6.5.13

Billetera mata artista

En Costa Rica bastante gente sabe de arte y subsidiariamente un poquito sobre fotografía. Lo que es más raro es que haya verdaderos conocedores de la fotografía que la entiendan y sepan enmarcarla dentro de la historia del arte con propiedad y logren vislumbrar que más allá del género está el asunto de la calidad artística. Ésto no tendría mucha relevancia si no fuera porque algunos de los primeros tienen gran poder de decisión en concursos y curadurías.   Eso ha incidido en que se haya privilegiado muchas veces una fotografía puramente conceptual, en ocasiones intervenida con mano pesada o que imita descaradamente corrientes y estilos en boga desde hace años en la escena internacional, pero con poco valor añadido. Esto se hace casi siempre en detrimento de otras formas fotográficas quizás no tan vanguardistas, pero sí más auténticas. De ese modo se ha llegado a distorsionar la percepción de cierto público con respeto a su diversidad, en particular se ha sepultando bajo una masa de formalismo e “inteligencia” la foto de índole humanista que está a la base de la fotografía callejera, la cual ha resultado su primera víctima. Y aún en los casos en los que no es así, se ha indultado únicamente la parte más superficial, complaciente y espectacular de la misma (que también existe). Pero lo más triste y paradójico es que parte de esos actores sean personas que integran el propio gremio fotográfico. No entiendo bien cómo ha ocurrido, pero éstos fotógrafos comulgan con las creencias de ciertos círculos artísticos y mercantiles que no habiendo jamás practicado la fotografía, muy poco entienden lo que está en juego en ella, y sin embargo pasan por muy avezados. Haciendo una paráfrasis de una conocida frase popular, mi sospecha es que aquí la billetera siempre se muestra criminal y por eso se puede también decir “billetera mata artista”. Y esto igualmente aplica, en cierto modo, para la fotografía, sobre todo en un mundo que ha hecho del espectáculo deslumbrante, enceguecedor y vacío su más importante religión y uno de sus mejores negocios.

2.5.13

Respaldo

Un país que no respalda a sus artistas podrá ser muy pujante en muchos aspectos pero será un país espiritualmente muerto, o por lo menos uno agónico. Y cuando digo artistas incluyo a artistas en todos los campos. En Costa Rica se le ha dado mucha importancia y visibilidad a ciertos nombres y también a ciertas ramas artísticas, pero otras como la fotografía y el cine están completamente “dejadas de la mano de dios”. Para muchos aquí la fotografía es un arte menor (en el mejor de los casos), pero claro, a la gente le gusta después ir a ver exposiciones como la de Francisco Coto que ha tenido la gran suerte de ser reconocido en vida por instituciones pero sobre todo por un amplio público (en buena medida gracias al enorme esfuerzo de su familia). Con otros fotógrafos no ha pasado y con muchos de la generación actual difícilmente ocurrirá, salvo en el caso de unos pocos que se han dedicado más a hacer hibridaciones con otras artes plásticas que a la fotografía pura.