4.3.11

Fast food

Para mucha gente tomar fotos se reduce a ver una escena, encuadrar de cualquier modo y disparar. Es todo. Luego las fotos se vacían en una carpeta de computadora y si acaso se mirarán dos o tres veces en la vida o mientras se daña el disco duro. No hay ahí ningún disfrute del cuestionamiento, de la evaluación de posibilidades de uso del instrumental fotográfico (incluyendo el procesado), ningún goce de la práctica fotográfica más allá de la foto misma. Para esas personas la fotografía es una cocina rápida, un fast food. En cambio hay otro tipo de personas, y me incluyo entre ellas, para las que tomar una fotografía es un ritual, una misa si se quiere. Y ahí se aprovecha todo, desde las salidas específicas con el propósito de cazar imágenes, hasta el goce que procura el uso de determinado instrumental fotográfico, particularmente si es analógico (así por ejemplo, yo no siento exactamente ningún placer en usar un teléfono celular para hacer fotos).

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