17.3.11

Hughes in memoriam

Cuando un gran fotógrafo se va queda su mirada. Hughes Léglise-Bataille, excelente fotoperiodista y fotógrafo callejero francés murió el pasado domingo en un grave accidente automovilístico en Brasil junto con otras seis personas, entre ellas su esposa. Yo soy admirador de su magnífico trabajo y a pesar de no haberlo conocido jamás, ésta noticia me ha entristecido y me ha dejado con un sentimiento de impotencia, porque no es justo que alguien tan joven y talentoso se lo lleve un estúpido accidente. Dichosamente sus imágenes seguirán vivas por la eternidad.

Quiero creer que Hughes está ahora en algún lugar ignoto haciendo un gran foto-reportaje y captando con su ojo poético e incisivo pequeños y grandes detalles de ese más allá, para ir aún más allá... como siempre lo hizo con su fotografía. No diré pues que descanse en paz, porque esa imagen no me calza con alguien que demostraba a través de su trabajo tener un espíritu sumamente inquieto.

"Continue dans la bataille Hughes!"

Dejo aquí un link a su cuenta de Flickr y a su sitio personal:

http://www.flickr.com/photos/hughes_leglise/collections/

http://leglise-bataille.photoshelter.com/

16.3.11

Mesianismo

Un cartel publicitario en una tienda capitalina anuncia que ahí hacen vivir las fotos… Algo así como un mesiánico “levántate y camina”. Aparecen en seguida unas imágenes donde queda claro que el propósito es colorear digitalmente las viejas fotografías en blanco y negro, como si por el hecho de ser en blanco y negro estuvieran muertas. Me doy cuenta entonces que el principal enemigo del blanco y negro ha sido la publicidad… Sí, la burda publicidad de siempre comerciando con ideas superficiales.

15.3.11

Relación

A menudo escuchamos gente decir que tal o tal cosa no debe verse en blanco y negro. Aunque ello no quiere decir que esa frase surja necesariamente del aporte de la fotografía a cierta visión de mundo, es difícil no establecer una relación. Lo malo es que en esa relación se habla del blanco y del negro de un modo bastante peyorativo y me pregunto hasta qué punto eso no incidirá en que, por extensión, se vea a la fotografía monocroma como limitada o superficial.

11.3.11

Cortometraje

El famoso director de cine francés Jean Luc Godard decía que si la fotografía era la verdad, el cine era la verdad 24 veces por segundo, cadencia a la cual desfila la película cinematográfica para lograr una impresión de movimiento fluido basada en el fenómeno de la persistencia retiniana. Ahora bien, si ya hacer una buena foto es difícil, imagínense ahora lo que es hacer 24 buenas imágenes a ese ritmo. Por eso me alejé de la idea de hacer cine... Por eso y porque decir ya sean verdades o mentiras 24 veces por segundo me parece un poco repetitivo y porque ahora prefiero tratar de hacer cortometrajes de un fotograma por la eternidad.

10.3.11

Cimas

El mundo moderno teme a lo estático quizás porque lo asimila a la muerte. Por eso hoy la fotografía, que siempre ha sido estática, tiende cada vez más al movimiento de un modo virtual (esa palabra tan común ahora): secuencias de varios disparos por segundo, “time lapses”, barridos, “desenfoques artísticos”, poses largas que descongelan y mezclan el movimiento… En fin, toda una serie de técnicas que hoy están muy de moda y que recogen el favor de un amplio público. Y como si fuera poco, para muchos fotógrafos el objetivo… la próxima cima a alcanzar, es dominar el video, lo cual emprenden sin siquiera haber profundizado en su propia creación fotográfica.

9.3.11

Paciencia

Será ya por una actitud personal ante la vida o el mundo moderno, pero pienso que vamos a un paso demasiado acelerado. Todo ocurre de una forma excesivamente veloz y cada vez somos menos tolerantes a lo que incluso llamamos peyorativamente “tiempos muertos”: queremos transportes y computadoras más rápidas, comunicaciones más inmediatas y también resultados de todo tipo a cada vez más corto plazo, incluso en las relaciones humanas. En éstas condiciones el ejercicio de la virtud de la paciencia está cada día más comprometido. Desde ese punto de vista la fotografía analógica también me conviene como medio para ejercitar esa virtud. Esto sonará a algunos demasiado subjetivo y extra-fotográfico, pero no es menos cierto que todo en la vida lo ejercemos desde la subjetividad (claro, la misma que a muchos hace preferir la fotografía digital sobre todas las cosas). Así que cada cual que se apañe con lo que mejor le parezca, pero yo aconsejo no desestimar los tiempos de espera y ligarlo al cultivo de la paciencia.

8.3.11

Oráculo

Hoy muchos fotógrafos difícilmente aceptarían el tiempo de espera que existe en analógico entre el momento de la toma y aquel en el que finalmente pueden ver el resultado (salvo cuando se utilizan películas de tipo polaroid). Sin embargo, es precisamente ese compás de paciencia inherente a la tecnología foto-química, el que me resulta sumamente atractivo en ella. Es claro también que desde tiempos atrás esa espera representaba para muchos una tortura y por eso antiguamente las tiendas fotográficas trataban de capturar clientela con rótulos que prometían un “revelado rápido” (letreros que aún se ven en los pueblos, aunque actualmente muy descoloridos). Pero ahora que lo pienso, esa promesa era también como un oráculo anunciando los tiempos digitales que vendrían y su comida rápida.

4.3.11

Fast food

Para mucha gente tomar fotos se reduce a ver una escena, encuadrar de cualquier modo y disparar. Es todo. Luego las fotos se vacían en una carpeta de computadora y si acaso se mirarán dos o tres veces en la vida o mientras se daña el disco duro. No hay ahí ningún disfrute del cuestionamiento, de la evaluación de posibilidades de uso del instrumental fotográfico (incluyendo el procesado), ningún goce de la práctica fotográfica más allá de la foto misma. Para esas personas la fotografía es una cocina rápida, un fast food. En cambio hay otro tipo de personas, y me incluyo entre ellas, para las que tomar una fotografía es un ritual, una misa si se quiere. Y ahí se aprovecha todo, desde las salidas específicas con el propósito de cazar imágenes, hasta el goce que procura el uso de determinado instrumental fotográfico, particularmente si es analógico (así por ejemplo, yo no siento exactamente ningún placer en usar un teléfono celular para hacer fotos).

3.3.11

La cámara habitada

Hay cámaras mudas y otras que hablan porque están habitadas. No sé cuáles sean las preferencias de cada cuál, pero yo opto por las cámaras que me hablan porque me ayudan más en mi trabajo. Y para saber si hablan las tomo en mis manos, las miro largamente y trato de escuchar lo que dicen... y también de sentir y entender lo que me inspiran (si es que lo hacen). De las cámaras que he conocido es mi Leica IIIf la que más se expresa y lo hace con suma elegancia y elocuencia… Yo la escucho con atención y ella me lo agradece con modestia. Claro, en realidad soy yo el agradecido con sus bondades. ¿Y de qué me habla? Ah, no cometeré esa infidencia porque es un secreto entre ella y yo.

1.3.11

Deuda

El mundo de lo visible es infinito. Poder capturar al menos una gota para estudiarla luego cuidadosamente es algo maravilloso que le debemos a la fotografía y solo a ella.