Eugenio García. - View my most interesting photos on Flickriver
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27.10.07

Sospechas

Hoy sospecho que el amor es fácil y doy por cierto que la palabra que lo invoca con propiedad logra trazar constelaciones en tu mirada abisal.

Hoy mantengo que un solo beso, inoculado de ternura, logra pulverizar nuestros muros, levantados con argamasas de miedo como tantos otros muros, y comprendo que nuestras tristezas y nostalgias son como aquellos cristales sucios que olvidamos limpiar

Hoy juraría que en el silencio cavernoso de nuestros abrazos inmóbiles, se percibe el rumor del suave torrente que desde siempre irrigó el corazón de los amantes, y asevero que nuestras diferencias nacen de no vernos, de no hablarnos y de no besarnos lo suficiente.

Hoy pretendo que el amor es fácil... Y sospecho que vos lo sabés mejor que yo.

9.7.07

Sombras de mariposa

Tu ibas adelante y yo caminaba detrás con la mirada puesta en tus pies. Me gustaba ver como a cada paso tuyo las mariposas se espantaban y se iban a revolotear sobre mi cabeza. Pero solo lograba percibir sus sombras negras jugueteando en el camino, jamás los colores de sus alas, porque arriba el sol era demasiado hiriente como para alzar la vista y observarlas de frente. Saber que las hacías volar me bastaba.

4.7.07

Los vencidos

Apenas se fueron los vencidos dio inicio la gran fiesta que habiamos organizado en secreto. Sacamos botellas de licores finos que habiamos ocultado bajo el piso; abrimos latas de manjares comprados en exclusivas tiendas; las potentes bocinas de la discomóvil arrendada rugieron con melodías a la moda y nos herimos la vista y el deseo con bailarinas orientales que hacían ondular lascivamente sus caderas al ritmo de nuestros palmoteos.

Estabamos contentísimos pretendiendo que los vencidos jamás se enterarían de que habíamos organizado semejante bacanal en el sitio que hasta entonces ellos habían ocupado en silencio. Pero nos engañamos. De un modo u otro los vencidos habían vuelto y ahora miraban el espectáculo por las ventanas con sus rostros desencajados pegados a los cristales biselados. En un principio tratamos de ignorarlos pero poco a poco un sentimiento de derrota se fue apoderando de nuestros corazones, hasta que finalmente ellos tomaron nuestro lugar y entonces nosotros, los vencidos, pudimos renovarnos culminando así el ciclo periódico de la transmigración que nos rige.