26.4.13

Máquina de pintar expedito

 
Continuando con el tema del post trasanterior sobre la cámara analógica como una "artilugio de dibujo rápido", quisiera ahora redondear esa perspectiva con otra foto que me sugiere que la cámara puede ser también, por decirlo así, una "máquina de pintar expedito", ésto gracias al uso de la película en color. Como se ve en la foto inferior (recorte a 100%) el detalle fino está ausente de la imagen y los colores son de un suave pastel. Eso se debe en parte al uso del lente antiguo a su máxima apertura (f2) con un punto de foco que no está en el rostro de la modelo sino en su mano (en un plano bastante cercano) y en parte al rendido particular de la película fotográfica. Para los criterios con que se juzga la fotografía hoy en día desde una perspectiva puramente técnica, ésta es una foto deficiente, donde faltaría enfoque, detalle, saturación y quizás contraste. Pero para los criterios estéticos que yo aplico y que en mi trabajo suelen prevalecer sobre los de orden técnico, ésta es una foto con un carácter pictórico impresionista que me agrada mucho y no hay en ella esa dimensión hiperrealista a la que tanto aspira la foto digital y que para mi gusto se puede tornar molesta o inútil en multiples ocasiones. Pero juzguen ustedes mismos:
 



Cámara: Leica IIIF

Lente: Leitz Summitar 50mm tratado (1949)

Película: Kodak Portra 160

Revelado comercial

Escaneada directamente del negativo a 3200 ppi en escáner Epson V700

Tratamiento digital: Muy simple, apenas un poco de ajustes de contraste, luces y sombras. Por lo demás los retoques consisten en haberle quitado manualmente manchitas de polvo que han aparecido durante el escaneado y un rayón del negativo casi imperceptible por encontrarse en la zona oscura.

Modelo: Nicole Glenewinkel

Vestuario: Edwin Ramírez

Joyería: Veritá

Maquillaje: Willy Guadamuz

Locación: Studio Hotel

Foto tomada entre dos rondas de fotos durante una sesión profesional de foto de modas organizada y ejecutada por estimados colegas. Aclaro que de ningún modo ésta foto pretende pasar por foto de modas, siendo más bien el simple retrato de una modelo durante un tiempo muerto en su trabajo y ejecutado en un santiamén con una vieja máquina de pintar rápido :)

25.4.13

Mística

Desde el preciso momento en que introduzco mis manos en el saco negro estanco a la luz que uso para cargar a puro tacto mis rollos de película en las espirales del tanque de revelado, comienzo a sentir la extraña magia del film. Sé que sostengo entre mis dedos imágenes latentes que aún no han sido reveladas por la acción de los químicos, sin embargo ya ella han empezado a enviarme señales y a comunicarse conmigo. Es el principio de la experiencia mística del revelado…. ¡Sí claro, algunos fotógrafos análogos procuramos también ejercer nuestro trabajo con cierta mística!

23.4.13

Artilugio para dibujo rápido


Quisiera mostrarles algo en ésta foto, ya que es particularmente perceptible en ella. Muchas veces la gente me pone ojos cuadrados y una cara semejante a la que pondrían si estuvieran viendo algún bicho raro cuando les cuento que sigo trabajando con película para cierto tipo de fotos. Algunos incluso dejan escapar una sonrisa burlona y al ver algunas de las cámaras con que trabajo en esas ocasiones me han hecho comentarios irónicos tales como: “¿Esa cámara la trajo Cristobal Colón?”. Bueno, en la época de Colón aún no se inventaba la fotografía, pero ciertamente algunas de mis cámaras sí son bastante viejas. Ésta foto, por ejemplo, la hice con una cámara de 1936. Se trata de una cámara de medio formato que hace negativos de 6x4.5cm, aunque en éste caso le he hecho un recorte a la foto para darle una apariencia más panorámica semejante a la de un negativo de 35mm, cosa que convenía más a su particular composición. A la resolución que fue escaneado el negativo (2400 ppi, que no es ni siquiera la mitad de la resolución óptica que puedo obtener con mi escaner) ésta fotografía llega a medir del modo que está recortada alrededor de 56x37cm. Vista en pantalla de computadora al tamaño que la presento aquí, a decir verdad no se distingue mucho de cualquier foto digital y pierde bastante de su encanto (aunque sí conserva cierto “look” interesante típicamente analógico). Pero si yo la abro a partir de 50% o la imprimo a un tamaño que mantenga una apariencia equivalente, entonces obtengo algo que, en mi opinión, me hace ver claramente las hermosas bondades de trabajar la toma con película, aún si se digitaliza luego.

Algunas veces he dicho que la cámara es un instrumento que permite dibujar rápido y ahora pretendo explicar a qué me refiero concretamente y demostrarlo de una forma muy literal. Vean el siguiente recorte a 100% de la sección del rostro (hacer click en la foto para verla en detalle):
 
 

Si yo hago eso mismo con una foto digital tomada con una buena cámara, ciertamente obtengo una imagen de la cara y el cabello de apariencia bastante definida, caracterizada por un montón de detalle que no obtengo aquí y que podría calificar de hiperrealista, a tal punto que hasta los poros vería y también el más mínimo vello, así como cualquier manchita o imperfección de la piel. Pero en analógico no obtengo nada de eso (en particular con cámaras antiguas de buena calidad). ¿Es por ello necesariamente malo o de calidad inferior? Depende de cómo se mire o del objetivo que se tenga en mente, porque en éste caso obtengo a cambio algo nada desdeñable.... Algo que es muy similar a lo que obtendría un dibujante a lápiz: Un dibujo texturado con grano (no con ruido digital), trazado con luces y sombras. Es esa separación con la realidad a través de una reinterpretación no hiperrealista lo que a mí me resulta fascinante y poético en la foto analógica, ésto a nivel puramente técnico y sin entrar a considerar el tema o el tratamiento. Ciertamente la foto digital es en su técnica más versátil y definida para ciertos propósitos, pero si lo que quiero es éste particular rendido, entonces ya no me parece tan conveniente y prefiero por mucho lo analógico porque va directa y naturalmente hacia ello, es decir, no tengo necesidad de recurrir a procesos ulteriores para lograr algo medianamente equivalente, tal como ocurriría en digital al aplicar filtros y otros procesos. Personalmente me gusta tanto éste rendido “boceteado” que muchas veces soy yo quien se sorprende de que haya fotógrafos hoy en día que sean incapaces de apreciar ésta particularidad de la fotografía analógica y de encontrar en ella una valiosa función estética, la cual se puede también llevar al plano de la foto en colores con muy hermosos resultados. Y como es la impresión o el tiraje lo que me permite explotar esa función del mejor modo, es por esa razón que yo también pregono que la fotografía es mejor impresa (ojalá en tamaños de medianos a grandes), y también digo que lo que vemos en la pantalla de un computador o un celular es un mero referente artísticamente insuficiente, comparativamente hablando.

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Camara: Zeiss Super Ikonta 530A (de 1936)

Lente: Tessar 70mm + filtro naranja + parasol (indispensable por ser un lente sumamente propenso a flares)

Película en blanco y negro: Fuji Acros Neopan 100

Revelado casero con Ilford DD-X (1+5, 20°, 10', movimientos giratorios del tanque cada minuto durante diez segundos)

Escaneada directamente del negativo a 2400 ppi en escáner Epson V700

Tratamiento digital: Muy simple, apenas un poco de ajustes de contraste, luces y sombras. Por lo demás los retoques consisten en haberle quitado manualmente manchitas de polvo que han aparecido durante el escaneado y un rayón del negativo casi imperceptible por encontrarse en la zona oscura.

Modelo: Nicole Glenewinkel

Vestuario: Edwin Ramírez

Joyería: Veritá

Maquillaje: Willy Guadamuz

Locación: Studio Hotel

Foto tomada entre dos rondas de fotos durante una sesión profesional de foto de modas organizada y ejecutada por estimados colegas. Aclaro que de ningún modo ésta foto pretende pasar por foto de modas, siendo más bien el simple retrato de una modelo durante un tiempo muerto en su trabajo y ejecutado en un santiamén con un viejo artilugio para dibujar rápido :)
 

17.4.13

Importancia de la película fotográfica


En mi opinión la película importa de dos modos principales según las personas:

Para el fotógrafo comprometido que concibe su actividad como un arte y no solo como una mera actividad económica o un fácil pasatiempo dominguero, la película origina e induce una experiencia fotográfica muy diferente y altamente retributiva  a medida que va escalando la curva de aprendizaje y logra profundizar en el dominio de su técnica.  Además, la película brinda a la imagen una especificidad y una identidad muy concretas y tangibles… No se trata, como en el caso de la foto digital, de una mera virtualidad que reduce su esencia a una matriz numérica destinada, por lo general, a ser tratada únicamente de modo informático.  Si bien el uso de la película es exigente y quizás menos versátil, en compensación ella le devuelve al fotógrafo la posesión y el control de su imagen,  la cual es realmente física.  Hoy muchos fotógrafos digitales creen que controlan mejor la imagen, cuando en realidad están siendo controlados por las posibilidades de tal o cual software estandarizado que ilusoriamente los hace creer que se apropian de ella, pero que en el fondo lo que hace es  aplanar y banalizar sus resultados a partir de un mero simulacro virtual (el colmo de ésta engañifa es el famoso instagram, que rebaja y prostituye la fotografía a niveles patéticos).  Como consecuencia de ésta situación el sitio específico para trabajar la fotografía: el cuarto oscuro, desaparece o queda en entredicho, así como el conjunto de oficios que le son correspondientes.  Además, para quien quiera seguir trabajando con la tecnología analógica, se dificulta mucho la obtención de material fotoquímico en ciertos países (el mío, Costa Rica, es claro ejemplo de ello), porque se ha producido una profunda debacle del mercado.

Por otra parte, para el público informado y consciente que reconoce el estatus artístico de la fotografía, la película aporta una gran riqueza de resultados a través de la ampliación previa de la gama creativa y expresiva del fotógrafo y por tanto la experiencia de sentir, apreciar y ver obras fotográficas.  Lamentablemente en muchos casos, tanto las nuevas generaciones de fotógrafos como de público no están teniendo ningún acceso a ésta experiencia y de ese modo el enorme potencial de la fotografía analógica y la continuidad de su fructífera herencia, forjada a través de más de siglo y medio de continuas mejoras tecnológicas,  queda en situación realmente precaria.

Usar, apreciar y defender la película, implica sostener una lucha por la  verdadera fotodiversidad, lo que redunda en una ampliación de la esfera de prácticas artísticas relativas a la imagen.