31.8.10

Fronteras

En fotografía, como en la vida, a veces la diferencia entre mediocridad y excelencia se ve únicamente en muy sutiles características y gracias al conocimiento certero de los procesos que han llevado hasta la obtención de determinado resultado.

30.8.10

Focales fijas

Si bien el uso de focales fijas en fotografía tiene el inconveniente de que a veces componer la imagen resulta más complicado porque ese tipo de ópticas son menos versátiles que los objetivos a focal variable, yo las prefiero, no solo porque en general se trata de lentes más luminosas, compactas y discretas, sino también porque siento que trabajando con ellas entra más vida a la imagen. Es decir, al no siempre poder componer con perfección, se introducen elementos de la realidad que hacen que la foto parezca más espontanea, más natural. Siempre y cuando no se reencuadre luego por supuesto.

Pero hay también una razón de peso para trabajar con focales fijas como el 50cm y el 35cm (sobre todo en disparos callejeros) y es que obligan de algún modo a estar más cerca de la gente. Eso es algo que humaniza la fotografía, que modela una relación más estrecha entre el fotógrafo y los sujetos fotografiados, convirtiendo el resultado en algo más digno, más intenso, más honesto.

29.8.10

35 mm

Redondeando el tema de mis dos posts anteriores, por supuesto que muchas veces el uso de una óptica diferente al 50mm podrá estar determinado por la configuración espacial de la escena que vayamos a fotografiar, nuestras posibilidades de movilidad, o el particular “look” que queramos dar a la foto. Pero como ya dije antes: las fotos distorsionadas o aquellas con perspectivas demasiado alargadas o aplanadas no son realmente mi taza de té. El mundo que reflejo en mis fotos es el que mi ojo observa, no el que la cámara ve (aunque luego matizaré más ese tema). Todavía podría decir que reflejo lo que mi ojo mira a través del lente, pero como últimamente uso mucho una cámara telemétrica donde veo directamente la escena sin pasar por el objetivo, entonces no puedo decir eso tampoco.

Pero volviendo al tema del espacio, en situaciones donde éste juega un papel importante o muy restrictivo, es decir, en situaciones donde el espacio impone su ley, la otra óptica que me gusta mucho es el 35mm. Como muchas veces no ando, por razones de comodidad, el 50 y el 35 conmigo, las fotos que hago surgen entonces de mi preocupación por buscar situaciones donde pueda sacar el mejor provecho del lente que me acompañe en ese momento. Eso tiene la desventaja de que en ocasiones pierdo la posibilidad de hacer ciertas fotos, pero por otra parte tiene la ventaja de que puedo focalizar más la atención en situaciones propicias para explotar las posibilidades del lente. Es algo semejante a hacer una preselección de las posibilidades ofrecidas por lo visible.

24.8.10

Pre-encuadres

No sé otros fotógrafos, pero yo trato de entrenar mi ojo para componer la imagen aún antes de mirar por el visor, trazando un encuadre mental dentro de un ángulo semejante al de la focal que utilizo. Esto me es especialmente útil para hacer foto callejera por dos razones: primero porque a menudo me ahorra instantes preciosos en lo que a rapidez de composición se refiere (algo generalmente muy importante en ese género de fotografía); y segundo porque me permite ser mucho más discreto, ya que habiendo compuesto de previo la imagen en mi cabeza y llegado el momento decisivo, sencillamente levanto la cámara, verifico rápidamente el encuadre (a veces ni eso) y hago el disparo. De ese modo muchas veces la gente que fotografío ni siquiera se entera, aunque estén muy cerca. En concomitancia con esta forma de trabajar, el uso de un objetivo de 50mm se revela sumamente ventajoso porque durante la fase de lo que podríamos llamar “pre-encuadre mental”, el ojo recorre más rápidamente el área que tendrá la imagen proyectada y por eso hay también mayor control de sus elementos. Esto es especialmente cierto comparado con las focales más cortas, donde el ojo tiene que hacer un recorrido orbital más amplio para controlar dichos elementos. Por esa razón pienso que se compone con mayor agilidad y precisión una imagen con una focal de 50mm y por ello también es mi preferida para los disparos callejeros. Además, con visores ópticos convencionales que reducen la escala de la imagen, el 50mm hace que ésta tenga una presencia o cercanía que no tiene la que se origina en el uso de focales más cortas, con lo cual es igualmente más fácil controlar sus elementos, sobre todo ciertos detalles en los márgenes. Y si se tiene la posibilidad de poder trabajar con un visor de relación 1:1 (como el que se encuentra en ciertas cámaras telemétricas), ni siquiera hay necesidad de cerrar un ojo para concentrarse más en lo que se va a encuadrar, porque la escala es igual que en la realidad. Esto conlleva la gran ventaja de que se pueden controlar aún mejor eventuales elementos perturbadores en los bordes del cuadro, o también anticipar ciertas entradas en el campo de la imagen.

23.8.10

Reencuadres

Una fotografía no solo es una imagen, también es una relación entre el fotógrafo y su motivo (ya sea una persona, escena u objeto inanimado). La distancia que se permite el fotógrafo entre la cámara y aquello que fotografía no es cosa banal, sino algo digno de ser expresado en la fotografía misma y que tiene un hondo sentido informativo, emotivo y artístico. Por esa razón los reencuadres que se hacen durante el procesado y que tienen por único objeto, no tanto el reequilibrio de una composición o sacar del campo algún elemento perturbador, sino el acercamiento del motivo a la mirada, cerrando el ángulo de visión para dar la impresión de que hubo una mayor proximidad física entre fotógrafo y motivo, me parecen truculentos y mentirosos. Pecado particularmente imperdonable cuando se fotografían personas en fotos callejeras, ya que ahí la distancia expresa muchísimo, en particular el grado de respeto o bien de temor que le tiene el fotógrafo a esas personas (si es una cosa u otra suele sentirse en las propias fotografías). Confieso que yo mismo en alguna ocasión he cometido ese pecado, pero desde que reflexioné al aspecto y tomé consciencia de lo que implica artística y vivencialmente, no me lo permito. Además, para que el espectador de la foto tenga una idea suficientemente precisa de cuál es esa distancia, el trabajo con ópticas entre 35mm y 50mm es lo óptimo, ya que reproducen con bastante fidelidad (es decir, sin grandes distorsiones) el ángulo de visión del ojo humano, con la ventaja para el 50mm, de que su ángulo coincide aún más con el área que focaliza la mirada naturalmente, esto es, fuera del campo de visión periférica. Otra manifestación de esa fidelidad se da en el hecho de que ambas focales no falsean la impresión de profundidad, ya sea extendiéndola o bien aplanándola tanto como otras focales más cortas o más largas. Algo donde nuevamente el 50mm es más exacto. Así que trabajar con un 50mm es una gran opción para quien quiera expresar en sus fotografías no solo un motivo de forma fiel, sino también su particular relación al mismo. Parafraseando lo que dijo una vez Godard sobre los travellings en el cine, el uso de determinadas ópticas es un asunto no solamente técnico, sino también de moral… En definitiva, es un asunto de honestidad y no puramente fotográfica.

20.8.10

Autorías

Dice Ken Rockwell en un artículo que recomiendo, que la palabra imagen viene de “imaginar” y que la cámara lo que hace es captar la propia imaginación. La fotografía sería pues, la concreción de esa capacidad más o menos demostrable que tenemos todos de producir imágenes mentales. Hasta ahí bien. Lo que a mí me parece importante precisar es que hay diferentes niveles y actores en este proceso: desde el fotógrafo que imagina todos y cada uno de los detalles de su foto, hasta fotógrafos que trabajan con elementos de la realidad y lo que imaginan son más bien encuadres, momentos, profundidades de campo etc. (es decir, todos factores que tienen que ver más con su destreza técnico-artística), dejando los demás elementos (objetos, personajes, texturas, luces, colores, etc.) a la imaginación, si así se le puede llamar, de lo real… A ese poder que tiene lo real de estarnos presentando continuamente combinaciones y más combinaciones de elementos diversos. En ese sentido, el fotógrafo callejero o quien hace fotografía documental sería más bien un coautor. Mucha de la belleza que puedan tener esos géneros fotográficos deriva de su trabajo conjunto y de ahí también mucha de su riqueza. Aunque evidentemente siempre es el fotógrafo quien escoge, dentro del material producido por lo real, aquello que quedará plasmado en una imagen. Es él quien da el aval definitivo a un determinado resultado y por ello también quien se gana el derecho a firmar la obra.

19.8.10

Acto cotidiano

La fotografía como “acto cotidiano”, dijo una estimada amiga en su comentario al post anterior. Ella se refería seguramente al disfrute de su apreciación como espectadora, sin embargo es algo que aplica también, y con mayor razón, a los practicantes de este arte. Solo que ese acto no es necesariamente una ejecución, sino algo que puede ser abordado también como una reflexión. Reflexionar cotidianamente sobre la fotografía -entre otras cosas mirando imágenes- es muy recomendable porque es una buena forma de avanzar en el terreno artístico, aunque no todos los días se tenga la oportunidad de disparar una cámara.

18.8.10

Sobrecogedor

Hoy descubrí esto y quedé anonadado:


Especificidad estética

Hay una especificidad estética en la fotografía digital, así como también hay una diferente en la fotografía analógica. En realidad no están en competencia y no se pueden confundir. Son tan solo procedimientos diversos con algunos principios en común. Hay fotos que solo se pueden hacer de modo digital, así como hay otras que solo se pueden lograr de manera analógica. Aunque también hay muchos casos en que poco importa con qué técnica se hagan, o bien en los cuales se pueden mezclar ambas técnicas de forma ventajosa. Pero menos frecuente es reconocer que el arte no solo está en el resultado sino también en el proceso mental, espiritual y técnico que lleva hasta él. Esto cualquier fotógrafo debería saberlo (aunque algunos parecen no haberlo entendido todavía). Más difícil es que el público lo sepa. Es ahí donde intervienen los estudiosos y los críticos, quienes deberían ser capaces de llevar luz hasta ellos -fotógrafos y público-, en caso de que lo ignoren.

17.8.10

Hay chocolates y chocolates

La evolución tecnológica procede por capas… como manos de pintura que se van acumulando unas sobre otras, ocultando muchas veces lo que había y era excelso. Ahora lo digital es una capa que pretende hacer desaparecer de un brochazo la fotografía analógica. Pero no hay que olvidar que ésta posee un valor expresivo único y es por esa razón que muchas veces la fotografía digital tiende a simularla, pero solo se trata de eso, de una simulación. También el chocolate se simula con sabores artificiales, pero yo al menos me quedo con el verdadero. Además, ¿Cuántas veces no hemos visto en los procesos de restauración, que las nuevas capas de pintura se remueven para dejar a la vista la maravilla de un fresco oculto menospreciado?

Así que trabajar con procedimientos tradicionales es una reivindicación del valor de lo que está ahí, sigue vigente y no es simulado... ¡como un buen chocolate!

16.8.10

Clichés

En general, el poder icónico al que me refería en el post anterior y que también está presente en la foto a color (no decimos que no), hace que las grandes imágenes sean consciente o inconscientemente muy imitadas, pasando así del ícono al cliché.

14.8.10

Poder icónico-mítico

Cierto día alguien me preguntó por qué muchas de mis fotos eran en blanco y negro. Y yo di una respuesta muy sintética diciendo que era porque el blanco y negro tiene por lo general un mayor poder icónico. No sé si la persona lo entendió, ni si se entenderá aquí. Me refería al poder que tiene la fotografía monocroma de crear íconos memorables. Cuando nuestra mente piensa en una foto en color puede ser que recuerde algunos tonos, pero le es más difícil establecer todas las relaciones cromáticas, en cambio recordar una foto en blanco y negro de forma detallada es más simple, facilitando de ese modo que se creen íconos memorables cuya función es también forjar mitos fotográficos. Muchas de las fotos de Cartier-Bresson son de ese tipo y en parte es por ello que se le recuerda como uno de los más grandes fotógrafos de todos los tiempos. Si hubiera hecho esas mismas fotos en color, estoy casi seguro de que habrían pasado bastante desapercibidas. De hecho algunas veces trabajó en color, pero ¿quién recuerda esas fotos? Ahora bien, como las fotografías en blanco y negro son más fáciles de rememorar, paradójicamente también hay menos necesidad de verlas con frecuencia para tenerlas presentes. Quizás la máxima aspiración para una foto en blanco y negro sea la de lograr completa transparencia, siendo recordada por todos y no vista por nadie.

11.8.10

Fugacidad

¿Qué diablos significa decir de una imagen: “es tan solo una fotografía”? Una fotografía es la traducción físico-química o bien electrónica de una vibración luminosa única e irrepetible. Si bien una fotografía es reproducible al infinito, el instante... el momento de luz, no lo es. La fotografía es pues el registro de algo que no volverá a suceder y en esa medida es valioso y entre mejor esté hecha, más valiosa será (y ya he dicho en otro post a qué me refiero con "valor"). Lo cual es también, si se quiere, un alegato en favor del trabajo de los fotógrafos profesionales (no necesariamente a favor de los precios que algunos practican), que con su presunta destreza deberían ser capaces de captar dicho momento del mejor modo.

9.8.10

Confusión

Cosas que no entiendo de Flickr: Alguien cuelga una pintura digital… no una foto, sino una verdadera creación por computadora y los comentarios son : “great shoot” “beautiful capture” y así por el estilo. ¿Qué pasa? ¿La gente ya no sabe reconocer lo que es una foto?

8.8.10

Transparencia

Lo que le agradezco a la fotografía analógica es su naturalidad y transparencia (que por lo general es lo que prima en ella). Cuando miro una sé con bastante certeza qué es lo que sale de la cámara y cuál es el talento puro del fotógrafo. En cambio la fotografía digital es un terreno turbio y engañoso. Esta suele ser usada por todo un sector de artistas contemporáneos como una base a la cual sobreponen capas y capas de retoques "fotochopescos". A ellos no conviene tanto el calificativo de fotógrafos como el de “artistas visuales”, “artistas digitales”, "diseñadores" u otros semejantes.

7.8.10

Malas costumbres

Lo qué es muy insidioso de la fotografía digital desde un punto de vista puramente técnico, es que acostumbra al ojo a una perfección de la imagen que en algunos casos llega a ser completamente inexpresiva y muy aburrida.

4.8.10

Contaminación

La imagen no tiene por qué ser esa superficie impoluta y lisa a la que nos tiene tan acostumbrados la fotografía digital. Habría que dejar de lado esas pretensiones asépticas y reconocer también las virtudes estéticas de una imagen contaminada por el grano y la indefinición.

3.8.10

Nada

Luego de estar disparando un tiempo en analógico con una cámara completamente manual y mecánica, volver a disparar en digital se me hace sumamente fácil: nada de estar calculando preenfoques o de calcular la luz a ojo; nada de parametrar rápidamente la cámara aprendiendo de memoria combinaciones de diafragmas, focales, distancias, velocidades y sensibilidades; nada de entrenar los dedos a sentir cómo rota el anillo de un objetivo y saber a qué distancia está enfocando sin mirar la escala; nada de adivinar paralelajes, nada de no poder mirar numeritos y leds a través de un visor; nada de no poder imaginar cómo va a quedar la foto y de confiar en el instinto porque no hay cómo revisar el disparo; nada de andar midiéndose con el número de fotos hechas porque la película es cara y los rollos de poca capacidad; y por otra parte nada de andar revelando luego esa película con químicos malolientes en cuevas oscuras y teniendo que esperar para ello... No, nada de nada.

Lo único que encuentro muy retador de las cámaras digitales es tener que vencer el tedio de aprender a vigilar el nivel de las baterías y ponerlas a cargar a tiempo. El día que inventen y se popularicen las cámaras de energía solar o... eólica, serán perfectamente fáciles y aburridas.

1.8.10

Filiaciones

Es falso que los fotógrafos actuales tengan que usar el medio digital para ser hijos legítimos de su época. La fotografía analógica es una conquista tecnológica y artística y como tal puede usarse legítimamente en cualquier momento, sin que tenga que verse a quien lo hace como una especie de dinosaurio.