23.4.13

Artilugio para dibujo rápido


Quisiera mostrarles algo en ésta foto, ya que es particularmente perceptible en ella. Muchas veces la gente me pone ojos cuadrados y una cara semejante a la que pondrían si estuvieran viendo algún bicho raro cuando les cuento que sigo trabajando con película para cierto tipo de fotos. Algunos incluso dejan escapar una sonrisa burlona y al ver algunas de las cámaras con que trabajo en esas ocasiones me han hecho comentarios irónicos tales como: “¿Esa cámara la trajo Cristobal Colón?”. Bueno, en la época de Colón aún no se inventaba la fotografía, pero ciertamente algunas de mis cámaras sí son bastante viejas. Ésta foto, por ejemplo, la hice con una cámara de 1936. Se trata de una cámara de medio formato que hace negativos de 6x4.5cm, aunque en éste caso le he hecho un recorte a la foto para darle una apariencia más panorámica semejante a la de un negativo de 35mm, cosa que convenía más a su particular composición. A la resolución que fue escaneado el negativo (2400 ppi, que no es ni siquiera la mitad de la resolución óptica que puedo obtener con mi escaner) ésta fotografía llega a medir del modo que está recortada alrededor de 56x37cm. Vista en pantalla de computadora al tamaño que la presento aquí, a decir verdad no se distingue mucho de cualquier foto digital y pierde bastante de su encanto (aunque sí conserva cierto “look” interesante típicamente analógico). Pero si yo la abro a partir de 50% o la imprimo a un tamaño que mantenga una apariencia equivalente, entonces obtengo algo que, en mi opinión, me hace ver claramente las hermosas bondades de trabajar la toma con película, aún si se digitaliza luego.

Algunas veces he dicho que la cámara es un instrumento que permite dibujar rápido y ahora pretendo explicar a qué me refiero concretamente y demostrarlo de una forma muy literal. Vean el siguiente recorte a 100% de la sección del rostro (hacer click en la foto para verla en detalle):
 
 

Si yo hago eso mismo con una foto digital tomada con una buena cámara, ciertamente obtengo una imagen de la cara y el cabello de apariencia bastante definida, caracterizada por un montón de detalle que no obtengo aquí y que podría calificar de hiperrealista, a tal punto que hasta los poros vería y también el más mínimo vello, así como cualquier manchita o imperfección de la piel. Pero en analógico no obtengo nada de eso (en particular con cámaras antiguas de buena calidad). ¿Es por ello necesariamente malo o de calidad inferior? Depende de cómo se mire o del objetivo que se tenga en mente, porque en éste caso obtengo a cambio algo nada desdeñable.... Algo que es muy similar a lo que obtendría un dibujante a lápiz: Un dibujo texturado con grano (no con ruido digital), trazado con luces y sombras. Es esa separación con la realidad a través de una reinterpretación no hiperrealista lo que a mí me resulta fascinante y poético en la foto analógica, ésto a nivel puramente técnico y sin entrar a considerar el tema o el tratamiento. Ciertamente la foto digital es en su técnica más versátil y definida para ciertos propósitos, pero si lo que quiero es éste particular rendido, entonces ya no me parece tan conveniente y prefiero por mucho lo analógico porque va directa y naturalmente hacia ello, es decir, no tengo necesidad de recurrir a procesos ulteriores para lograr algo medianamente equivalente, tal como ocurriría en digital al aplicar filtros y otros procesos. Personalmente me gusta tanto éste rendido “boceteado” que muchas veces soy yo quien se sorprende de que haya fotógrafos hoy en día que sean incapaces de apreciar ésta particularidad de la fotografía analógica y de encontrar en ella una valiosa función estética, la cual se puede también llevar al plano de la foto en colores con muy hermosos resultados. Y como es la impresión o el tiraje lo que me permite explotar esa función del mejor modo, es por esa razón que yo también pregono que la fotografía es mejor impresa (ojalá en tamaños de medianos a grandes), y también digo que lo que vemos en la pantalla de un computador o un celular es un mero referente artísticamente insuficiente, comparativamente hablando.

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Camara: Zeiss Super Ikonta 530A (de 1936)

Lente: Tessar 70mm + filtro naranja + parasol (indispensable por ser un lente sumamente propenso a flares)

Película en blanco y negro: Fuji Acros Neopan 100

Revelado casero con Ilford DD-X (1+5, 20°, 10', movimientos giratorios del tanque cada minuto durante diez segundos)

Escaneada directamente del negativo a 2400 ppi en escáner Epson V700

Tratamiento digital: Muy simple, apenas un poco de ajustes de contraste, luces y sombras. Por lo demás los retoques consisten en haberle quitado manualmente manchitas de polvo que han aparecido durante el escaneado y un rayón del negativo casi imperceptible por encontrarse en la zona oscura.

Modelo: Nicole Glenewinkel

Vestuario: Edwin Ramírez

Joyería: Veritá

Maquillaje: Willy Guadamuz

Locación: Studio Hotel

Foto tomada entre dos rondas de fotos durante una sesión profesional de foto de modas organizada y ejecutada por estimados colegas. Aclaro que de ningún modo ésta foto pretende pasar por foto de modas, siendo más bien el simple retrato de una modelo durante un tiempo muerto en su trabajo y ejecutado en un santiamén con un viejo artilugio para dibujar rápido :)
 

1 comentario:

Mario dijo...

Todo lo vinculado con el arte me interesa mucho y por eso trato de buscar cosas vinculadas al dibujo y a distintos tipos de arte. A través de mi led 42 veo muchos programas artísticos