14.12.10

Elegancia

Prefiero la fotografía cuando es elegante y fina, no grandilocuente. Por eso no me gustan -en general- los tirajes en formatos muy grandes y por el contrario me encantan los que van de medianos a pequeños… Esas exquisitas miniaturas de gabinete.

13.12.10

Control

Una cámara es solo un instrumento para plasmar nuestra visión de las cosas. Sin embargo, siento que actualmente las cámaras nos imponen demasiado su propia visión siendo en ella lo más importante el detalle, la resolución, la rapidez, y la amplitud de la gama tonal. De ese modo se nos quiere hacer creer que esos son los parámetros absolutos de la calidad fotográfica, obviando por completo que uno como fotógrafo puede querer precisamente distanciarse de todo ello, para trabajar más en el boceto y cierta estilización. Con esto no quiero decir que no sea bueno que haya herramientas de mucha capacidad, pero no todas las herramientas se adaptan a todos los trabajos y en todo caso, el que existan, no nos debe llevar a pensar que haya siempre que aspirar a lo que ellas ofrecen.

7.12.10

Vuelos

Me parece tan diferente el momento en que disparo una cámara digital y una analógica. En la digital siento como si estuviera despegando un avión en un simulador de vuelo, en analógico siento que el vuelo es real y que voy a alguna parte, aunque no sea yo el piloto. Si bien no me gustan los aviones, esa sensación de realidad no la cambio por nada... ¿Será ya por adicción a la adrenalina?

1.12.10

Conquistas

Hubo una época en que la foto hablaba siempre del pasado, ese era su referente natural directo y lo reinvindicaba como tal. La técnica misma, desde el momento de la toma, imprimía una huella en la foto, casi una marca de agua, haciendo de esa imagen una imagen de lo que se inscribía en determinado período y solo en él. Con el tiempo, además, la foto iba sufriendo un desgaste porque no existía de otro modo más que en un papel que gradualmente iba cambiando sus tonos, o se iba enmoheciendo, rayando o arrugando. Poco a poco la foto envejecía y eventualmente moría. La foto fijaba algo del tiempo pero lo ofrecía al tiempo, sin sacarlo de él. Sin embargo, desde el advenimiento de las tecnologías digitales es como si el tiempo se hubiera congelado totalmente… como si pasado y presente fueran la misma cosa o bien estados temporales intercambiables. Ahora las imágenes aspiran a ser siempre perfectas, a no sufrir ningún desgaste, a vivir en el eterno presente de lo virtual. Tampoco hay huellas de lente porque hoy todas las ópticas se parecen. Todo es “super clean” y ya no hay nada inscrito en la foto que nos glose sobre el paso de los años.

Quizás fue por algo semejante que durante el mundial de futbol me chocó ver por la televisión a Iniesta (el jugador que metió el gol decisivo que convirtió a España en campeón mundial) cuando lo entrevistaron siendo aún un niño y decía que deseaba convertirse en jugador profesional de futbol. Me chocó porque la entrevista se había grabado con una cámara digital y nada delataba su época pretérita... parecía una imagen hecha el mismo día de la final. A mí me hubiera gustado sentir el valor de documento antiguo pero no sentí nada semejante. Claro, eso no era fotografía, sino video, pero algo equivalente sucede con las fotos producidas por las modernas cámaras fotográficas. Hoy su conquista sobre el tiempo es total, pero por eso mismo es menos vital… solo la muerte conquista así.