30.7.10

Vigencia

La fotografía, que es una tradición impura (con elementos de recuerdo familiar, de periodismo, de documento científico, de proeza tecnológica y de simple entretenimiento por un lado pero con pretensiones artísticas por otro), a veces no entiende bien que en la historia del arte los procedimientos y los estilos artísticos no caducan. Por ello es que después la fotografía se sigue haciendo hiperrealismo al óleo, y después de la invención del acrílico se sigue también usando el óleo. Así, hacer fotografías con placas de colodión húmedo no será muy usual, pero es perfectamente vigente y digno. Lo mismo que hacer fotografía con película. Solo los muy necios y los muy arrogantes dan por muerta la fotografía analógica y pretenden documentar sus honras fúnebres con una cámara digital.

29.7.10

Virtud de la desconfianza

¿Qué tanto confiás en tu cámara? Yo no mucho en la(s) mía(s), lo confieso. Pero eso no significa que no esté muy agradecido con sus prestaciones. Algunas veces me falla en momentos clave, pero ¿habrá una cámara que no lo haga? Ningún aparato es perfecto y tampoco lo son nuestras reacciones. ¿Cuántas veces no nos damos cuenta después que pudimos haber tomado una determinada foto de forma más provechosa sencillamente cambiando la focal, o nuestro ángulo, o encuadrando diferente, o con otra velocidad u otra apertura? Dichosamente la fotografía sigue siendo un asunto humano, lleno de aciertos y errores, de conquistas e imperfecciones… y eso es precisamente lo que la hace hermosa y valiosa.

28.7.10

Parámetros

Entre más posibilidades técnicas y parámetros tenga una cámara más tenderemos a revisarlos antes de tomar una foto. El resultado es que dejamos de prestar atención a lo que vamos a fotografiar para prestársela a la cámara. Por eso una cámara simple pero de calidad será lo mejor siempre. Tal vez no haga fotos tan perfectas técnicamente, pero nuestras fotografías tendrán mayores posibilidades de ser interesantes.

27.7.10

Mis cámaras

Tengo dos cámaras, una es digital y la otra analógica. La digital tiene apenas unos tres años, pero unos meses después de haber salido al mercado fue descontinuada y desde entonces su linaje ha conocido innumerables descendientes. Ahora ella es como una prematura abuela, quizás esclerótica tecnológicamente hablando y comparada a sus nietos, pero también es sabia y productiva y aún capaz de hacer fotos que, bajo ciertas circunstancias, rivalizan en calidad técnica con cualquiera de las más modernas.

Por otra parte mi cámara analógica tiene 56 años y alguno de sus lentes es aún más viejo: hasta casi 70 años. Sin embargo la casa que las produjo sigue fabricando, aún hoy día, la misma cámara con algunos cambios en su estética y algunas mejoras en el visor y en la montura de los lentes. El resto sigue siendo esencialmente lo mismo. ¿Cuántas de estas modernas cámaras digitales, que a los dos años ya están superadas tecnológicamente y a los cuatro empiezan a fallar, llegarán a esas edades?

También en algún momento tuve un iphone 3G con el que saqué algunas fotos, pero terminé vendiéndolo como chatarra, ya que a los tres días de haberlo comprado se le descompuso el wifi y no hubo manera de arreglarlo ni de que nadie se hiciera responsable. Así que porfavor, que nadie me hable de Apple, que quedé resentido y ni siquiera usaría un Mac para editar mis fotos.

26.7.10

Una carta inspiradora



Me dieron ganas de empezar todo de nuevo.

22.7.10

Paranoias

Tal vez fue porque ayer decidí salir con esa chaqueta color kaki llena de bolsas que nunca uso y que recuerda tanto a la de los soldados, tal vez porque estoy pelado al rape como un militar, o quizás porque tenía en mis manos una cámara vieja, que aunque minúscula y discreta, alguien con buen ojo observó y creyó digna de una burocracia equipada de artilugios con los que se fotografió la guerra del 48. O quizás fue por todas esas cosas juntas y otras que ni sospecho, el caso es que ayer, durante la pequeña manifestación frente al edificio de Correos en contra del permiso legislativo que dio luz verde a la entrada de los buques militares de Estados Unidos a nuestras aguas y de sus marines a nuestras tierras, me sucedió algo memorable como fotógrafo.

Mientras yo me paseaba furtivamente con mi cámara por aquí y por allá buscando algún rostro o situación interesantes que fotografiar al mejor estilo de la foto callejera, me di cuenta que uno de los organizadores de la actividad me miraba con insistencia de pies a cabeza. Yo sé que esa persona es un activista comprometido porque lo he visto en otras manifestaciones a las que he asistido. Luego de unos momentos durante los cuales no supe si él me miraba así porque era un viejo amigo al que yo ya había olvidado y le debiera un saludo, o porque le gustara o disgustara mi vestimenta o quizás porque fuera un gay con inclinaciones hacia los maduritos, noté que el activista se alejó en dirección de la tarima donde algunos trovadores se presentaban y alternaban con oradores inflamados que hacían peligrar la integridad física de los altavoces. Mientras uno de ellos arengaba al público y lanzaba consignas a favor de Juanito Mora y en contra la intervención yanqui, de pronto cambió su tono por uno más burlón y dijo que le habían informado que la policía nacional había filtrado un fotógrafo que se paseaba en civil tomando fotos de los participantes. Pero añadió con sorna que en todo caso él prefería que fuera un policía nacional y no un soldado gringo.

Por supuesto que yo no pude más que darme por aludido, no porque estuviera a sueldo de la policía sino justo por lo que había observado unos momentos antes. Sonreí en mi cabeza y me dije que realmente se respiraba ahí algún tipo de paranoia… A no ser que el paranoico fuera yo y efectivamente sí hubiera en el acto algún fotógrafo polizón. Sea como sea, después de eso yo ya estaba coloreado y no me sentí capaz de volver a disparar mi cámara… No fuera a ser que al día siguiente el periódico La Extra tuviera ocasión de colocar en primera plana un titular de estilo: “Falso fotógrafo linchado en pleno centro de San José por turba pacifista”.

20.7.10

Láser asesino

How to break your 5D in a second from Agua on Vimeo.

Este video muestra como un láser puede fulminar el sensor de una costosísima cámara en una fracción de segundo. Cuidado pues con las discomóviles que suelen usar ese tipo de luces, así como los ambientes de discotecas y semejantes.

Artesanía elocuente

Tal vez habría que volver a pensar, como pensaba Cartier-Bresson, que la fotografía no es ningún arte, sino simplemente una artesanía. Pero ¿Qué otra artesanía nos ha contado la historia del mundo tal como lo ha hecho la fotografía desde hace casi dos siglos?

19.7.10

Red de azares

La cámara es para mí como una red para cazar azares, o si se quiere, como un revolver que nunca sé cuando tendré que desenfundar. Ando con ella no porque tenga una idea precisa de lo que voy a fotografiar (en este sentido mis fotografías no son nada intelectuales), sino para tener un instrumento a mano que me permita capturar algunas cosas o situaciones que eventualmente llamen mi atención, sin haberlas realmente buscado. Entonces puedo definir la mayor parte de mi trabajo fotográfico como una práctica artística cuya materia es lo espontaneo y lo azaroso.

16.7.10

Back to the future

La cámara es una máquina del tiempo que no te envía al pasado, sino al futuro, porque la foto que capturaste hoy, cuando más valor* tendrá, es en tu futuro más remoto y quizás en un futuro histórico que nunca vivirás. Y si la fotografía alcanza ese valor es porque en ese momento ella remite al pasado de la forma más contundente. Por lo demás, es un valor que no deja de crecer a cada segundo siempre y cuando seamos conscientes del mismo.

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*No hablo aquí de valor económico, aunque pueda ser también el caso. Hablo más bien de un valor emotivo, del valor de la fotografía como memoria, referente o testimonio de lo que una vez existió.