21.7.12

Retaguardia

¿Por qué la gente en general y paradójicamente muchos fotógrafos en particular tienen ese extraño concepto de que hacer fotografía analógica significa “quedarse atrás”? Como si la fotografía analógica fuera cosa del pasado, o menor, o incompleta, o menos perfecta (aunque sea muy imperfecta)… Y no simplemente una técnica alternativa, quizás hoy minoritaria, pero siempre capaz de vehicular una expresión particular y de producir belleza, o cuestionamiento, o admiración, o cualquier otro efecto derivado de su potencial como instrumento artístico, ésto mediante procedimientos perfeccionados a lo largo de siglo y medio.

En el mundo de la pintura existe el óleo y el acrílico y nadie anda rebajando, que yo sepa, una técnica en beneficio de la otra o lo que es peor: a unos pintores en beneficio de otros. En el mundo de la música coexisten en armonía quienes tocan pianos eléctricos y otros de cola sin que unos le declaren a los otros una especie de guerra larvada cargada de actitud altanera donde los que optan por lo clásico son menospreciados. ¿Por qué en el mundo de la fotografía es tan diferente? Esto lo digo porque varias veces me he topado con personas que lo ven a uno como una especie de dinosaurio por seguir usando película para hacer fotos y porque hace poco leí un artículo donde se usaba ese concepto de “quedarse atrás” y sinceramente “me dio revolución”. ¿Alguien me puede explicar entonces por qué lo analógico implicaría eso? Y si de todas maneras fuera así ¿por qué se supone que es tan importante no “quedarse atrás”? Pero lo peor viene de los mismos fotógrafos que hoy se escudan en argumentos absurdos y facilones ya sea para rebajar la fotografía analógica ya sea para evitar hacerla.

A diferencia de otros cambios tecnológicos (por ejemplo el fax vs email) donde no hay un criterio artístico y se puede entonces hablar de obsolescencia, en la foto no ocurre así. Lo analógico como técnica artística no puede y no debe ser obsolescente. Debe conservarse por su potencial para vehicular riqueza expresiva, por sus capacidades singulares para articular un lenguaje fotográfico, y por su particular exigencia que induce una experiencia diversa de lo que es el acto fotográfico (que hoy más que nunca se ha querido reducir a solo apretar unos cuantos botones). Sinceramente pienso que los fotógrafos hoy estamos llamados a ser los primeros defensores y usuarios de estos métodos, sino es que queremos dejarlos morir y ver disminuidos de ese modo la riqueza y variedad de nuestro arsenal creativo. ¡Protejamos nuestra fotodiversidad y ampliemos nuestra experiencia creadora mediante el uso de técnicas alternativas, lo que por supuesto no implica que dejemos de usar la técnica digital para ciertos propósitos!

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