Eugenio García. - View my most interesting photos on Flickriver
Mostrando las entradas con la etiqueta cámara. Mostrar todas las entradas
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14.1.13

Revisión

Tener años de estar reflexionando sobre un tema no garantiza para nada que se le esté dando el enfoque correcto y uno podría mantenerse por décadas en el error y el autoengaño. Además, fácilmente también uno podría enredarse en sus propios mecates y llegar a contradecirse. Por eso es muy buena la confrontación, lo que lamentablemente aquí no ocurre mucho porque éste blog quizás resulte pesado y aleje a sus pocos visitantes, cosa que realmente puedo entender ya que los fotógrafos –el público que podría atraer- generalmente suelen rehuir el cuestionamiento y la reflexión y se quedan más con el aspecto técnico y lúdico de la fotografía. Para bien o para mal yo vengo de una generación y un medio donde nos enseñaron a emprender siempre una reflexión sobre el propio trabajo y ello seguramente me ha hecho frío y cerebral (en opinión de algunos). Quisiera que fuera diferente pero actualmente me parece difícil cambiar de estilo o enfocar los temas de un modo más interesante para la gente. Es que ni siquiera sé cómo hacerlo o si realmente vale la pena, porque yo hablo en primer lugar de lo que me interesa y del modo en que lo entiendo. Lo que lamento de ello es no estar recibiendo prácticamente ninguna retroalimentación porque eso me pone el proceso cuesta arriba. Pero no me rendiré, tengo muchísimo todavía escrito que solo encuentra expresión por ésta vía. Dichosamente en Facebook, donde repercuto las entradas, algunas personas sí se toman la molestia de vez en cuando de escribirme y me preguntan cosas, o incluso me hacen ver que no están de acuerdo. Eso es muy bueno. Así sucedió con la entrada pasada y ello me obligó a mirar un poco en el pasado y a darme cuenta de que quizás me estoy contradiciendo con algunas cosas que he dicho antes. Por ejemplo en éstas entradas:





Ahí he hablado de cómo la técnica no importa mucho, o bien de cómo hay imprecisiones o defectos técnicos que ayudan a los resultados expresivos. Es excelente ver esta inconsistencia tan claramente, pero pienso que podría ser aparente. Voy a explorar aquí el tema paso a paso, prácticamente en vivo, para ver si es así, ya que ciertamente mi trabajo de escritura no es sistematizado, sino que procedo por reacción o inspiración casuística. Algún día quizás trate de sistematizar todo, pero por el momento solo me dedico a escribir para tratar de aclararme a mí mismo temas y enfoques. Esta es una buena oportunidad para confrontar ambos puntos a primera vista contradictorios y ver si se puede resolver de algún modo ese conflicto.

La primera cosa que tengo que decir es que yo voy trabajando por aproximaciones sucesivas y me voy enfocando de forma más o menos parcial sobre ciertos puntos o temas que me parecen importantes. Cuando escribí esas entradas estaba muy centrado en lo que es la fotografía callejera y ciertamente con respecto a ella sigo pensando de forma similar. Sin embargo, hay otro tipo de fotografía como podría ser la paisajística que me está interesando bastante últimamente y donde no considero que ese enfoque sea el más adecuado y era sobre todo ella la que estaba teniendo en mente al momento de la escritura. Ciertamente me faltó un poco más de rigor para expresar claramente ese aspecto porque me parecía que se sobreentendía, porque el ejemplo que cité y los videos que escogí para ilustrarlo se referían a la fotografía de paisaje donde el asunto de los formatos y la calidad definitivamente me parecen jugar un rol determinante.

Por último me parece necesario también aclarar otro supuesto que tenía en mente y es que yo me estoy refiriendo sobre todo al asunto de la técnica visto desde el punto de vista de quien realiza la fotografía, no desde la posición de quien la mira. Para éste último, la diferencia entre distintas versiones de la misma foto no puede quedar muy clara porque no tiene al lado, para comparar, lo que sería esa fotografía ejecutada en tal o tal formato. Así que ese espectador va básicamente a percibir una imagen y tomarla por lo que es, no por lo que podría ser. Me parece que un fotógrafo serio definitivamente tiene que plantearse el asunto de los formatos y tratar de imaginar, de forma previa a la ejecución, lo que serían sus fotos ejecutadas con cada uno de ellos. El fotógrafo siempre debe tratar de aspirar a la máxima calidad o al menos a una que exprese la mejor adecuación posible entre técnica y tema.

5.10.12

Del material y los procesos

A pesar de todo lo que he leído y oído de gentes que dicen que la cámara y la técnica no importan mucho en fotografía, yo me convenzo cada vez más que eso no es cierto y hoy más que nunca creo y defiendo que el material y los procesos usados sí importan y mucho. Hacer fotografía no es hacer imágenes por hacer imágenes porque entonces sería igual capturar una foto con un celular que con una cámara de formato completo.  Hacer fotografía es hacer imágenes de cierta forma (medios) y con ciertos procesos.  Estos tienen mucho peso y pueden realmente significar la diferencia entre el hecho de que una imagen sea percibida como ordinaria o como una verdadera obra de arte.  Un ejemplo:  Haga una foto con un celular, aplíquele un filtrillo de Instagram e imprímala digitalmente en su impresora casera.  Por mejores que sean la luz, la composición, la impresora casera y la cámara del celular mismo, así como la pertinencia del efecto, posiblemente su foto será percibida como una banal foto de atardecer.  Haga esa misma foto con una Nikon D800, (al momento quizás la mejor cámara digital “full frame”), trabaje el RAW en un buen programa y con buen criterio artístico e imprímala en una Epson 9980 con tintas ultrachrome y bueno, será magnífica su foto y posiblemente termine enmarcada y colgada en el salón de algún amigo cuando se la regale para su cumpleaños.  Ahora hágala con una cámara de formato medio o aún mejor: de formato completo (archivos de una resolución de al menos 300 megapíxeles una vez digitalizados), use diversos filtros ópticos para controlar la luz perfectamente al momento de la toma, saque un negativo digital de 120x80cm y luego e imprima una copia positiva con un proceso manual de platino-paladio (bellísimos resultados, pero carísimo aunque asegura que su copia durará por lo menos 3000 años) y puede esperar que sea vista de un modo muy diferente, abriendo sus posibilidades de que sea comprada por un coleccionista en el exigente mercado internacional del arte o incluso de que termine en un museo.  Volvamos a la foto, es simplemente un atardecer.  Ahora haga una foto de momento decisivo con alta resonancia temática o exprímase el cerebro con un concepto verdaderamente interesante.  Todo esto que he dicho se multiplicará al cubo a cada nivel de la escala. Es claro, sin embargo, que hay fotos que difìcilmente se podrían lograr con ciertos medios, por ejemplo una foto callejera con una cámara de campo de 8x10.  Además, quiero puntualizar que no estoy diciendo para nada que la foto deba hacerse solo para satisfacer un exigente público en el mercado del arte, no, lo que es importante es el profundo impacto que puedan tener sus imágenes en cualquier público y para mi es bastante evidente que ese impacto está directamente relacionado no solo con lo que ha decidido fotografiar, sino también y sobre todo con la técnica y el material utilizado para ello.
Para ilustrar lo que digo:  Imaginemos lo que sería un paisaje de Clyde Butcher tomado con una cámara de calidad media y ahora veamos los resultados que él obtiene:


Perdón, pero la cámara y los procesos sí importan, como importa también el contenido de su imagen que puede estar dictado por principios poéticos, documentales, conceptuales, etc.  Si usted es un fotógrafo comprometido y quiere progresar en su arte busque siempre la mayor calidad y trate de hacer entender a la gente dónde está esa calidad.

25.9.12

Masificación

Con la dominación digital lo que hemos visto no es tanto la democratización de la fotografía (que la hay y no se puede negar), sino sobre todo su masificación mediante productos que duran cada vez menos, pero que antes de descomponerse o ser obsoletos han servido para producir una verdadera avalancha de imágenes sin ningún sello personal. Hoy es común ver legiones de personas con la misma cámara, haciendo el mismo tipo de foto de acuerdo a la misma estética, ésta muchas veces formateada por medio de programas de maquillaje tales como Instagram, programas que evidentemente no responden a ninguna intención expresiva personal, sino a un mero formalismo manierista y kitsh. De ahí también que hoy prosperen a nivel mundial esos “photowalks” donde hordas organizadas de fotógrafos descienden por calles y avenidas arrollando con sus lentes todo lo que se les ponga al frente y que suele ser lo mismo.

Quizás en reacción a ello hemos entrado en una aún más peligrosa pendiente donde lo que es funcional se conjuga con lo que es lujoso, extravagante y se pretende singular, a un punto tal que lo lujoso llega incluso a primar sobre lo funcional y eso sobre todo en marcas que tradicionalmente se habían distinguido por ser austeros fabricantes de instrumental fotográfico de la más alta calidad, tales como Leica o Hasselblad. Y no es que no sigan fabricando instrumentos maravillosos (en algunos casos), lo que pasa es que hoy más que nunca la ecuación se ha invertido y ya éstos aparatos no valen tanto por sus características como herramientas, sino como objetos de lujo que se exhiben con la función de extraer de la corriente masificadora a quien los lleva al cuello o los pone en vitrinas con temperatura y humedad regulada utilizando guantes de seda blanca. Hacer fotografías con ellos ha pasado a un segundo plano y en algunos casos jamás un instrumento de éstos llega a servir para lo que se suponía que había sido construido, sino más bien como un objeto que se compra con propósitos especulativos al subastarse luego por diez veces el costo inicial. Es así como vemos ediciones de lujo Hermes por Leica y Ferrari por Hasselblad; vemos cámaras hechas por reconocidos diseñadores de automóviles que se venden tan caro como si fueran lujosos coches, o vemos nuevos ricos chinos comprando máquinas fotográficas bañadas en oro a la gloria de la revolución del pueblo. Hemos entrado en un mundo donde lo que importa no es ser un fotógrafo de calidad exigente con el material que utiliza, o por lo menos uno de quien se admire su trabajo, sino básicamente un millonario al que le gustan las cámaras o bien un yuppi oportunista y especulador que se sirve de ellas para enriquecerse. Bienvenidos pues al nuevo comuno-capitalismo digital y kitch que se apoderó de la fotografía.

17.7.12

Asistencia

Tenía algún tiempo sin publicar pero fue por un problema técnico cuya resolución simple había pospuesto.  Además, el que no publique no significa que haya dejado de escribir, tanto así que durante éste lapso no he dejado de acumular escritos.

Por otra parte creo que en éste tiempo me he dado cuenta de que la fotografía digital me ha terminado de aburrir.  Hace poco hice un viaje a Limón y me llevé cuatro cámaras:  dos de 35 milímetros (para trabajar en blanco y negro y en color), una de medio formato (6X6) y la digital con cuatro lentes.  Resulta sintomático que en esos días no haya hecho ni una sola foto digital, lo cual es la primera vez que me ocurre.  Sencillamente no me dieron ganas de tocar esa última cámara de solo pensar en lo simplón que me resulta (al menos para el tipo de fotografía que estaba haciendo en esa ocasión).  Es que todo es.... "tan asistido" con una cámara digital.  Puede que los resultados en sí sean interesantes, no digo que no, pero no es ese el punto.  Lo que ocurre es que el proceso de hacer la fotografía, el que vivo como fotógrafo, se me queda completamente corto y me parece soso.

3.3.11

La cámara habitada

Hay cámaras mudas y otras que hablan porque están habitadas. No sé cuáles sean las preferencias de cada cuál, pero yo opto por las cámaras que me hablan porque me ayudan más en mi trabajo. Y para saber si hablan las tomo en mis manos, las miro largamente y trato de escuchar lo que dicen... y también de sentir y entender lo que me inspiran (si es que lo hacen). De las cámaras que he conocido es mi Leica IIIf la que más se expresa y lo hace con suma elegancia y elocuencia… Yo la escucho con atención y ella me lo agradece con modestia. Claro, en realidad soy yo el agradecido con sus bondades. ¿Y de qué me habla? Ah, no cometeré esa infidencia porque es un secreto entre ella y yo.

21.2.11

Bodas de celuloide*

Se trata de mi Leica IIIf (1954) con diversos lentes y accesorios. Escazú, 2011

Hace dos días cumplimos el primer año de estar literalmente juntos, puesto que desde entonces se convirtió en mi cámara oficial... es decir, "la mejor"...aquella que siempre ando conmigo (cargada por supuesto... ¿no dicen acaso que la mejor cámara es la que uno anda consigo?). Primero vino el cuerpo y luego fui añadiéndole lentes y accesorios diversos. Faltan sin embargo algunos integrantes de la familia (política) que no pude meter en la foto por falta de espacio: filtros tanto para color como en blanco y negro (polarizador lineal, uv, rojos de diversas clases, amarillos, divididos, etc); tres parasoles Leitz y uno genérico; adaptadores; un lente Canon 5cm 1.4 con su correspondiente parasol; 2 medidores de luz, 2 tapas para lente; estuches de cuero tanto para la cámara como para los lentes y los visores, correas, manuales, etc. No es que siempre ande con todo, por supuesto, pero esos accesorios me permiten configuraciones diversas que escojo cada día.

Todas las piezas tienen un acabado magnífico y una robustísima construcción. Vienen de una época en que las cosas estaban hechas para durar de por vida y aún más allá. Ninguna óptica (lentes y visores) presentan rayones u otros problemas mayores y su funcionamiento mecánico es muy suave, lo mismo que la cámara. La única pieza que es un poco dura es el NOOKY-HESUM (aditamento que permite reducir la distancia mínima de enfoque de ciertas ópticas a la vez que hace una correción de paralelaje), pero aún así funciona bien.

Alguien debería inventar las "bodas de celuloide"... que yo me quedaría en una eterna luna de miel con una tecnología que no solo representa en sí misma una forma de poesía única, sino que sobre todo produce resultados de una estética singular e inconfundible (sí, lo digo sin miedo a exagerar). Por esa razón dicha tecnología no debería verse nunca como caduca, ni pasada de moda, ni buena para los museos, ni excéntrica, ni nada por el estilo porque a ese nivel no hay estética derivada de ella que sea obsolescente. Quien juzga obsoleta la tecnología fotoquímica muchas veces solo tiene en cuenta su calidad técnica y olvida su calidad estética, dos conceptos que aunque no son asimilables, sí están muy ligados. En ningún caso el particular aspecto o "pasta" de la fotografía analógica ha fenecido y si eso no ocurre no debería dejar de usarse el material con que se logra. No digo con ello que en digital no se puedan hacer bellezas, lo que digo es que lo digital no puede crecer en detrimento de lo analógico. Hoy lamentablemente muchas películas magníficas han desaparecido (como el Kodachrome y otras) y una espada de Damocles pende sobre las que aún quedan, pero de eso tenemos la culpa los mismos fotógrafos por haber abandonado una tecnología que si bien es exigente, también recompensa con enormes satisfacciones a quien la trabaja con constancia y dedicación. No olvidemos que en fotografía no todo es resolución, detalle o versatilidad... cuántas veces no he visto yo imágenes hechas con las mejores cámaras contemporáneas pero totalmente carentes de alma.... lo mismo se puede decir del analógico por supuesto, pero ahí está su gran legado de más de siglo y medio para demostrar que la foto analógica es capaz de ser arte que conmueve y que no hay ninguna razón intrínseca en ella para pensar que no pueda seguir siéndolo en el futuro, por más viejo o modesto que sea el equipo que se utilice.

*Éste es el texto que acompaña, en mi cuenta de Flickr, la foto que ven arriba. En ese sitio algunas notas sobre la foto explican cada accesorio. Además, en la sección de comentarios se han generado una discusión interesante.


10.2.11

Sistema

Redondeando el tema del post anterior: Siempre me ha parecido más interesante explorar las posibilidades de un lente que las de una cámara…. Las cámaras modernas finalmente se parecen todas en sus prestaciones básicas. Por eso no entiendo a esos fotógrafos que no han terminado de investigar las enormes posibilidades de un "sistema" (o conjunto de lentes y accesorios que se construyen para determinada cámara), cuando ya están reclamando el substituto de tal cámara o tal otra.

9.2.11

Pinceles

Un fotógrafo no debería preocuparse tanto por tener la última cámara a la moda, como por tener una que de preferencia le permita montar lentes variados (viejos y nuevos). Y es que los lentes son como los pinceles para el pintor. Son ellos los que realmente pueden introducir diferencias sustanciales en los resultados fotográficos, dando variedad y riqueza a una herramienta fotográfica (cámara) y al estilo de un autor. Esto es especialmente cierto en los tiempos digitales que corren, porque al abandonarse la película se renunció a la otra gran variable que intervenía en el proceso fotográfico desde la toma y que ofrecía enormes posibilidades expresivas.

8.2.11

Vals

Hacer fotos con ópticas fijas significa que hay que pararse en un lugar muy preciso para hacer la foto, significa pues que hay que moverse físicamente, que hay que mantenerse ágil y dinámico… implica, en suma, que la foto es el fruto de la vitalidad del fotógrafo, no de la facilidad de un lente que movemos con nuestros dedos en vez de mover nuestros pies para ubicarnos en un punto exacto. Hay que ver, en antiguos documentos filmados, la danza que a veces ejecutaba Cartier-Bresson para fotografiar… Era una coreografía deliciosa aquello (que obviamente él sabía mantener discreta), por eso muchas de sus fotos hoy bailan un vals majestuoso y elegante.

10.1.11

Conquistas

Una conquista de nuestra época no es que hayan solo cámaras digitales extremamente capaces, sino también viejas cámaras. Ellas son viejas porque hemos avanzado en el tiempo y no pienso que por ello tengan que quedarse en en una urna, sino venir a sumarse a una gama de posibilidades creativas del fotógrafo. Para él deberían ser riqueza en acción, y no artilugios para decorar una vitrina.

13.12.10

Control

Una cámara es solo un instrumento para plasmar nuestra visión de las cosas. Sin embargo, siento que actualmente las cámaras nos imponen demasiado su propia visión siendo en ella lo más importante el detalle, la resolución, la rapidez, y la amplitud de la gama tonal. De ese modo se nos quiere hacer creer que esos son los parámetros absolutos de la calidad fotográfica, obviando por completo que uno como fotógrafo puede querer precisamente distanciarse de todo ello, para trabajar más en el boceto y cierta estilización. Con esto no quiero decir que no sea bueno que haya herramientas de mucha capacidad, pero no todas las herramientas se adaptan a todos los trabajos y en todo caso, el que existan, no nos debe llevar a pensar que haya siempre que aspirar a lo que ellas ofrecen.

7.12.10

Vuelos

Me parece tan diferente el momento en que disparo una cámara digital y una analógica. En la digital siento como si estuviera despegando un avión en un simulador de vuelo, en analógico siento que el vuelo es real y que voy a alguna parte, aunque no sea yo el piloto. Si bien no me gustan los aviones, esa sensación de realidad no la cambio por nada... ¿Será ya por adicción a la adrenalina?

1.12.10

Conquistas

Hubo una época en que la foto hablaba siempre del pasado, ese era su referente natural directo y lo reinvindicaba como tal. La técnica misma, desde el momento de la toma, imprimía una huella en la foto, casi una marca de agua, haciendo de esa imagen una imagen de lo que se inscribía en determinado período y solo en él. Con el tiempo, además, la foto iba sufriendo un desgaste porque no existía de otro modo más que en un papel que gradualmente iba cambiando sus tonos, o se iba enmoheciendo, rayando o arrugando. Poco a poco la foto envejecía y eventualmente moría. La foto fijaba algo del tiempo pero lo ofrecía al tiempo, sin sacarlo de él. Sin embargo, desde el advenimiento de las tecnologías digitales es como si el tiempo se hubiera congelado totalmente… como si pasado y presente fueran la misma cosa o bien estados temporales intercambiables. Ahora las imágenes aspiran a ser siempre perfectas, a no sufrir ningún desgaste, a vivir en el eterno presente de lo virtual. Tampoco hay huellas de lente porque hoy todas las ópticas se parecen. Todo es “super clean” y ya no hay nada inscrito en la foto que nos glose sobre el paso de los años.

Quizás fue por algo semejante que durante el mundial de futbol me chocó ver por la televisión a Iniesta (el jugador que metió el gol decisivo que convirtió a España en campeón mundial) cuando lo entrevistaron siendo aún un niño y decía que deseaba convertirse en jugador profesional de futbol. Me chocó porque la entrevista se había grabado con una cámara digital y nada delataba su época pretérita... parecía una imagen hecha el mismo día de la final. A mí me hubiera gustado sentir el valor de documento antiguo pero no sentí nada semejante. Claro, eso no era fotografía, sino video, pero algo equivalente sucede con las fotos producidas por las modernas cámaras fotográficas. Hoy su conquista sobre el tiempo es total, pero por eso mismo es menos vital… solo la muerte conquista así.

27.9.10

Milagros

Veo en ciertos foros fotográficos tanta gente frustrada porque tal o tal compañía no satisface al ritmo que ellos quisieran sus ansias de nuevos equipos, que mucho me temo que en el fondo lo que esto delata, son sus propias carencias como fotógrafos y por eso esperan con impaciencia que tal o tal constructor saque al mercado la cámara milagrosa, el instrumento mágico que tomará por ellos la foto perfecta que no han sabido lograr con equipos más modestos.

Pero no hacen falta cámaras tecnológicamente más capaces (ya capacidad hay de sobra, aunque por supuesto siempre pueden mejorarse algunas cosas), sino más trabajo por parte de los fotógrafos y, en última instancia, hacen falta fotógrafos más interesantes. Es siempre el buen fotógrafo el verdadero milagro.

22.9.10

Poder de registro

Lo que fotografío no es mi visión porque de lo poco que veo casi nada queda registrado en mi memoria. Lo que fotografío es lo que la cámara ve y yo me siento tuerto a su lado.

(éste era el matiz del que hablaba en otra entrada. Puede parecer una contradicción con lo que dije en esa oportunidad, pero no lo considero así porque aquella vez me refería a cómo ciertas lentes traducían mejor mi visión -en lo referente a fidelidad óptica-, mientras que ahora me estoy refiriendo a lo que queda registrado físicamente en una fotografía y su relación con la memoria subjetiva, independientemente del tipo de ópticas concretas que esté utilizando)

18.9.10

Profesionales

Ser profesional de la fotografía no significa necesariamente dotarse del mejor equipo (el más “profesional”), sino saber tomar las fotos sacando el máximo provecho de lo que se tenga a mano y logrando llevar el resultado a niveles que no tengan nada que envidiarle a ningún otro (dadas ciertas condiciones o supuestos... por ejemplo, comparando el impacto de las imágenes en el espectador, no su resolución). Además, ser profesional de la fotografía tampoco significa necesariamente ser un artista de la fotografía. Lo que le da status artístico a una imagen es toda la parafernalia mental y la estrategia de producción que ponemos en marcha cuando la realizamos, no la calidad del equipo que utilizamos ni tampoco nuestra situación profesional. El video de la entrada tras anterior me parece un buen ejemplo de todo ello.

17.9.10

De acuerdo

Para mí la mejor tecnología no es la que nos hace más eficientes, sino la que nos hace más felices” Genevieve Bell, antropóloga en tecnología (Es directora de interactividad y experiencia en Intel y fue nombrada una de las 100 personas más creativas en los negocios -aunque no sé cómo hacen para medir eso-).

16.9.10

1 fpd

Ahora que hay buenas cámaras para el gran público que hacen excelentes fotos a cadencias de 10 fps (10 “frames per second”… diez tomas por segundo, es decir, una buena metralleta), el mundo corre al abismo de una nefasta sobrepoblación fotográfica de la cual solo un “Big Brother” sería capaz de librarnos, lo que obviamente tampoco es una solución para aspirar a un mundo fotográficamente sostenible y equilibrado. Pero imaginemos, al menos un instante, el nombre de la ley que impondría un severo control de natalidad en esta orgía de imágenes: se llamaría “Ley 1 fpd” y obligaría a los fotógrafos a limitarse a una toma por día ("one frame per day"), lo cual seguramente nos llevaría a ser sumamente rigurosos con nuestras escogencias sobre qué fotografiar y también muy vigilantes con respecto a cómo hacerlo.

Pienso que un buen modo de alcanzar ese disciplina sin necesidad de que ningún malvado “Big Brother” venga a sojuzgarnos con ordenanzas tiránicas, sería practicar con esta otra forma de inofensivo "gran hermano", y que a mí personalmente me parece una genialidad:


3.9.10

Huella

Las lentes como las personas tienen personalidad propia, una marca que algunos llaman su “huella”. Al igual de lo que ocurre con nuestros congéneres, trabajando con esas lentes se les llega a conocer bastante bien y logramos determinar cómo se desempeñan en diferentes tareas. La evolución técnica ha tendido siempre a presentar lentes cada vez más rápidos, de mayor resolución, mejor contraste, menos aberraciones, minimizando defectos varios y posibilitando funciones cada vez más avanzadas, tales como el motor para autofoco, el descentramiento o bien la posibilidad de enfocar a distancias cada vez más cortas o alcanzar focales más largas, entre otras. Sin embargo, es una evolución que en el fondo ha tendido a borrar la personalidad de las lentes. Por otra parte, el advenimiento de la fotografía digital, con su búsqueda de cada vez mayor resolución y limpieza en la imagen, sería como el otro pilar sobre el cual se ha diseñado y construido una plataforma tecnológico-estética para la fotografía contemporánea que tiene por valor cardinal la asepticidad... la pureza (porque no hay que olvidar el enorme impacto estético que tiene la tecnología en la practica artística fotográfica). Ciertamente para muchos fotógrafos el contar con este tipo de lentes que caminen sin dejar huella… casi que vuelen sobre un soporte digital que tampoco la deja, es lo ideal, porque les da luego la posibilidad de manipular la imagen con mayor libertad para conseguir algún efecto estético particular y de forma muy controlada, o bien de dejarla tal cual porque eso es lo que les place. Pero ello no quiere decir que esa libertad sea siempre lo más deseable (Esto sin contar con que en el fondo esa “pureza” es también, paradójicamente, una forma de dejar una marca que a mí en lo personal no me gusta en muchas fotos digitales). A menudo la huella de un lente puede ser usada con propósitos expresivos desde la toma: un “bokeh” particular, un viñeteo, un “glow”, una aberración esférica... Casi cualquier defecto o limitación de un lente puede emplearse para eventuales propósitos expresivos y entre mejor conozcamos como trabajan nuestros lentes en diferentes circunstancias, más seremos capaces de sacar provecho de sus características. Algunas de ellas se pueden imitar fácilmente mediante la aplicación de ciertos filtros de procesado informático en el caso de la fotografía digital, pero otros son difícilmente simulables por esos medios. Y si deseamos circunscribirnos de forma exclusiva al ámbito de la fotografía analógica (como natural y legítimamente puede ser deseado), entonces no contaríamos con esas herramientas.

A mí personalmente me gustan mucho algunos lentes de huella antigua como el Elmar y el Summitar de Leitz. Y los uso no tanto para expresar la nostalgia por la época en que la fotografía era “otra cosa” o para “hacer retro por hacer retro”, sino para aprovechar la particular sensación que crea esa huella como un recurso expresivo que manifieste quizás cierta melancolía que siento yo ante algunas escenas contemporáneas (especialmente callejeras), que al instante siguiente de tomar la foto son ya cosa del pasado. Igual podría decir del uso que hago, en parte, del blanco y negro analógico, porque ambos recursos (lentes con personalidad fuerte y blanco y negro analógico) se complementan maravillosamente bien. La misma escena fotografiada con una lente moderna, en digital y en colores, no sería más que una fotocopia de la realidad con muy poca intención expresiva añadida. Así pues, usar lentes con huella antigua es solamente un recurso del cual me sirvo para expresar, desde la toma misma, algo de orden personal y emotivo dentro de mi punto de vista. Por supuesto que todos los que usen esos lentes en condiciones semejantes, también introducirán una huella similar en sus fotos, por lo que no se trata aquí de un asunto de originalidad, sino más bien de un elemento que se conjuga luego de forma diferente con otros aspectos que le sirven al fotógrafo para construir su particular punto de vista.