23.8.10

Reencuadres

Una fotografía no solo es una imagen, también es una relación entre el fotógrafo y su motivo (ya sea una persona, escena u objeto inanimado). La distancia que se permite el fotógrafo entre la cámara y aquello que fotografía no es cosa banal, sino algo digno de ser expresado en la fotografía misma y que tiene un hondo sentido informativo, emotivo y artístico. Por esa razón los reencuadres que se hacen durante el procesado y que tienen por único objeto, no tanto el reequilibrio de una composición o sacar del campo algún elemento perturbador, sino el acercamiento del motivo a la mirada, cerrando el ángulo de visión para dar la impresión de que hubo una mayor proximidad física entre fotógrafo y motivo, me parecen truculentos y mentirosos. Pecado particularmente imperdonable cuando se fotografían personas en fotos callejeras, ya que ahí la distancia expresa muchísimo, en particular el grado de respeto o bien de temor que le tiene el fotógrafo a esas personas (si es una cosa u otra suele sentirse en las propias fotografías). Confieso que yo mismo en alguna ocasión he cometido ese pecado, pero desde que reflexioné al aspecto y tomé consciencia de lo que implica artística y vivencialmente, no me lo permito. Además, para que el espectador de la foto tenga una idea suficientemente precisa de cuál es esa distancia, el trabajo con ópticas entre 35mm y 50mm es lo óptimo, ya que reproducen con bastante fidelidad (es decir, sin grandes distorsiones) el ángulo de visión del ojo humano, con la ventaja para el 50mm, de que su ángulo coincide aún más con el área que focaliza la mirada naturalmente, esto es, fuera del campo de visión periférica. Otra manifestación de esa fidelidad se da en el hecho de que ambas focales no falsean la impresión de profundidad, ya sea extendiéndola o bien aplanándola tanto como otras focales más cortas o más largas. Algo donde nuevamente el 50mm es más exacto. Así que trabajar con un 50mm es una gran opción para quien quiera expresar en sus fotografías no solo un motivo de forma fiel, sino también su particular relación al mismo. Parafraseando lo que dijo una vez Godard sobre los travellings en el cine, el uso de determinadas ópticas es un asunto no solamente técnico, sino también de moral… En definitiva, es un asunto de honestidad y no puramente fotográfica.

No hay comentarios.: