27.1.13

Preparación

Se lo escuché hace un tiempo al retratista francés Pierre Gonnord: Decía que la foto es un instante… Pero que ese instante muchas veces suponía una gran preparación. Personalmente estoy muy de acuerdo y pienso además que esa preparación debe ser entendida en sentido amplio porque no se trata solo de la preparación de la foto en sí cuando se hace en estudio, sino también y sobre todo de la preparación del fotógrafo. Ese proceso es necesario incluso para lograr hacer una buena foto callejera, la cual alguna gente ve con ojos despectivos porque piensan que se trata de un tipo de foto azarosa y espontanea, menos trabajada. Y no es que el evento captado no lo sea, lo que pasa es que no se debe confundir con su captura y la forma en que se ejecuta que es lo propio del trabajo fotográfico. De ahí también que haya estilos reconocibles de hacer foto callejera. Yo diría incluso que a mayor preparación del fotógrafo, más claro es su estilo. Ya lo decía también Cartier Bresson: Él no reflexionaba mucho en el instante de hacer la foto, toda la reflexión venía antes… Muchísima reflexión. Es ahí donde reside buena parte del trabajo artístico en fotografía, porque el arte es una práctica, un vivir dentro de una actividad y por ella. Aunque suene raro decirlo, en fotografía es la vida del fotógrafo la que se convierte en obra de arte y se transparenta en sus obras. Que no se engañen entonces los que piensan que la fotografía es simplemente cosa de apretar un botón.


14.1.13

Revisión

Tener años de estar reflexionando sobre un tema no garantiza para nada que se le esté dando el enfoque correcto y uno podría mantenerse por décadas en el error y el autoengaño. Además, fácilmente también uno podría enredarse en sus propios mecates y llegar a contradecirse. Por eso es muy buena la confrontación, lo que lamentablemente aquí no ocurre mucho porque éste blog quizás resulte pesado y aleje a sus pocos visitantes, cosa que realmente puedo entender ya que los fotógrafos –el público que podría atraer- generalmente suelen rehuir el cuestionamiento y la reflexión y se quedan más con el aspecto técnico y lúdico de la fotografía. Para bien o para mal yo vengo de una generación y un medio donde nos enseñaron a emprender siempre una reflexión sobre el propio trabajo y ello seguramente me ha hecho frío y cerebral (en opinión de algunos). Quisiera que fuera diferente pero actualmente me parece difícil cambiar de estilo o enfocar los temas de un modo más interesante para la gente. Es que ni siquiera sé cómo hacerlo o si realmente vale la pena, porque yo hablo en primer lugar de lo que me interesa y del modo en que lo entiendo. Lo que lamento de ello es no estar recibiendo prácticamente ninguna retroalimentación porque eso me pone el proceso cuesta arriba. Pero no me rendiré, tengo muchísimo todavía escrito que solo encuentra expresión por ésta vía. Dichosamente en Facebook, donde repercuto las entradas, algunas personas sí se toman la molestia de vez en cuando de escribirme y me preguntan cosas, o incluso me hacen ver que no están de acuerdo. Eso es muy bueno. Así sucedió con la entrada pasada y ello me obligó a mirar un poco en el pasado y a darme cuenta de que quizás me estoy contradiciendo con algunas cosas que he dicho antes. Por ejemplo en éstas entradas:





Ahí he hablado de cómo la técnica no importa mucho, o bien de cómo hay imprecisiones o defectos técnicos que ayudan a los resultados expresivos. Es excelente ver esta inconsistencia tan claramente, pero pienso que podría ser aparente. Voy a explorar aquí el tema paso a paso, prácticamente en vivo, para ver si es así, ya que ciertamente mi trabajo de escritura no es sistematizado, sino que procedo por reacción o inspiración casuística. Algún día quizás trate de sistematizar todo, pero por el momento solo me dedico a escribir para tratar de aclararme a mí mismo temas y enfoques. Esta es una buena oportunidad para confrontar ambos puntos a primera vista contradictorios y ver si se puede resolver de algún modo ese conflicto.

La primera cosa que tengo que decir es que yo voy trabajando por aproximaciones sucesivas y me voy enfocando de forma más o menos parcial sobre ciertos puntos o temas que me parecen importantes. Cuando escribí esas entradas estaba muy centrado en lo que es la fotografía callejera y ciertamente con respecto a ella sigo pensando de forma similar. Sin embargo, hay otro tipo de fotografía como podría ser la paisajística que me está interesando bastante últimamente y donde no considero que ese enfoque sea el más adecuado y era sobre todo ella la que estaba teniendo en mente al momento de la escritura. Ciertamente me faltó un poco más de rigor para expresar claramente ese aspecto porque me parecía que se sobreentendía, porque el ejemplo que cité y los videos que escogí para ilustrarlo se referían a la fotografía de paisaje donde el asunto de los formatos y la calidad definitivamente me parecen jugar un rol determinante.

Por último me parece necesario también aclarar otro supuesto que tenía en mente y es que yo me estoy refiriendo sobre todo al asunto de la técnica visto desde el punto de vista de quien realiza la fotografía, no desde la posición de quien la mira. Para éste último, la diferencia entre distintas versiones de la misma foto no puede quedar muy clara porque no tiene al lado, para comparar, lo que sería esa fotografía ejecutada en tal o tal formato. Así que ese espectador va básicamente a percibir una imagen y tomarla por lo que es, no por lo que podría ser. Me parece que un fotógrafo serio definitivamente tiene que plantearse el asunto de los formatos y tratar de imaginar, de forma previa a la ejecución, lo que serían sus fotos ejecutadas con cada uno de ellos. El fotógrafo siempre debe tratar de aspirar a la máxima calidad o al menos a una que exprese la mejor adecuación posible entre técnica y tema.