3.3.11

La cámara habitada

Hay cámaras mudas y otras que hablan porque están habitadas. No sé cuáles sean las preferencias de cada cuál, pero yo opto por las cámaras que me hablan porque me ayudan más en mi trabajo. Y para saber si hablan las tomo en mis manos, las miro largamente y trato de escuchar lo que dicen... y también de sentir y entender lo que me inspiran (si es que lo hacen). De las cámaras que he conocido es mi Leica IIIf la que más se expresa y lo hace con suma elegancia y elocuencia… Yo la escucho con atención y ella me lo agradece con modestia. Claro, en realidad soy yo el agradecido con sus bondades. ¿Y de qué me habla? Ah, no cometeré esa infidencia porque es un secreto entre ella y yo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me confieso silenciosa seguidora de tus pensamientos fotográficos...pero en esta ocación no puedo evitar escribir que me siento muy identificada con tu sentimiento, mi cámara no es muy elegante y distinguida como la tuya y definitivamente bastante inmadura fotográficamente hablando y en cuanto a lo elocuente no se si podra logralo alguna vez , de hecho creo aveces se siente un poco frustrada de haber nacido en el tiempo equivocado , se ha tenido que resignar gritar a veces para poder hacerse oir ,pero poco a poco y dichosamente ya no tiene que alzar tanto la voz... ya la escucho mejor y estoy feliz que cada día me es mas fácil entenderme con ella !

Quimera dijo...

Bueno, de eso se trata... de escuchar lo que la cámara tenga que decir. Pasa como con las personas: si uno las escucha y las entiende, se logran aceptar mejor. Muchas gracias por la visita y el comentario, es rarísimo que alguien comente alguno de mis desvaríos ;D