla a la vez con correcto distanciamiento y cierto sentido estético que guarde la esencia de lo que es y que invite al espectador a volver sobre la foto, sin el efecto de saturación antes mencionado.

28.1.11

Distanciamiento

Siento que la foto en color redunda demasiado con la realidad, no la desnuda. En cambio la foto en blanco y negro no solo la desnuda sino que le saca una radiografía. Además, distancia la mirada de lo que es fotografiado y por eso la foto en blanco y negro tiene particular vocación para el diagnóstico social en sus modalidades de foto documental y de foto callejera.

24.1.11

Nuestras calles

¿Será porque nuestras calles son especialmente feas que no hay más fotografía callejera costarricense? Quizás haya algo de eso porque no es fácil inspirarse en semejantes ambientes. Además, se trata de calles inseguras y hoy no muchos fotógrafos se aventuran con sus cámaras a recorrerlas. También es cierto que no hay una gran tradición de “street” en nuestro país, siendo la foto de naturaleza la que más se practica, así como cierta foto que podríamos llamar “conceptual”. Pero creo que si no se hace más foto callejera es también porque se confunde la belleza de un escenario con la belleza de una toma. Uno puede estar en un sitio horrible y sin embargo lograr una foto sublime. Ahora bien, hay fotógrafos callejeros para los cuales la belleza de una toma parece ser la última de las prioridades y hasta niegan cualquier función estética en el género que practican. Bueno, se respeta esa posición, pero no hay que olvidar que la fotografía también es un arte y como tal persigue el goce estético, aunque no sea necesariamente el que se obtiene a través de la belleza de una escena, una persona o un objeto representado, pudiendo más bien estar esa belleza en la ejecución fotográfica, o incluso en el concepto o mirada que la sustenta.

22.1.11

"Street Photography"*

“La calle es dura”. Esta sentencia popular es especialmente cierta para los fotógrafos y sobre todo aquellos dedicados precisamente a recorrer las aceras haciendo “street”. Ello es así no solo porque la fotografía callejera difícilmente es bien valorada por el gran público (no es un estilo de belleza complaciente), sino también por ser, en mi opinión, uno de los géneros más exigentes e interesantes de la fotografía. Su práctica está plagada de grandes retos, donde a menudo no hay una segunda oportunidad para apretar el botón disparador. Exige mucha concentración y visión; rapidez para trabajar; imaginación para componer y transformar lo banal en extraordinario; discreción camaleónica para pasar desapercibido; habilidad diplomática para apaciguar a quienes se disgustan cuando son fotografiados; gusto para no caer en lugares comunes; ética para saber discernir fronteras y rayas rojas que no se deben traspasar; requiere también algo de brujería adivinatoria; un buen amuleto de la suerte y sobre todo mucha destreza con la cámara. Sí, indudablemente la calle es muy dura.

*Éste es parte del texto introductorio a mis carpetas de foto callejera (mejor conocida como "street photography") en Flickr.

21.1.11

Principio

"Invi-civilizarse" (y que nadie me reclame la voluntaria falta de ortografía)

20.1.11

Adrenalina

Lo que se acabó con la foto digital es el riesgo. Ya al hacer una foto no hay ningún sentimiento de expectativa o incluso de temor referido al hecho de que se pueda fallar la foto. ¿Alguien falla fotos en digital? Claro, a no dudarlo que sí, pero generalmente es muy fácil y económico volverla a hacer y la certeza de haberla acertado o no es inmediata. Ahora bien, sin riesgo no hay adrenalina y sin adrenalina no hay emoción. La foto analógica es pura adrenalina y la digital pura morfina. Evidentemente no hablo aquí de la emoción contenida en la foto, sino de la que experimento como fotógrafo y surge de la manipulación del equipo y de la actividad misma de fotografiar.

17.1.11

Sospechas

Me resulta sospechoso ver tanto sitio internet dedicado a presentar análisis de laboratorio y toda clase de reportes técnicos sobre las cámaras y por otra parte mucho menos sitios consagrados a la discusión de la fotografía como arte. Si éstos tuvieran al menos los elevados niveles de participación que tienen algunos de los primeros, no vería yo con suspicacia ese panorama, pero no la tienen. Por otra parte, Flickr que debería poder cumplir con esa función, la mayoría de las veces es solo una vitrina sumamente caótica y dispuesta para la adulación de unos hacia otros. Raramente encuentro ahí una buena crítica o análisis sobre alguna imagen.

10.1.11

Conquistas

Una conquista de nuestra época no es que hayan solo cámaras digitales extremamente capaces, sino también viejas cámaras. Ellas son viejas porque hemos avanzado en el tiempo y no pienso que por ello tengan que quedarse en en una urna, sino venir a sumarse a una gama de posibilidades creativas del fotógrafo. Para él deberían ser riqueza en acción, y no artilugios para decorar una vitrina.

8.1.11

Pereza

El gran éxito de la fotografía digital reside en explotar la pereza humana y la búsqueda de la facilidad, en particular la del fotógrafo que ahora encuentra laboriosísimo el trabajo de cuarto oscuro necesario a la fotografía analógica.

6.1.11

Botones

El problema de la fotografía como arte y por tanto como medio de subsistencia del artista fotógrafo es que todo el mundo tiene una cámara y sabe apoyar sobre un botón. Como todos los automatismos que introducen los fabricantes en los aparatos hacen creer a muchos que a eso se reduce la fotografía, de ahí que se desvalorice mucho el trabajo de los fotógrafos o en el mejor de los casos se le valorise en función de la complejidad del equipo que usan, lo cual es el efecto contrario de esa misma idea.

5.1.11

Tiempo y devaluación

Un pintor o un dibujante trabajan en el tiempo y para comenzar planifican mucho la imagen que desean. El fotógrafo produce instantáneas y por ello muchas veces las imágenes se ejecutan en serie, y para colmo sin mayor reflexión. Quizás en ello resida mucha de la superficialidad que se le atribuye a la fotografía, lo que la lleva a ser una forma de arte muy devaluada.

Dejo aquí un link a una página donde el conocido escritor español Arturo Perez-Reverte hace algunas reflexiones con respecto a ésta temática.