31.8.12

Sentido

Algunos fotógrafos tienen la pretención de fotografiar las cosas que nadie ve, así como la belleza oculta y está muy bien, dichosos ellos que la pueden ver y es enriquecedor que nos la puedan mostrar.  Yo por el contrario fotografío cosas que todo el mundo ve pero que nadie fotografía porque parecen banales.  Sin embargo lo hago por dos razones básicamente: 1) Porque una cosa es lo visible según el ojo y otra muy diferente cómo ve la cámara, así que explorar el mundo a través de un lente me parece fascinante y lleno de sorpresas, buenas y malas.  2)Las cosas cotidianas son efímeras.  Fotografiarlas puede parecer un acto sin sentido mientras estén ahí, pero cuando finalmente la realidad cambia es cuando la fotografía comienza a tomar un gran valor como documento.  Y si a eso se añade la fineza de una visión artística de los temas tratados, entonces la fotografía cobra pleno sentido.

21.8.12

Aprecio

Hoy más que nunca vivimos una época de foto chatarra, de imágenes hechas con rapidez para ser consumidas y olvidadas con aún mayor velocidad.  Pero cuando las cosas cuestan entonces uno les tiene mayor aprecio.  Mi fotografía es lo que es y valdrá lo que valdrá, pero les puedo decir que los procesos que uso son lentos y requieren un trabajo minucioso, por eso le tengo aprecio a mis imágenes.

19.8.12

Duelo

Alguien, no sé quién ni dónde, tuvo la ocurrencia y el suficiente poder de convencimiento para hacer que se consagrara hoy 19 de agosto como el día mundial de la fotografía. La razón externa sí la sé: porque es la fecha en la que en 1839 el diputado François Arago expone ante la Academia de las Ciencias en Francia, la versión daguerriana (mejorada en cierto sentido) de un procedimiento que ya muchos años atrás otro hombre había inventado, alguien cuyo nombre fue convenientemente olvidado por décadas: Nicéphore Niépce, quien desde 1816 ya obtenía resultados fotográficos. A pesar de que la fotografía me apasiona, yo me cuidaré de no celebrar nada hoy porque todo eso no fue más que un gran show político-comercial (por no decir una patraña) muy bien montada por el principal beneficiario: Louis Daguerre, quien se aprovechó del trabajo de aquel hombre dedicado y estudioso que para entonces ya había muerto y con quien había firmado un pacto años atrás. Y para poder obtener él toda la gloria fue incluso capaz de llegar a aprovecharse de la difícil situación económica del heredero de Niépce para lograr que aceptara modificar el pacto y que en adelante solo el nombre de Daguerre apareciera asociado al invento, al punto que el procedimiento llegó a conocerse como “daguerrotipo”. Daguerre poco o nada tenía de inventor o científico, era más bien un dandy, un hombre de la farándula y como todo farándulero buscaba ponerse bajo los reflectores y llamar la atención. Lo que sí hay que reconocerle es que era un buen comerciante, alguien que sabía muy bien sacar partido de los recursos que tenía a su disposición. Y también era un buen mago… De esos que saben ocultar sus trucos… Así, por años, supo ocultar la verdad, insistiendo en que Niépce nada había tenido que ver con “su” invento. Pero dichosamente, en éste caso, la verdad fue poco a poco abriéndose camino hasta que luego se dieron a conocer los entretelones del modo sino fraudulento, por lo menos abusivo, como Daguerre se apropió de la maravillosa creación que otro hombre había realizado antes, aportándole algunas mejoras eso sí. Los detalles son muchos y bien conocidos y no entraré a explicarlos. Todos se pueden leer en los buenos libros de historia de la fotografía. Pero el voluntario olvido no solo alcanzó a Niépce, sino también a otros dos inventores que habían hecho grandes contribuciones al desarrollo de la fotografía: Hyppolite Bayard y William Henri Fox Talbot, que también merecían reconocimiento por su empeño y logros.

Por todo ello para la fotografía hoy más bien debería ser un día de duelo, el día en que triunfó el disimulo sobre la verdad, el interés político-económico sobre la dedicación, la grandilocuencia sobre la moderación y la modestia. Un día nefasto que no ha cesado de dejar huella y hacer escuela porque hasta hoy los grandes intereses fotográficos se han movido muchas veces del mismo modo. No es de extrañar que actualmente quienes más bulla hacen y celebran ésta fecha con mayor fasto, sean muchas veces personas que montan grandes shows para buscar protagonismo, siguiendo en ello, de cerca, la escuela daguerriana. En historia, 173 años no son nada.