Eugenio García. - View my most interesting photos on Flickriver

11.4.12

Cuestión de gustos

A algunos no les gusta la fotografía cuando va hacia lo social y humano. A otros no les agrada cuando va hacia lo puramente artístico o estetizante… A muchos simplemente no les gusta cuando la fotografía va hacia sí misma y en el mejor de los casos solo es buena para el recuerdito que ponen en Facebook.

10.4.12

Soledad, lujuria y silencio

Fotografiar es un acto eminentemente solitario. Es una rutina de silencio y una lujuria de la observación.

4.4.12

Problemas

Siempre trato de valorar todos los aspectos de un tema antes de pronunciarme sobre él o emitir algún juicio. Es una práctica que me viene de lejos, cuando estaba en el colegio y tenía un profesor de filosofía que nos inculcó el llamado pensamiento crítico, sin embargo aún tengo problemas con ciertos temas que me apasionan y sobre los que soy más tajante y quizás prejuiciado, por ejemplo: Detesto cuando la fotografía se quiere parecer al “arte contemporáneo” y no a la fotografía.

3.4.12

Hartos del arte

He notado que a algunas personas les da urticaria cuando uno menciona la palabra “arte”, sobre todo si uno mantiene o se cree X discurso sobre “el arte”. Les molesta que ciertas prácticas o resultados se circunscriban a esa palabra tan manida y polisémica. Bueno, se entiende. Pero no pueden tapar el sol con un dedo. Para la mayoría de los artistas el arte existe, es una práctica, es un objeto de reflexión y sobre todo SE VIVE. Tal cosa no es diferente para muchos fotógrafos.


En mi caso, aunque reconozco que la fotografía pueda ser un arte a parte entera, yo aspiro a crear ante todo buenas fotografías, no obras de arte. Con esto quiero decir que trato de usar el instrumento para captar del mejor modo cosas únicas que existen como tales en la realidad, no para crear cosas y luego fotografiarlas, método que siguen algunos fotógrafos que se sienten más identificados con la pintura o las artes gráficas que con la fotografía misma.

14.2.12

El poder de la fragilidad

Alajuela, 2011

Siempre me he preguntado sobre esos fotógrafos que parecen sentirse “poderosos” (así lo he oído de algunos) porque usan los últimos maquinones de ciertas marcas muy conocidas como Canon o Nikon. Cuando los veo pasearse por nuestras calles con un lente 200mm y hacer retratos de personas que se encuentra a 50 metros no puedo evitar sentir cierta tristeza e incomodidad.

Yo no aspiro a sentirme poderoso con una cámara en la mano, de hecho es más bien a todo lo contrario… Busco sentirme frágil o más bien sentir que la foto que hago es lo más frágil y delicado del mundo. Si la cámara me ayuda a eso mejor entonces.

10.2.12

Audiencia

No se hace fotografía para todos. Esa es una idea falsa, porque sencillamente hay una enorme mayoría de personas a las que poco o nada les interesa la fotografía. La realidad es que se hace fotografía para unos cuantos…. Para los amantes de la fotografía y para quien realmente quiera verla. Ya eso la justifica y le basta.

3.2.12

Contextualización

A veces me pregunto si la gente que ve fotografía tiene un mínimo de curiosidad por aprender sobre la fotografía en sí. No la cuestión técnica o el tema tratado en tal o cual foto, sino sobre la fotografía como arte, su evolución y otros aspectos mayores. Es que no veo cómo van a saber juzgar o apreciar nada sino tienen esos conocimientos. Está bien, una buena fotografía se supone que transmite cosas por un circuito que no pasa por un conocimiento intelectual, pero aún así es ese conocimiento el que permite más o menos situar una obra dentro de un contexto más general y eso es importante si se ha de comenzar a valorar un determinado trabajo artístico.

24.1.12

Barbarie

Muestras muestras muestras… Hay un “mogollón” de fotógrafos que parecen interesarse más por las muestritas que salen de las cámaras de última generación que de las fotografías que producen quienes saben hacer arte fotográfico con cualquier cámara… Así sea la más antigua. Esa actitud es el resultado de una nueva forma de barbarie: la barbarie tecnológica.

20.1.12

Acrónimos

IQ… … famosas siglas que se usan mucho en el mundillo fotográfico para referirse a la “Image Quality”… Es decir, eso que se suele juzgar cuando no se tiene a mano una fotografía para valorar sino una simple imagen. Juzgar una fotografía requiere otras capacidades que van allá del mero juicio sobre la calidad técnica de la misma. Implica valorar aspectos artísticos y de lenguaje que muchas veces más bien se oponen a la famosa IQ y que hay que decirlo: poca gente domina. Es significativo que se oiga tanto éste acrónimo y ni siquiera exista, hasta donde sé, el de AQ para referirse a la calidad artística de una fotografía.

19.1.12

Fijación

La fotografía es el único medio que existe para fijar lo visible con mayor o menor fidelidad… Digo fijar, no secuenciar, que sería labor propia del cine y sus derivados. ¿Cómo entonces hay gente que se dedica a destruirla o desfigurarla mendiante toda clase de intervenciones, desnaturalizádola y restándole valor al proceso mismo de fijar?

13.1.12

Historias y cuentos

Una historia requiere de un principio, un desarrollo y un final. Requiere pues de tiempo para recorrer ese camino. Como la fotografía congela el tiempo no se puede decir que cuente historias como algunos pretenden. Y si cuenta algo es el detalle de su propia imagen, nada más, pero es suficiente.

Otro cuento es que la foto sugiera una historia, la cual cada quien puede recrear en su cabeza ayudado en parte por la riqueza semántica de la imagen y en parte por la propia imaginación.

7.1.12

Estudio

Para el fotógrafo la calle es un maravilloso estudio con infinidad de decorados, de personajes, de situaciones, de luces, de texturas y posibilidades de composición. Es, además, el más democrático pero también el más exigente con el fotógrafo. Para aquel que no cuente con un espacio para experimentar y colocar lámparas y sombrillas, ni con modelos apropiados, la calle es un sitio ideal para ensayar la fotografía de un modo no menos creativo, aunque muy diferente. Pero también es cierto que para otros ese lugar puede convertirse en un espacio terrorífico donde no encontrarán ninguna inspiración y que inevitablemente los paralizará. Es interesante preguntarse de dónde viene por un lado esa fobia y también de dónde, en otros (entre los que me incluyo), el interés por hacer foto callejera.

4.1.12

Exigencia

No tengo la pretensión de la foto técnicamente perfecta y ni siquiera de la foto bella. Esas se las dejo a los maniacos de la estética, a los glotones del perfeccionismo y a los cuenta-píxeles digitales para que se las repartan en partes alícuotas. A mí me interesa mucho más la foto como poesía de lo vivo y lo urgente, es ahí donde encuentro una forma de belleza quizás no tan atractiva y complaciente, pero mucho más profunda y exigente.

28.12.11

La caída

San José, 2011

29.11.11

Concepto

Lo interesante e irónico con la foto callejera y la forma como es vista por sus detractores conceptualistas es que detrás de toda buena foto callejera hay un sólido concepto. Los conceptualistas parecen negarlo porque no está implementado de la forma que ellos acostumbran, pero indudablemente está ahí, articulado en un lenguaje diferente.

5.11.11

Creatividad

La buena foto callejera no reproduce simplemente lo que ve… sino que es creativa. En la imagen misma se crean, por composición y encuadre, relaciones que solo existen en ella, no en la realidad. Ahí reside el trabajo poético del fotógrafo.

Y si además la foto es en blanco y negro, se trata de una foto que aspira a una belleza puramente fotográfica y no a simular una realidad que solo existe en colores.

25.10.11

Oquedad

¿Cómo puede alguien dejarse decir a éstas alturas “del partido” que la foto callejera es un género pasado de moda e históricamente caduco? ¡Qué desacierto! Si la calle es una forma de moda, es decir, participa de ese constante devenir y transfiguración. Ya alguien lo dijo… Lo único que no pasa de moda es la moda ¿Cómo podría entonces la fotografía renunciar a documentar ésta metamorfosis y las particularidades de su tiempo? Ignorar ésto es desconocer una de las funciones esenciales del arte fotográfico. Y si no es ignorancia pues entonces es una posición sumamente pretenciosa… ¿Será por azar que viene de un “artista conceptual”?

La idea que funda cierta crítica de la fotografía callejera es que la misma supuestamente solo se dedica a reproducir o hacer una copia de la realidad, como si ella no fuera creativa, o en última instancia como si ese proceso de “copiar” la realidad fuera puramente mecánico. Esa idea es absolutamente falsa. La buena fotografía callejera es creativa por su visión, su técnica, y sus implicaciones poéticas o narrativas. Y quien me venga a decir lo contrario tendrá que demostrarlo, no sencillamente dejarse decir frases huecas.

13.10.11

Trinomio

Sigo trabajando el blanco y negro analógico con cámaras viejas porque en muchos casos los resultados que me da son los que mejor se adaptan a aquello que busco expresar en mis fotos. Pienso que en las mismas no se trata solo de ver cuál es su tema, sino cómo ese tema se resuelve con la particular tecnología utilizada. Ese un binomio expresivo que se complementa con un tercer elemento que está afuera de la imagen y que consiste en la forma en que se articulan esas fotos en una muestra si es que han de ser expuestas. Una foto crea resonancias de sentido que se reflejan en la foto siguiente como la luz descompuesta por los cristales se refleja en su entorno, creando ecos y variaciones diversas. De ahí la belleza de una exposición donde tenemos la oportunidad de mirar unas fotos tras otras y capturar nuevos sentidos. Una buena exposición es en definitiva una galería de fragmentos de alma vueltos secuencia poética.

12.10.11

La exposición como escritura

Montar una exposición de fotografía callejera equivale de alguna manera a ejercer un arte literario. Uno hace ese tipo de fotos y va recolectando imágenes de aquí y de allá que a menudo poco o nada tienen que ver entre sí, pero si se han de exponer juntas entonces es recomendable tratar de articularlas como se articulan en un texto las palabras, porque de otro modo solo se exhibiría un desconcertante amasijo de escenas. Esto quiere decir que armar una exposición implica imbuir de un sentido, a menudo extremamente sutil, un conjunto heteróclito de obras que por sí solas no presentan tal contenido. Pero es una labor más semejante a la del poeta que a la del narrador, dada la libertad con que se juega con las imágenes-palabras.