19.10.10

Arqueología de un recuerdo

Paris, 1990

A veces de las vivencias quedan muy pocos recuerdos y en ocasiones nada... ni siquiera un nombre. Por eso es una situación afortunada cuando sobrevive, al menos, una foto... en este caso el retrato de una muchacha italiana que una vez cruzó mi camino y que se podría llamar Renata o Giovanna o Giuliana o cualquier nombre así.

Esta es una imagen que permaneció 20 años dormida en mis archivos y que lleva los estigmas de una degradación de la emulsión en el negativo, pero que hoy muestro como quien muestra una pieza arqueológica porque me parece bella e intensa.. Incluso diría que el tiempo, con su huella corrosiva pero convenientemente ubicada, se ha encargado de mejorarla.

También pude haber cortado la fotografía dejándola en formato cuadrado, con lo cual la composición hubiera sido perfecta, pero no me interesa eso, al menos no en este caso porque eso hubiera sido como amputar las trazas de una historia de por sí precaria.

Supongo que en la vida todo participa de esa fragilidad. Todas nuestras vivencias, nuestras alegrías y sufrimientos, todos nuestros amores y dolores... todo se borrará un buen día para siempre. Entretanto, la fotografía es como un signo más difícil de doblegar... es como una seña en la caverna del tiempo como lo son las pinturas rupestres que aún subsisten. Es su poder de prolongar y hacer persistir la memoria lo que más me fascina de ella.

Yashica FX-D, ML 50mm f/1.4, Ilford FP4, Scanner Epson 2580 (2400 dpi), Lightroom & Photoshop.

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