21.2.11

Bodas de celuloide*

Se trata de mi Leica IIIf (1954) con diversos lentes y accesorios. Escazú, 2011

Hace dos días cumplimos el primer año de estar literalmente juntos, puesto que desde entonces se convirtió en mi cámara oficial... es decir, "la mejor"...aquella que siempre ando conmigo (cargada por supuesto... ¿no dicen acaso que la mejor cámara es la que uno anda consigo?). Primero vino el cuerpo y luego fui añadiéndole lentes y accesorios diversos. Faltan sin embargo algunos integrantes de la familia (política) que no pude meter en la foto por falta de espacio: filtros tanto para color como en blanco y negro (polarizador lineal, uv, rojos de diversas clases, amarillos, divididos, etc); tres parasoles Leitz y uno genérico; adaptadores; un lente Canon 5cm 1.4 con su correspondiente parasol; 2 medidores de luz, 2 tapas para lente; estuches de cuero tanto para la cámara como para los lentes y los visores, correas, manuales, etc. No es que siempre ande con todo, por supuesto, pero esos accesorios me permiten configuraciones diversas que escojo cada día.

Todas las piezas tienen un acabado magnífico y una robustísima construcción. Vienen de una época en que las cosas estaban hechas para durar de por vida y aún más allá. Ninguna óptica (lentes y visores) presentan rayones u otros problemas mayores y su funcionamiento mecánico es muy suave, lo mismo que la cámara. La única pieza que es un poco dura es el NOOKY-HESUM (aditamento que permite reducir la distancia mínima de enfoque de ciertas ópticas a la vez que hace una correción de paralelaje), pero aún así funciona bien.

Alguien debería inventar las "bodas de celuloide"... que yo me quedaría en una eterna luna de miel con una tecnología que no solo representa en sí misma una forma de poesía única, sino que sobre todo produce resultados de una estética singular e inconfundible (sí, lo digo sin miedo a exagerar). Por esa razón dicha tecnología no debería verse nunca como caduca, ni pasada de moda, ni buena para los museos, ni excéntrica, ni nada por el estilo porque a ese nivel no hay estética derivada de ella que sea obsolescente. Quien juzga obsoleta la tecnología fotoquímica muchas veces solo tiene en cuenta su calidad técnica y olvida su calidad estética, dos conceptos que aunque no son asimilables, sí están muy ligados. En ningún caso el particular aspecto o "pasta" de la fotografía analógica ha fenecido y si eso no ocurre no debería dejar de usarse el material con que se logra. No digo con ello que en digital no se puedan hacer bellezas, lo que digo es que lo digital no puede crecer en detrimento de lo analógico. Hoy lamentablemente muchas películas magníficas han desaparecido (como el Kodachrome y otras) y una espada de Damocles pende sobre las que aún quedan, pero de eso tenemos la culpa los mismos fotógrafos por haber abandonado una tecnología que si bien es exigente, también recompensa con enormes satisfacciones a quien la trabaja con constancia y dedicación. No olvidemos que en fotografía no todo es resolución, detalle o versatilidad... cuántas veces no he visto yo imágenes hechas con las mejores cámaras contemporáneas pero totalmente carentes de alma.... lo mismo se puede decir del analógico por supuesto, pero ahí está su gran legado de más de siglo y medio para demostrar que la foto analógica es capaz de ser arte que conmueve y que no hay ninguna razón intrínseca en ella para pensar que no pueda seguir siéndolo en el futuro, por más viejo o modesto que sea el equipo que se utilice.

*Éste es el texto que acompaña, en mi cuenta de Flickr, la foto que ven arriba. En ese sitio algunas notas sobre la foto explican cada accesorio. Además, en la sección de comentarios se han generado una discusión interesante.


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