5.10.12

Del material y los procesos

A pesar de todo lo que he leído y oído de gentes que dicen que la cámara y la técnica no importan mucho en fotografía, yo me convenzo cada vez más que eso no es cierto y hoy más que nunca creo y defiendo que el material y los procesos usados sí importan y mucho. Hacer fotografía no es hacer imágenes por hacer imágenes porque entonces sería igual capturar una foto con un celular que con una cámara de formato completo.  Hacer fotografía es hacer imágenes de cierta forma (medios) y con ciertos procesos.  Estos tienen mucho peso y pueden realmente significar la diferencia entre el hecho de que una imagen sea percibida como ordinaria o como una verdadera obra de arte.  Un ejemplo:  Haga una foto con un celular, aplíquele un filtrillo de Instagram e imprímala digitalmente en su impresora casera.  Por mejores que sean la luz, la composición, la impresora casera y la cámara del celular mismo, así como la pertinencia del efecto, posiblemente su foto será percibida como una banal foto de atardecer.  Haga esa misma foto con una Nikon D800, (al momento quizás la mejor cámara digital “full frame”), trabaje el RAW en un buen programa y con buen criterio artístico e imprímala en una Epson 9980 con tintas ultrachrome y bueno, será magnífica su foto y posiblemente termine enmarcada y colgada en el salón de algún amigo cuando se la regale para su cumpleaños.  Ahora hágala con una cámara de formato medio o aún mejor: de formato completo (archivos de una resolución de al menos 300 megapíxeles una vez digitalizados), use diversos filtros ópticos para controlar la luz perfectamente al momento de la toma, saque un negativo digital de 120x80cm y luego e imprima una copia positiva con un proceso manual de platino-paladio (bellísimos resultados, pero carísimo aunque asegura que su copia durará por lo menos 3000 años) y puede esperar que sea vista de un modo muy diferente, abriendo sus posibilidades de que sea comprada por un coleccionista en el exigente mercado internacional del arte o incluso de que termine en un museo.  Volvamos a la foto, es simplemente un atardecer.  Ahora haga una foto de momento decisivo con alta resonancia temática o exprímase el cerebro con un concepto verdaderamente interesante.  Todo esto que he dicho se multiplicará al cubo a cada nivel de la escala. Es claro, sin embargo, que hay fotos que difìcilmente se podrían lograr con ciertos medios, por ejemplo una foto callejera con una cámara de campo de 8x10.  Además, quiero puntualizar que no estoy diciendo para nada que la foto deba hacerse solo para satisfacer un exigente público en el mercado del arte, no, lo que es importante es el profundo impacto que puedan tener sus imágenes en cualquier público y para mi es bastante evidente que ese impacto está directamente relacionado no solo con lo que ha decidido fotografiar, sino también y sobre todo con la técnica y el material utilizado para ello.
Para ilustrar lo que digo:  Imaginemos lo que sería un paisaje de Clyde Butcher tomado con una cámara de calidad media y ahora veamos los resultados que él obtiene:


Perdón, pero la cámara y los procesos sí importan, como importa también el contenido de su imagen que puede estar dictado por principios poéticos, documentales, conceptuales, etc.  Si usted es un fotógrafo comprometido y quiere progresar en su arte busque siempre la mayor calidad y trate de hacer entender a la gente dónde está esa calidad.

25.9.12

Masificación

Con la dominación digital lo que hemos visto no es tanto la democratización de la fotografía (que la hay y no se puede negar), sino sobre todo su masificación mediante productos que duran cada vez menos, pero que antes de descomponerse o ser obsoletos han servido para producir una verdadera avalancha de imágenes sin ningún sello personal. Hoy es común ver legiones de personas con la misma cámara, haciendo el mismo tipo de foto de acuerdo a la misma estética, ésta muchas veces formateada por medio de programas de maquillaje tales como Instagram, programas que evidentemente no responden a ninguna intención expresiva personal, sino a un mero formalismo manierista y kitsh. De ahí también que hoy prosperen a nivel mundial esos “photowalks” donde hordas organizadas de fotógrafos descienden por calles y avenidas arrollando con sus lentes todo lo que se les ponga al frente y que suele ser lo mismo.

Quizás en reacción a ello hemos entrado en una aún más peligrosa pendiente donde lo que es funcional se conjuga con lo que es lujoso, extravagante y se pretende singular, a un punto tal que lo lujoso llega incluso a primar sobre lo funcional y eso sobre todo en marcas que tradicionalmente se habían distinguido por ser austeros fabricantes de instrumental fotográfico de la más alta calidad, tales como Leica o Hasselblad. Y no es que no sigan fabricando instrumentos maravillosos (en algunos casos), lo que pasa es que hoy más que nunca la ecuación se ha invertido y ya éstos aparatos no valen tanto por sus características como herramientas, sino como objetos de lujo que se exhiben con la función de extraer de la corriente masificadora a quien los lleva al cuello o los pone en vitrinas con temperatura y humedad regulada utilizando guantes de seda blanca. Hacer fotografías con ellos ha pasado a un segundo plano y en algunos casos jamás un instrumento de éstos llega a servir para lo que se suponía que había sido construido, sino más bien como un objeto que se compra con propósitos especulativos al subastarse luego por diez veces el costo inicial. Es así como vemos ediciones de lujo Hermes por Leica y Ferrari por Hasselblad; vemos cámaras hechas por reconocidos diseñadores de automóviles que se venden tan caro como si fueran lujosos coches, o vemos nuevos ricos chinos comprando máquinas fotográficas bañadas en oro a la gloria de la revolución del pueblo. Hemos entrado en un mundo donde lo que importa no es ser un fotógrafo de calidad exigente con el material que utiliza, o por lo menos uno de quien se admire su trabajo, sino básicamente un millonario al que le gustan las cámaras o bien un yuppi oportunista y especulador que se sirve de ellas para enriquecerse. Bienvenidos pues al nuevo comuno-capitalismo digital y kitch que se apoderó de la fotografía.

11.9.12

Límites a la democratización

Lo que se democratiza -relativamente- con el acceso a los instrumentos digitales es cierta práctica de la fotografía, no la excelencia de su ejecución ni el reconocimiento del talento, porque ésto solo se alcanza con trabajo muy arduo e inspirado, lo cual no responde a ningún criterio democratizador, a pesar de que ciertamente hoy haya más oportunidades para hacer y mostrar nuestras obras. 

6.9.12

El clavo

¿Qué sabe la gente? A veces cada foto es un reto y cada momento un enigma.  Se hace la foto, la gente la ve y les parece sin importancia... Nada... Aire... Como si fuera transparente. Y quizás lo sea, salvo que olvidan algo:  El reto fue ganado y el enigma resuelto porque de alguna manera se dio en el clavo.

3.9.12

Cacareos

La susodicha visión artística… La tan mentada y cacareada visón del poeta de la imagen.  La verdad cada vez desconfío más de eso y de quienes me vienen a vender el cuento del arte fotográfico como manifestación de la fina sensibilidad “del artista”.  Y confienzo que varias veces he sido yo vendedor del mismo. Hace poco fui a una mesa redonda donde se abordaba el tema de la situación de la fotografía en Costa Rica.  En ella se habló de todo, pero varios participantes trataron de señalar, recurrentemente, las diferencias que hay entre el fotógrafo y el artista, y otros hablaban de modo equivalente de la diferencia que hay entre quien “toma” fotos y quien “hace” fotos.  Y sí claro, hay efectivamente gentes que toman fotos sin ton ni son, y sin ningún criterio, especialmente en ésta época digital, pero hay también quien siendo artista serio toma fotos del mismo modo, o bien humildes fotógrafos que hacen arte serio.  Además, decir que ciertas fotografía “se toman” introduce un peligroso equívoco tácito con respecto a un tipo de fotografía que es muy espontánea, tal como la callejera, que de ese modo puede verse relegada a una especie de fotografía de segunda categoría frente a la foto que “se hace”, principalmente en estudio. Con todo esto quiero decir que las distinciones no son tan fáciles finalmente y por eso no me convence la posición de quien practicando la fotografía no quiere que la encasillen dentro de la categoría de los fotógrafos, quizás por resultarle insuficiente y sospechosa. Y por otro lado me resulta demasiado cómoda la posición de quien diciendo que solo es un fotógrafo, pretende evitar así las responsabilidades que derivan de la producción de una obra artística, sobre todo en lo referente a la confrontación con alguna forma de crítica y la continuidad y compromiso con una línea de trabajo.  La verdad es que no hay diferencias… Cualquier género fotográfico puede llegar a cimas artísticas.  El fotógrafo es siempre un artista, y el artista que hace fotos es también un fotógrafo. 

Más allá de eso lo que hay son buenos, regulares y malos fotógrafos que hacen una fotografía más o menos artística. Lo que cuestiono es que ésta sea practicada exclusivamente por los que se hacen llamar artistas y no simplemente fotógrafos, porque al establecer esa jeraquía antojadiza colateralmente descendemos un paso aún más abajo en el desprestigio de una actividad que desde hace tiempo ha entrado en crisis y pasado a menos.  Apelar al trabajo y currículo de “artistas” que utilizan (a veces muy mal) la fotografía como un medio entre otros, no me parece la vía principal para dignificarla; lo mismo aplica cuando se pretende brindarle legitimidad invocando modas y prácticas nacidas fuera de su seno, tales como el llamado “arte conceptual”.  Somos los propios fotógrafos los que debemos luchar por darnos nuestro espacio y esto a partir del respaldo que suponen nuestras obras y la historia de nuestra práctica, las únicas cosas que en realidad cuentan a ese respecto.

31.8.12

Sentido

Algunos fotógrafos tienen la pretención de fotografiar las cosas que nadie ve, así como la belleza oculta y está muy bien, dichosos ellos que la pueden ver y es enriquecedor que nos la puedan mostrar.  Yo por el contrario fotografío cosas que todo el mundo ve pero que nadie fotografía porque parecen banales.  Sin embargo lo hago por dos razones básicamente: 1) Porque una cosa es lo visible según el ojo y otra muy diferente cómo ve la cámara, así que explorar el mundo a través de un lente me parece fascinante y lleno de sorpresas, buenas y malas.  2)Las cosas cotidianas son efímeras.  Fotografiarlas puede parecer un acto sin sentido mientras estén ahí, pero cuando finalmente la realidad cambia es cuando la fotografía comienza a tomar un gran valor como documento.  Y si a eso se añade la fineza de una visión artística de los temas tratados, entonces la fotografía cobra pleno sentido.

21.8.12

Aprecio

Hoy más que nunca vivimos una época de foto chatarra, de imágenes hechas con rapidez para ser consumidas y olvidadas con aún mayor velocidad.  Pero cuando las cosas cuestan entonces uno les tiene mayor aprecio.  Mi fotografía es lo que es y valdrá lo que valdrá, pero les puedo decir que los procesos que uso son lentos y requieren un trabajo minucioso, por eso le tengo aprecio a mis imágenes.

19.8.12

Duelo

Alguien, no sé quién ni dónde, tuvo la ocurrencia y el suficiente poder de convencimiento para hacer que se consagrara hoy 19 de agosto como el día mundial de la fotografía. La razón externa sí la sé: porque es la fecha en la que en 1839 el diputado François Arago expone ante la Academia de las Ciencias en Francia, la versión daguerriana (mejorada en cierto sentido) de un procedimiento que ya muchos años atrás otro hombre había inventado, alguien cuyo nombre fue convenientemente olvidado por décadas: Nicéphore Niépce, quien desde 1816 ya obtenía resultados fotográficos. A pesar de que la fotografía me apasiona, yo me cuidaré de no celebrar nada hoy porque todo eso no fue más que un gran show político-comercial (por no decir una patraña) muy bien montada por el principal beneficiario: Louis Daguerre, quien se aprovechó del trabajo de aquel hombre dedicado y estudioso que para entonces ya había muerto y con quien había firmado un pacto años atrás. Y para poder obtener él toda la gloria fue incluso capaz de llegar a aprovecharse de la difícil situación económica del heredero de Niépce para lograr que aceptara modificar el pacto y que en adelante solo el nombre de Daguerre apareciera asociado al invento, al punto que el procedimiento llegó a conocerse como “daguerrotipo”. Daguerre poco o nada tenía de inventor o científico, era más bien un dandy, un hombre de la farándula y como todo farándulero buscaba ponerse bajo los reflectores y llamar la atención. Lo que sí hay que reconocerle es que era un buen comerciante, alguien que sabía muy bien sacar partido de los recursos que tenía a su disposición. Y también era un buen mago… De esos que saben ocultar sus trucos… Así, por años, supo ocultar la verdad, insistiendo en que Niépce nada había tenido que ver con “su” invento. Pero dichosamente, en éste caso, la verdad fue poco a poco abriéndose camino hasta que luego se dieron a conocer los entretelones del modo sino fraudulento, por lo menos abusivo, como Daguerre se apropió de la maravillosa creación que otro hombre había realizado antes, aportándole algunas mejoras eso sí. Los detalles son muchos y bien conocidos y no entraré a explicarlos. Todos se pueden leer en los buenos libros de historia de la fotografía. Pero el voluntario olvido no solo alcanzó a Niépce, sino también a otros dos inventores que habían hecho grandes contribuciones al desarrollo de la fotografía: Hyppolite Bayard y William Henri Fox Talbot, que también merecían reconocimiento por su empeño y logros.

Por todo ello para la fotografía hoy más bien debería ser un día de duelo, el día en que triunfó el disimulo sobre la verdad, el interés político-económico sobre la dedicación, la grandilocuencia sobre la moderación y la modestia. Un día nefasto que no ha cesado de dejar huella y hacer escuela porque hasta hoy los grandes intereses fotográficos se han movido muchas veces del mismo modo. No es de extrañar que actualmente quienes más bulla hacen y celebran ésta fecha con mayor fasto, sean muchas veces personas que montan grandes shows para buscar protagonismo, siguiendo en ello, de cerca, la escuela daguerriana. En historia, 173 años no son nada.

21.7.12

Retaguardia

¿Por qué la gente en general y paradójicamente muchos fotógrafos en particular tienen ese extraño concepto de que hacer fotografía analógica significa “quedarse atrás”? Como si la fotografía analógica fuera cosa del pasado, o menor, o incompleta, o menos perfecta (aunque sea muy imperfecta)… Y no simplemente una técnica alternativa, quizás hoy minoritaria, pero siempre capaz de vehicular una expresión particular y de producir belleza, o cuestionamiento, o admiración, o cualquier otro efecto derivado de su potencial como instrumento artístico, ésto mediante procedimientos perfeccionados a lo largo de siglo y medio.

En el mundo de la pintura existe el óleo y el acrílico y nadie anda rebajando, que yo sepa, una técnica en beneficio de la otra o lo que es peor: a unos pintores en beneficio de otros. En el mundo de la música coexisten en armonía quienes tocan pianos eléctricos y otros de cola sin que unos le declaren a los otros una especie de guerra larvada cargada de actitud altanera donde los que optan por lo clásico son menospreciados. ¿Por qué en el mundo de la fotografía es tan diferente? Esto lo digo porque varias veces me he topado con personas que lo ven a uno como una especie de dinosaurio por seguir usando película para hacer fotos y porque hace poco leí un artículo donde se usaba ese concepto de “quedarse atrás” y sinceramente “me dio revolución”. ¿Alguien me puede explicar entonces por qué lo analógico implicaría eso? Y si de todas maneras fuera así ¿por qué se supone que es tan importante no “quedarse atrás”? Pero lo peor viene de los mismos fotógrafos que hoy se escudan en argumentos absurdos y facilones ya sea para rebajar la fotografía analógica ya sea para evitar hacerla.

A diferencia de otros cambios tecnológicos (por ejemplo el fax vs email) donde no hay un criterio artístico y se puede entonces hablar de obsolescencia, en la foto no ocurre así. Lo analógico como técnica artística no puede y no debe ser obsolescente. Debe conservarse por su potencial para vehicular riqueza expresiva, por sus capacidades singulares para articular un lenguaje fotográfico, y por su particular exigencia que induce una experiencia diversa de lo que es el acto fotográfico (que hoy más que nunca se ha querido reducir a solo apretar unos cuantos botones). Sinceramente pienso que los fotógrafos hoy estamos llamados a ser los primeros defensores y usuarios de estos métodos, sino es que queremos dejarlos morir y ver disminuidos de ese modo la riqueza y variedad de nuestro arsenal creativo. ¡Protejamos nuestra fotodiversidad y ampliemos nuestra experiencia creadora mediante el uso de técnicas alternativas, lo que por supuesto no implica que dejemos de usar la técnica digital para ciertos propósitos!

17.7.12

Asistencia

Tenía algún tiempo sin publicar pero fue por un problema técnico cuya resolución simple había pospuesto.  Además, el que no publique no significa que haya dejado de escribir, tanto así que durante éste lapso no he dejado de acumular escritos.

Por otra parte creo que en éste tiempo me he dado cuenta de que la fotografía digital me ha terminado de aburrir.  Hace poco hice un viaje a Limón y me llevé cuatro cámaras:  dos de 35 milímetros (para trabajar en blanco y negro y en color), una de medio formato (6X6) y la digital con cuatro lentes.  Resulta sintomático que en esos días no haya hecho ni una sola foto digital, lo cual es la primera vez que me ocurre.  Sencillamente no me dieron ganas de tocar esa última cámara de solo pensar en lo simplón que me resulta (al menos para el tipo de fotografía que estaba haciendo en esa ocasión).  Es que todo es.... "tan asistido" con una cámara digital.  Puede que los resultados en sí sean interesantes, no digo que no, pero no es ese el punto.  Lo que ocurre es que el proceso de hacer la fotografía, el que vivo como fotógrafo, se me queda completamente corto y me parece soso.

11.4.12

Cuestión de gustos

A algunos no les gusta la fotografía cuando va hacia lo social y humano. A otros no les agrada cuando va hacia lo puramente artístico o estetizante… A muchos simplemente no les gusta cuando la fotografía va hacia sí misma y en el mejor de los casos solo es buena para el recuerdito que ponen en Facebook.

10.4.12

Soledad, lujuria y silencio

Fotografiar es un acto eminentemente solitario. Es una rutina de silencio y una lujuria de la observación.

4.4.12

Problemas

Siempre trato de valorar todos los aspectos de un tema antes de pronunciarme sobre él o emitir algún juicio. Es una práctica que me viene de lejos, cuando estaba en el colegio y tenía un profesor de filosofía que nos inculcó el llamado pensamiento crítico, sin embargo aún tengo problemas con ciertos temas que me apasionan y sobre los que soy más tajante y quizás prejuiciado, por ejemplo: Detesto cuando la fotografía se quiere parecer al “arte contemporáneo” y no a la fotografía.

3.4.12

Hartos del arte

He notado que a algunas personas les da urticaria cuando uno menciona la palabra “arte”, sobre todo si uno mantiene o se cree X discurso sobre “el arte”. Les molesta que ciertas prácticas o resultados se circunscriban a esa palabra tan manida y polisémica. Bueno, se entiende. Pero no pueden tapar el sol con un dedo. Para la mayoría de los artistas el arte existe, es una práctica, es un objeto de reflexión y sobre todo SE VIVE. Tal cosa no es diferente para muchos fotógrafos.


En mi caso, aunque reconozco que la fotografía pueda ser un arte a parte entera, yo aspiro a crear ante todo buenas fotografías, no obras de arte. Con esto quiero decir que trato de usar el instrumento para captar del mejor modo cosas únicas que existen como tales en la realidad, no para crear cosas y luego fotografiarlas, método que siguen algunos fotógrafos que se sienten más identificados con la pintura o las artes gráficas que con la fotografía misma.

14.2.12

El poder de la fragilidad

Alajuela, 2011

Siempre me he preguntado sobre esos fotógrafos que parecen sentirse “poderosos” (así lo he oído de algunos) porque usan los últimos maquinones de ciertas marcas muy conocidas como Canon o Nikon. Cuando los veo pasearse por nuestras calles con un lente 200mm y hacer retratos de personas que se encuentra a 50 metros no puedo evitar sentir cierta tristeza e incomodidad.

Yo no aspiro a sentirme poderoso con una cámara en la mano, de hecho es más bien a todo lo contrario… Busco sentirme frágil o más bien sentir que la foto que hago es lo más frágil y delicado del mundo. Si la cámara me ayuda a eso mejor entonces.

10.2.12

Audiencia

No se hace fotografía para todos. Esa es una idea falsa, porque sencillamente hay una enorme mayoría de personas a las que poco o nada les interesa la fotografía. La realidad es que se hace fotografía para unos cuantos…. Para los amantes de la fotografía y para quien realmente quiera verla. Ya eso la justifica y le basta.

3.2.12

Contextualización

A veces me pregunto si la gente que ve fotografía tiene un mínimo de curiosidad por aprender sobre la fotografía en sí. No la cuestión técnica o el tema tratado en tal o cual foto, sino sobre la fotografía como arte, su evolución y otros aspectos mayores. Es que no veo cómo van a saber juzgar o apreciar nada sino tienen esos conocimientos. Está bien, una buena fotografía se supone que transmite cosas por un circuito que no pasa por un conocimiento intelectual, pero aún así es ese conocimiento el que permite más o menos situar una obra dentro de un contexto más general y eso es importante si se ha de comenzar a valorar un determinado trabajo artístico.

24.1.12

Barbarie

Muestras muestras muestras… Hay un “mogollón” de fotógrafos que parecen interesarse más por las muestritas que salen de las cámaras de última generación que de las fotografías que producen quienes saben hacer arte fotográfico con cualquier cámara… Así sea la más antigua. Esa actitud es el resultado de una nueva forma de barbarie: la barbarie tecnológica.

20.1.12

Acrónimos

IQ… … famosas siglas que se usan mucho en el mundillo fotográfico para referirse a la “Image Quality”… Es decir, eso que se suele juzgar cuando no se tiene a mano una fotografía para valorar sino una simple imagen. Juzgar una fotografía requiere otras capacidades que van allá del mero juicio sobre la calidad técnica de la misma. Implica valorar aspectos artísticos y de lenguaje que muchas veces más bien se oponen a la famosa IQ y que hay que decirlo: poca gente domina. Es significativo que se oiga tanto éste acrónimo y ni siquiera exista, hasta donde sé, el de AQ para referirse a la calidad artística de una fotografía.

19.1.12

Fijación

La fotografía es el único medio que existe para fijar lo visible con mayor o menor fidelidad… Digo fijar, no secuenciar, que sería labor propia del cine y sus derivados. ¿Cómo entonces hay gente que se dedica a destruirla o desfigurarla mendiante toda clase de intervenciones, desnaturalizádola y restándole valor al proceso mismo de fijar?

13.1.12

Historias y cuentos

Una historia requiere de un principio, un desarrollo y un final. Requiere pues de tiempo para recorrer ese camino. Como la fotografía congela el tiempo no se puede decir que cuente historias como algunos pretenden. Y si cuenta algo es el detalle de su propia imagen, nada más, pero es suficiente.

Otro cuento es que la foto sugiera una historia, la cual cada quien puede recrear en su cabeza ayudado en parte por la riqueza semántica de la imagen y en parte por la propia imaginación.

7.1.12

Estudio

Para el fotógrafo la calle es un maravilloso estudio con infinidad de decorados, de personajes, de situaciones, de luces, de texturas y posibilidades de composición. Es, además, el más democrático pero también el más exigente con el fotógrafo. Para aquel que no cuente con un espacio para experimentar y colocar lámparas y sombrillas, ni con modelos apropiados, la calle es un sitio ideal para ensayar la fotografía de un modo no menos creativo, aunque muy diferente. Pero también es cierto que para otros ese lugar puede convertirse en un espacio terrorífico donde no encontrarán ninguna inspiración y que inevitablemente los paralizará. Es interesante preguntarse de dónde viene por un lado esa fobia y también de dónde, en otros (entre los que me incluyo), el interés por hacer foto callejera.

4.1.12

Exigencia

No tengo la pretensión de la foto técnicamente perfecta y ni siquiera de la foto bella. Esas se las dejo a los maniacos de la estética, a los glotones del perfeccionismo y a los cuenta-píxeles digitales para que se las repartan en partes alícuotas. A mí me interesa mucho más la foto como poesía de lo vivo y lo urgente, es ahí donde encuentro una forma de belleza quizás no tan atractiva y complaciente, pero mucho más profunda y exigente.