3.9.12

Cacareos

La susodicha visión artística… La tan mentada y cacareada visón del poeta de la imagen.  La verdad cada vez desconfío más de eso y de quienes me vienen a vender el cuento del arte fotográfico como manifestación de la fina sensibilidad “del artista”.  Y confienzo que varias veces he sido yo vendedor del mismo. Hace poco fui a una mesa redonda donde se abordaba el tema de la situación de la fotografía en Costa Rica.  En ella se habló de todo, pero varios participantes trataron de señalar, recurrentemente, las diferencias que hay entre el fotógrafo y el artista, y otros hablaban de modo equivalente de la diferencia que hay entre quien “toma” fotos y quien “hace” fotos.  Y sí claro, hay efectivamente gentes que toman fotos sin ton ni son, y sin ningún criterio, especialmente en ésta época digital, pero hay también quien siendo artista serio toma fotos del mismo modo, o bien humildes fotógrafos que hacen arte serio.  Además, decir que ciertas fotografía “se toman” introduce un peligroso equívoco tácito con respecto a un tipo de fotografía que es muy espontánea, tal como la callejera, que de ese modo puede verse relegada a una especie de fotografía de segunda categoría frente a la foto que “se hace”, principalmente en estudio. Con todo esto quiero decir que las distinciones no son tan fáciles finalmente y por eso no me convence la posición de quien practicando la fotografía no quiere que la encasillen dentro de la categoría de los fotógrafos, quizás por resultarle insuficiente y sospechosa. Y por otro lado me resulta demasiado cómoda la posición de quien diciendo que solo es un fotógrafo, pretende evitar así las responsabilidades que derivan de la producción de una obra artística, sobre todo en lo referente a la confrontación con alguna forma de crítica y la continuidad y compromiso con una línea de trabajo.  La verdad es que no hay diferencias… Cualquier género fotográfico puede llegar a cimas artísticas.  El fotógrafo es siempre un artista, y el artista que hace fotos es también un fotógrafo. 

Más allá de eso lo que hay son buenos, regulares y malos fotógrafos que hacen una fotografía más o menos artística. Lo que cuestiono es que ésta sea practicada exclusivamente por los que se hacen llamar artistas y no simplemente fotógrafos, porque al establecer esa jeraquía antojadiza colateralmente descendemos un paso aún más abajo en el desprestigio de una actividad que desde hace tiempo ha entrado en crisis y pasado a menos.  Apelar al trabajo y currículo de “artistas” que utilizan (a veces muy mal) la fotografía como un medio entre otros, no me parece la vía principal para dignificarla; lo mismo aplica cuando se pretende brindarle legitimidad invocando modas y prácticas nacidas fuera de su seno, tales como el llamado “arte conceptual”.  Somos los propios fotógrafos los que debemos luchar por darnos nuestro espacio y esto a partir del respaldo que suponen nuestras obras y la historia de nuestra práctica, las únicas cosas que en realidad cuentan a ese respecto.

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