14.1.13
5.10.12
Del material y los procesos
25.9.12
Masificación
17.7.12
Asistencia
Por otra parte creo que en éste tiempo me he dado cuenta de que la fotografía digital me ha terminado de aburrir. Hace poco hice un viaje a Limón y me llevé cuatro cámaras: dos de 35 milímetros (para trabajar en blanco y negro y en color), una de medio formato (6X6) y la digital con cuatro lentes. Resulta sintomático que en esos días no haya hecho ni una sola foto digital, lo cual es la primera vez que me ocurre. Sencillamente no me dieron ganas de tocar esa última cámara de solo pensar en lo simplón que me resulta (al menos para el tipo de fotografía que estaba haciendo en esa ocasión). Es que todo es.... "tan asistido" con una cámara digital. Puede que los resultados en sí sean interesantes, no digo que no, pero no es ese el punto. Lo que ocurre es que el proceso de hacer la fotografía, el que vivo como fotógrafo, se me queda completamente corto y me parece soso.
13.7.11
3.3.11
La cámara habitada
Hay cámaras mudas y otras que hablan porque están habitadas. No sé cuáles sean las preferencias de cada cuál, pero yo opto por las cámaras que me hablan porque me ayudan más en mi trabajo. Y para saber si hablan las tomo en mis manos, las miro largamente y trato de escuchar lo que dicen... y también de sentir y entender lo que me inspiran (si es que lo hacen). De las cámaras que he conocido es mi Leica IIIf la que más se expresa y lo hace con suma elegancia y elocuencia… Yo la escucho con atención y ella me lo agradece con modestia. Claro, en realidad soy yo el agradecido con sus bondades. ¿Y de qué me habla? Ah, no cometeré esa infidencia porque es un secreto entre ella y yo.
21.2.11
Bodas de celuloide*
10.2.11
Sistema
Redondeando el tema del post anterior: Siempre me ha parecido más interesante explorar las posibilidades de un lente que las de una cámara…. Las cámaras modernas finalmente se parecen todas en sus prestaciones básicas. Por eso no entiendo a esos fotógrafos que no han terminado de investigar las enormes posibilidades de un "sistema" (o conjunto de lentes y accesorios que se construyen para determinada cámara), cuando ya están reclamando el substituto de tal cámara o tal otra.
9.2.11
Pinceles
Un fotógrafo no debería preocuparse tanto por tener la última cámara a la moda, como por tener una que de preferencia le permita montar lentes variados (viejos y nuevos). Y es que los lentes son como los pinceles para el pintor. Son ellos los que realmente pueden introducir diferencias sustanciales en los resultados fotográficos, dando variedad y riqueza a una herramienta fotográfica (cámara) y al estilo de un autor. Esto es especialmente cierto en los tiempos digitales que corren, porque al abandonarse la película se renunció a la otra gran variable que intervenía en el proceso fotográfico desde la toma y que ofrecía enormes posibilidades expresivas.
8.2.11
Vals
Hacer fotos con ópticas fijas significa que hay que pararse en un lugar muy preciso para hacer la foto, significa pues que hay que moverse físicamente, que hay que mantenerse ágil y dinámico… implica, en suma, que la foto es el fruto de la vitalidad del fotógrafo, no de la facilidad de un lente que movemos con nuestros dedos en vez de mover nuestros pies para ubicarnos en un punto exacto. Hay que ver, en antiguos documentos filmados, la danza que a veces ejecutaba Cartier-Bresson para fotografiar… Era una coreografía deliciosa aquello (que obviamente él sabía mantener discreta), por eso muchas de sus fotos hoy bailan un vals majestuoso y elegante.
10.1.11
Conquistas
Una conquista de nuestra época no es que hayan solo cámaras digitales extremamente capaces, sino también viejas cámaras. Ellas son viejas porque hemos avanzado en el tiempo y no pienso que por ello tengan que quedarse en en una urna, sino venir a sumarse a una gama de posibilidades creativas del fotógrafo. Para él deberían ser riqueza en acción, y no artilugios para decorar una vitrina.
13.12.10
Control
Una cámara es solo un instrumento para plasmar nuestra visión de las cosas. Sin embargo, siento que actualmente las cámaras nos imponen demasiado su propia visión siendo en ella lo más importante el detalle, la resolución, la rapidez, y la amplitud de la gama tonal. De ese modo se nos quiere hacer creer que esos son los parámetros absolutos de la calidad fotográfica, obviando por completo que uno como fotógrafo puede querer precisamente distanciarse de todo ello, para trabajar más en el boceto y cierta estilización. Con esto no quiero decir que no sea bueno que haya herramientas de mucha capacidad, pero no todas las herramientas se adaptan a todos los trabajos y en todo caso, el que existan, no nos debe llevar a pensar que haya siempre que aspirar a lo que ellas ofrecen.
7.12.10
Vuelos
Me parece tan diferente el momento en que disparo una cámara digital y una analógica. En la digital siento como si estuviera despegando un avión en un simulador de vuelo, en analógico siento que el vuelo es real y que voy a alguna parte, aunque no sea yo el piloto. Si bien no me gustan los aviones, esa sensación de realidad no la cambio por nada... ¿Será ya por adicción a la adrenalina?
1.12.10
Conquistas
Hubo una época en que la foto hablaba siempre del pasado, ese era su referente natural directo y lo reinvindicaba como tal. La técnica misma, desde el momento de la toma, imprimía una huella en la foto, casi una marca de agua, haciendo de esa imagen una imagen de lo que se inscribía en determinado período y solo en él. Con el tiempo, además, la foto iba sufriendo un desgaste porque no existía de otro modo más que en un papel que gradualmente iba cambiando sus tonos, o se iba enmoheciendo, rayando o arrugando. Poco a poco la foto envejecía y eventualmente moría. La foto fijaba algo del tiempo pero lo ofrecía al tiempo, sin sacarlo de él. Sin embargo, desde el advenimiento de las tecnologías digitales es como si el tiempo se hubiera congelado totalmente… como si pasado y presente fueran la misma cosa o bien estados temporales intercambiables. Ahora las imágenes aspiran a ser siempre perfectas, a no sufrir ningún desgaste, a vivir en el eterno presente de lo virtual. Tampoco hay huellas de lente porque hoy todas las ópticas se parecen. Todo es “super clean” y ya no hay nada inscrito en la foto que nos glose sobre el paso de los años.
Quizás fue por algo semejante que durante el mundial de futbol me chocó ver por la televisión a Iniesta (el jugador que metió el gol decisivo que convirtió a España en campeón mundial) cuando lo entrevistaron siendo aún un niño y decía que deseaba convertirse en jugador profesional de futbol. Me chocó porque la entrevista se había grabado con una cámara digital y nada delataba su época pretérita... parecía una imagen hecha el mismo día de la final. A mí me hubiera gustado sentir el valor de documento antiguo pero no sentí nada semejante. Claro, eso no era fotografía, sino video, pero algo equivalente sucede con las fotos producidas por las modernas cámaras fotográficas. Hoy su conquista sobre el tiempo es total, pero por eso mismo es menos vital… solo la muerte conquista así.
27.9.10
Milagros
Veo en ciertos foros fotográficos tanta gente frustrada porque tal o tal compañía no satisface al ritmo que ellos quisieran sus ansias de nuevos equipos, que mucho me temo que en el fondo lo que esto delata, son sus propias carencias como fotógrafos y por eso esperan con impaciencia que tal o tal constructor saque al mercado la cámara milagrosa, el instrumento mágico que tomará por ellos la foto perfecta que no han sabido lograr con equipos más modestos.
Pero no hacen falta cámaras tecnológicamente más capaces (ya capacidad hay de sobra, aunque por supuesto siempre pueden mejorarse algunas cosas), sino más trabajo por parte de los fotógrafos y, en última instancia, hacen falta fotógrafos más interesantes. Es siempre el buen fotógrafo el verdadero milagro.
22.9.10
Poder de registro
Lo que fotografío no es mi visión porque de lo poco que veo casi nada queda registrado en mi memoria. Lo que fotografío es lo que la cámara ve y yo me siento tuerto a su lado.
(éste era el matiz del que hablaba en otra entrada. Puede parecer una contradicción con lo que dije en esa oportunidad, pero no lo considero así porque aquella vez me refería a cómo ciertas lentes traducían mejor mi visión -en lo referente a fidelidad óptica-, mientras que ahora me estoy refiriendo a lo que queda registrado físicamente en una fotografía y su relación con la memoria subjetiva, independientemente del tipo de ópticas concretas que esté utilizando)
18.9.10
Profesionales
17.9.10
De acuerdo
“Para mí la mejor tecnología no es la que nos hace más eficientes, sino la que nos hace más felices” Genevieve Bell, antropóloga en tecnología (Es directora de interactividad y experiencia en Intel y fue nombrada una de las 100 personas más creativas en los negocios -aunque no sé cómo hacen para medir eso-).
16.9.10
1 fpd
Ahora que hay buenas cámaras para el gran público que hacen excelentes fotos a cadencias de 10 fps (10 “frames per second”… diez tomas por segundo, es decir, una buena metralleta), el mundo corre al abismo de una nefasta sobrepoblación fotográfica de la cual solo un “Big Brother” sería capaz de librarnos, lo que obviamente tampoco es una solución para aspirar a un mundo fotográficamente sostenible y equilibrado. Pero imaginemos, al menos un instante, el nombre de la ley que impondría un severo control de natalidad en esta orgía de imágenes: se llamaría “Ley 1 fpd” y obligaría a los fotógrafos a limitarse a una toma por día ("one frame per day"), lo cual seguramente nos llevaría a ser sumamente rigurosos con nuestras escogencias sobre qué fotografiar y también muy vigilantes con respecto a cómo hacerlo.
Pienso que un buen modo de alcanzar ese disciplina sin necesidad de que ningún malvado “Big Brother” venga a sojuzgarnos con ordenanzas tiránicas, sería practicar con esta otra forma de inofensivo "gran hermano", y que a mí personalmente me parece una genialidad:
3.9.10
Huella
Las lentes como las personas tienen personalidad propia, una marca que algunos llaman su “huella”. Al igual de lo que ocurre con nuestros congéneres, trabajando con esas lentes se les llega a conocer bastante bien y logramos determinar cómo se desempeñan en diferentes tareas. La evolución técnica ha tendido siempre a presentar lentes cada vez más rápidos, de mayor resolución, mejor contraste, menos aberraciones, minimizando defectos varios y posibilitando funciones cada vez más avanzadas, tales como el motor para autofoco, el descentramiento o bien la posibilidad de enfocar a distancias cada vez más cortas o alcanzar focales más largas, entre otras. Sin embargo, es una evolución que en el fondo ha tendido a borrar la personalidad de las lentes. Por otra parte, el advenimiento de la fotografía digital, con su búsqueda de cada vez mayor resolución y limpieza en la imagen, sería como el otro pilar sobre el cual se ha diseñado y construido una plataforma tecnológico-estética para la fotografía contemporánea que tiene por valor cardinal la asepticidad... la pureza (porque no hay que olvidar el enorme impacto estético que tiene la tecnología en la practica artística fotográfica). Ciertamente para muchos fotógrafos el contar con este tipo de lentes que caminen sin dejar huella… casi que vuelen sobre un soporte digital que tampoco la deja, es lo ideal, porque les da luego la posibilidad de manipular la imagen con mayor libertad para conseguir algún efecto estético particular y de forma muy controlada, o bien de dejarla tal cual porque eso es lo que les place. Pero ello no quiere decir que esa libertad sea siempre lo más deseable (Esto sin contar con que en el fondo esa “pureza” es también, paradójicamente, una forma de dejar una marca que a mí en lo personal no me gusta en muchas fotos digitales). A menudo la huella de un lente puede ser usada con propósitos expresivos desde la toma: un “bokeh” particular, un viñeteo, un “glow”, una aberración esférica... Casi cualquier defecto o limitación de un lente puede emplearse para eventuales propósitos expresivos y entre mejor conozcamos como trabajan nuestros lentes en diferentes circunstancias, más seremos capaces de sacar provecho de sus características. Algunas de ellas se pueden imitar fácilmente mediante la aplicación de ciertos filtros de procesado informático en el caso de la fotografía digital, pero otros son difícilmente simulables por esos medios. Y si deseamos circunscribirnos de forma exclusiva al ámbito de la fotografía analógica (como natural y legítimamente puede ser deseado), entonces no contaríamos con esas herramientas.
A mí personalmente me gustan mucho algunos lentes de huella antigua como el Elmar y el Summitar de Leitz. Y los uso no tanto para expresar la nostalgia por la época en que la fotografía era “otra cosa” o para “hacer retro por hacer retro”, sino para aprovechar la particular sensación que crea esa huella como un recurso expresivo que manifieste quizás cierta melancolía que siento yo ante algunas escenas contemporáneas (especialmente callejeras), que al instante siguiente de tomar la foto son ya cosa del pasado. Igual podría decir del uso que hago, en parte, del blanco y negro analógico, porque ambos recursos (lentes con personalidad fuerte y blanco y negro analógico) se complementan maravillosamente bien. La misma escena fotografiada con una lente moderna, en digital y en colores, no sería más que una fotocopia de la realidad con muy poca intención expresiva añadida. Así pues, usar lentes con huella antigua es solamente un recurso del cual me sirvo para expresar, desde la toma misma, algo de orden personal y emotivo dentro de mi punto de vista. Por supuesto que todos los que usen esos lentes en condiciones semejantes, también introducirán una huella similar en sus fotos, por lo que no se trata aquí de un asunto de originalidad, sino más bien de un elemento que se conjuga luego de forma diferente con otros aspectos que le sirven al fotógrafo para construir su particular punto de vista.

