3.8.10

Nada

Luego de estar disparando un tiempo en analógico con una cámara completamente manual y mecánica, volver a disparar en digital se me hace sumamente fácil: nada de estar calculando preenfoques o de calcular la luz a ojo; nada de parametrar rápidamente la cámara aprendiendo de memoria combinaciones de diafragmas, focales, distancias, velocidades y sensibilidades; nada de entrenar los dedos a sentir cómo rota el anillo de un objetivo y saber a qué distancia está enfocando sin mirar la escala; nada de adivinar paralelajes, nada de no poder mirar numeritos y leds a través de un visor; nada de no poder imaginar cómo va a quedar la foto y de confiar en el instinto porque no hay cómo revisar el disparo; nada de andar midiéndose con el número de fotos hechas porque la película es cara y los rollos de poca capacidad; y por otra parte nada de andar revelando luego esa película con químicos malolientes en cuevas oscuras y teniendo que esperar para ello... No, nada de nada.

Lo único que encuentro muy retador de las cámaras digitales es tener que vencer el tedio de aprender a vigilar el nivel de las baterías y ponerlas a cargar a tiempo. El día que inventen y se popularicen las cámaras de energía solar o... eólica, serán perfectamente fáciles y aburridas.

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