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6.5.13
En Costa Rica bastante gente sabe de arte y subsidiariamente un poquito sobre fotografía. Lo que es más raro es que haya verdaderos conocedores de la fotografía que la entiendan y sepan enmarcarla dentro de la historia del arte con propiedad y logren vislumbrar que más allá del género está el asunto de la calidad artística. Ésto no tendría mucha relevancia si no fuera porque algunos de los primeros tienen gran poder de decisión en concursos y curadurías. Eso ha incidido en que se haya privilegiado muchas veces una fotografía puramente conceptual, en ocasiones intervenida con mano pesada o que imita descaradamente corrientes y estilos en boga desde hace años en la escena internacional, pero con poco valor añadido. Esto se hace casi siempre en detrimento de otras formas fotográficas quizás no tan vanguardistas, pero sí más auténticas. De ese modo se ha llegado a distorsionar la percepción de cierto público con respeto a su diversidad, en particular se ha sepultando bajo una masa de formalismo e “inteligencia” la foto de índole humanista que está a la base de la fotografía callejera, la cual ha resultado su primera víctima. Y aún en los casos en los que no es así, se ha indultado únicamente la parte más superficial, complaciente y espectacular de la misma (que también existe). Pero lo más triste y paradójico es que parte de esos actores sean personas que integran el propio gremio fotográfico. No entiendo bien cómo ha ocurrido, pero éstos fotógrafos comulgan con las creencias de ciertos círculos artísticos y mercantiles que no habiendo jamás practicado la fotografía, muy poco entienden lo que está en juego en ella, y sin embargo pasan por muy avezados. Haciendo una paráfrasis de una conocida frase popular, mi sospecha es que aquí la billetera siempre se muestra criminal y por eso se puede también decir “billetera mata artista”. Y esto igualmente aplica, en cierto modo, para la fotografía, sobre todo en un mundo que ha hecho del espectáculo deslumbrante, enceguecedor y vacío su más importante religión y uno de sus mejores negocios.
2.5.13
Respaldo
Un país que no respalda a sus artistas podrá ser muy pujante en muchos aspectos pero será un país espiritualmente muerto, o por lo menos uno agónico. Y cuando digo artistas incluyo a artistas en todos los campos. En Costa Rica se le ha dado mucha importancia y visibilidad a ciertos nombres y también a ciertas ramas artísticas, pero otras como la fotografía y el cine están completamente “dejadas de la mano de dios”. Para muchos aquí la fotografía es un arte menor (en el mejor de los casos), pero claro, a la gente le gusta después ir a ver exposiciones como la de Francisco Coto que ha tenido la gran suerte de ser reconocido en vida por instituciones pero sobre todo por un amplio público (en buena medida gracias al enorme esfuerzo de su familia). Con otros fotógrafos no ha pasado y con muchos de la generación actual difícilmente ocurrirá, salvo en el caso de unos pocos que se han dedicado más a hacer hibridaciones con otras artes plásticas que a la fotografía pura.
26.4.13
Máquina de pintar expedito
Continuando con el tema del post trasanterior sobre la cámara analógica como una "artilugio de dibujo rápido", quisiera ahora redondear esa perspectiva con otra foto que me sugiere que la cámara puede ser también, por decirlo así, una "máquina de pintar expedito", ésto gracias al uso de la película en color. Como se ve en la foto inferior (recorte a 100%) el detalle fino está ausente de la imagen y los colores son de un suave pastel. Eso se debe en parte al uso del lente antiguo a su máxima apertura (f2) con un punto de foco que no está en el rostro de la modelo sino en su mano (en un plano bastante cercano) y en parte al rendido particular de la película fotográfica. Para los criterios con que se juzga la fotografía hoy en día desde una perspectiva puramente técnica, ésta es una foto deficiente, donde faltaría enfoque, detalle, saturación y quizás contraste. Pero para los criterios estéticos que yo aplico y que en mi trabajo suelen prevalecer sobre los de orden técnico, ésta es una foto con un carácter pictórico impresionista que me agrada mucho y no hay en ella esa dimensión hiperrealista a la que tanto aspira la foto digital y que para mi gusto se puede tornar molesta o inútil en multiples ocasiones. Pero juzguen ustedes mismos:
Cámara: Leica IIIF
Lente: Leitz Summitar 50mm tratado (1949)
Película: Kodak Portra 160
Revelado comercial
Escaneada directamente del negativo a 3200 ppi en escáner Epson V700
Tratamiento digital: Muy simple, apenas un poco de ajustes de contraste, luces y sombras. Por lo demás los retoques consisten en haberle quitado manualmente manchitas de polvo que han aparecido durante el escaneado y un rayón del negativo casi imperceptible por encontrarse en la zona oscura.
Modelo: Nicole Glenewinkel
Vestuario: Edwin Ramírez
Joyería: Veritá
Maquillaje: Willy Guadamuz
Locación: Studio Hotel
Foto tomada entre dos rondas de fotos durante una sesión profesional de foto de modas organizada y ejecutada por estimados colegas. Aclaro que de ningún modo ésta foto pretende pasar por foto de modas, siendo más bien el simple retrato de una modelo durante un tiempo muerto en su trabajo y ejecutado en un santiamén con una vieja máquina de pintar rápido :)
Tratamiento digital: Muy simple, apenas un poco de ajustes de contraste, luces y sombras. Por lo demás los retoques consisten en haberle quitado manualmente manchitas de polvo que han aparecido durante el escaneado y un rayón del negativo casi imperceptible por encontrarse en la zona oscura.
Modelo: Nicole Glenewinkel
Vestuario: Edwin Ramírez
Joyería: Veritá
Maquillaje: Willy Guadamuz
Locación: Studio Hotel
Foto tomada entre dos rondas de fotos durante una sesión profesional de foto de modas organizada y ejecutada por estimados colegas. Aclaro que de ningún modo ésta foto pretende pasar por foto de modas, siendo más bien el simple retrato de una modelo durante un tiempo muerto en su trabajo y ejecutado en un santiamén con una vieja máquina de pintar rápido :)
25.4.13
Mística
Desde el preciso momento en que introduzco mis manos en el saco negro estanco a la luz que uso para cargar a puro tacto mis rollos de película en las espirales del tanque de revelado, comienzo a sentir la extraña magia del film. Sé que sostengo entre mis dedos imágenes latentes que aún no han sido reveladas por la acción de los químicos, sin embargo ya ella han empezado a enviarme señales y a comunicarse conmigo. Es el principio de la experiencia mística del revelado…. ¡Sí claro, algunos fotógrafos análogos procuramos también ejercer nuestro trabajo con cierta mística!
23.4.13
Artilugio para dibujo rápido
Quisiera mostrarles algo en ésta foto, ya que es particularmente perceptible en ella. Muchas veces la gente me pone ojos cuadrados y una cara semejante a la que pondrían si estuvieran viendo algún bicho raro cuando les cuento que sigo trabajando con película para cierto tipo de fotos. Algunos incluso dejan escapar una sonrisa burlona y al ver algunas de las cámaras con que trabajo en esas ocasiones me han hecho comentarios irónicos tales como: “¿Esa cámara la trajo Cristobal Colón?”. Bueno, en la época de Colón aún no se inventaba la fotografía, pero ciertamente algunas de mis cámaras sí son bastante viejas. Ésta foto, por ejemplo, la hice con una cámara de 1936. Se trata de una cámara de medio formato que hace negativos de 6x4.5cm, aunque en éste caso le he hecho un recorte a la foto para darle una apariencia más panorámica semejante a la de un negativo de 35mm, cosa que convenía más a su particular composición. A la resolución que fue escaneado el negativo (2400 ppi, que no es ni siquiera la mitad de la resolución óptica que puedo obtener con mi escaner) ésta fotografía llega a medir del modo que está recortada alrededor de 56x37cm. Vista en pantalla de computadora al tamaño que la presento aquí, a decir verdad no se distingue mucho de cualquier foto digital y pierde bastante de su encanto (aunque sí conserva cierto “look” interesante típicamente analógico). Pero si yo la abro a partir de 50% o la imprimo a un tamaño que mantenga una apariencia equivalente, entonces obtengo algo que, en mi opinión, me hace ver claramente las hermosas bondades de trabajar la toma con película, aún si se digitaliza luego.
Algunas veces he dicho que la cámara es un instrumento que permite dibujar rápido y ahora pretendo explicar a qué me refiero concretamente y demostrarlo de una forma muy literal. Vean el siguiente recorte a 100% de la sección del rostro (hacer click en la foto para verla en detalle):
Si yo hago eso mismo con una foto digital tomada con una buena cámara, ciertamente obtengo una imagen de la cara y el cabello de apariencia bastante definida, caracterizada por un montón de detalle que no obtengo aquí y que podría calificar de hiperrealista, a tal punto que hasta los poros vería y también el más mínimo vello, así como cualquier manchita o imperfección de la piel. Pero en analógico no obtengo nada de eso (en particular con cámaras antiguas de buena calidad). ¿Es por ello necesariamente malo o de calidad inferior? Depende de cómo se mire o del objetivo que se tenga en mente, porque en éste caso obtengo a cambio algo nada desdeñable.... Algo que es muy similar a lo que obtendría un dibujante a lápiz: Un dibujo texturado con grano (no con ruido digital), trazado con luces y sombras. Es esa separación con la realidad a través de una reinterpretación no hiperrealista lo que a mí me resulta fascinante y poético en la foto analógica, ésto a nivel puramente técnico y sin entrar a considerar el tema o el tratamiento. Ciertamente la foto digital es en su técnica más versátil y definida para ciertos propósitos, pero si lo que quiero es éste particular rendido, entonces ya no me parece tan conveniente y prefiero por mucho lo analógico porque va directa y naturalmente hacia ello, es decir, no tengo necesidad de recurrir a procesos ulteriores para lograr algo medianamente equivalente, tal como ocurriría en digital al aplicar filtros y otros procesos. Personalmente me gusta tanto éste rendido “boceteado” que muchas veces soy yo quien se sorprende de que haya fotógrafos hoy en día que sean incapaces de apreciar ésta particularidad de la fotografía analógica y de encontrar en ella una valiosa función estética, la cual se puede también llevar al plano de la foto en colores con muy hermosos resultados. Y como es la impresión o el tiraje lo que me permite explotar esa función del mejor modo, es por esa razón que yo también pregono que la fotografía es mejor impresa (ojalá en tamaños de medianos a grandes), y también digo que lo que vemos en la pantalla de un computador o un celular es un mero referente artísticamente insuficiente, comparativamente hablando.
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Camara: Zeiss Super Ikonta 530A (de 1936)
Lente: Tessar 70mm + filtro naranja + parasol (indispensable por ser un lente sumamente propenso a flares)
Película en blanco y negro: Fuji Acros Neopan 100
Revelado casero con Ilford DD-X (1+5, 20°, 10', movimientos giratorios del tanque cada minuto durante diez segundos)
Escaneada directamente del negativo a 2400 ppi en escáner Epson V700
Tratamiento digital: Muy simple, apenas un poco de ajustes de contraste, luces y sombras. Por lo demás los retoques consisten en haberle quitado manualmente manchitas de polvo que han aparecido durante el escaneado y un rayón del negativo casi imperceptible por encontrarse en la zona oscura.
Modelo: Nicole Glenewinkel
Vestuario: Edwin Ramírez
Joyería: Veritá
Maquillaje: Willy Guadamuz
Locación: Studio Hotel
Foto tomada entre dos rondas de fotos durante una sesión profesional de foto de modas organizada y ejecutada por estimados colegas. Aclaro que de ningún modo ésta foto pretende pasar por foto de modas, siendo más bien el simple retrato de una modelo durante un tiempo muerto en su trabajo y ejecutado en un santiamén con un viejo artilugio para dibujar rápido :)
Camara: Zeiss Super Ikonta 530A (de 1936)
Lente: Tessar 70mm + filtro naranja + parasol (indispensable por ser un lente sumamente propenso a flares)
Película en blanco y negro: Fuji Acros Neopan 100
Revelado casero con Ilford DD-X (1+5, 20°, 10', movimientos giratorios del tanque cada minuto durante diez segundos)
Escaneada directamente del negativo a 2400 ppi en escáner Epson V700
Tratamiento digital: Muy simple, apenas un poco de ajustes de contraste, luces y sombras. Por lo demás los retoques consisten en haberle quitado manualmente manchitas de polvo que han aparecido durante el escaneado y un rayón del negativo casi imperceptible por encontrarse en la zona oscura.
Modelo: Nicole Glenewinkel
Vestuario: Edwin Ramírez
Joyería: Veritá
Maquillaje: Willy Guadamuz
Locación: Studio Hotel
Foto tomada entre dos rondas de fotos durante una sesión profesional de foto de modas organizada y ejecutada por estimados colegas. Aclaro que de ningún modo ésta foto pretende pasar por foto de modas, siendo más bien el simple retrato de una modelo durante un tiempo muerto en su trabajo y ejecutado en un santiamén con un viejo artilugio para dibujar rápido :)
17.4.13
Importancia de la película fotográfica
En mi opinión la
película importa de dos modos principales según las personas:
Para el fotógrafo
comprometido que concibe su actividad como un arte y no solo como una mera actividad
económica o un fácil pasatiempo dominguero, la película origina e induce una
experiencia fotográfica muy diferente y altamente retributiva a medida que va escalando la curva de
aprendizaje y logra profundizar en el dominio de su técnica. Además, la película brinda a la imagen una
especificidad y una identidad muy concretas y tangibles… No se trata, como en
el caso de la foto digital, de una mera virtualidad que reduce su esencia a una
matriz numérica destinada, por lo general, a ser tratada únicamente de modo
informático. Si bien el uso de la
película es exigente y quizás menos versátil, en compensación ella le devuelve
al fotógrafo la posesión y el control de su imagen, la cual es realmente física. Hoy muchos fotógrafos digitales creen que
controlan mejor la imagen, cuando en realidad están siendo controlados por las
posibilidades de tal o cual software estandarizado que ilusoriamente los hace
creer que se apropian de ella, pero que en el fondo lo que hace es aplanar y banalizar sus resultados a partir
de un mero simulacro virtual (el colmo de ésta engañifa es el famoso instagram,
que rebaja y prostituye la fotografía a niveles patéticos). Como consecuencia de ésta situación el sitio
específico para trabajar la fotografía: el cuarto oscuro, desaparece o queda en
entredicho, así como el conjunto de oficios que le son correspondientes. Además, para quien quiera seguir trabajando
con la tecnología analógica, se dificulta mucho la obtención de material
fotoquímico en ciertos países (el mío, Costa Rica, es claro ejemplo de ello),
porque se ha producido una profunda debacle del mercado.
Por otra parte, para el público
informado y consciente que reconoce el estatus artístico de la fotografía, la
película aporta una gran riqueza de resultados a través de la ampliación previa de la gama creativa y
expresiva del fotógrafo y por tanto la experiencia de sentir, apreciar y ver
obras fotográficas. Lamentablemente en
muchos casos, tanto las nuevas generaciones de fotógrafos como de público no
están teniendo ningún acceso a ésta experiencia y de ese modo el enorme
potencial de la fotografía analógica y la continuidad de su fructífera
herencia, forjada a través de más de siglo y medio de continuas mejoras
tecnológicas, queda en situación
realmente precaria.
Usar, apreciar y
defender la película, implica sostener una lucha por la verdadera fotodiversidad, lo que redunda en
una ampliación de la esfera de prácticas artísticas relativas a la imagen.
27.1.13
Preparación
Se lo escuché hace un tiempo al retratista francés Pierre Gonnord: Decía que la foto es un instante… Pero que ese instante muchas veces suponía una gran preparación. Personalmente estoy muy de acuerdo y pienso además que esa preparación debe ser entendida en sentido amplio porque no se trata solo de la preparación de la foto en sí cuando se hace en estudio, sino también y sobre todo de la preparación del fotógrafo. Ese proceso es necesario incluso para lograr hacer una buena foto callejera, la cual alguna gente ve con ojos despectivos porque piensan que se trata de un tipo de foto azarosa y espontanea, menos trabajada. Y no es que el evento captado no lo sea, lo que pasa es que no se debe confundir con su captura y la forma en que se ejecuta que es lo propio del trabajo fotográfico. De ahí también que haya estilos reconocibles de hacer foto callejera. Yo diría incluso que a mayor preparación del fotógrafo, más claro es su estilo. Ya lo decía también Cartier Bresson: Él no reflexionaba mucho en el instante de hacer la foto, toda la reflexión venía antes… Muchísima reflexión. Es ahí donde reside buena parte del trabajo artístico en fotografía, porque el arte es una práctica, un vivir dentro de una actividad y por ella. Aunque suene raro decirlo, en fotografía es la vida del fotógrafo la que se convierte en obra de arte y se transparenta en sus obras. Que no se engañen entonces los que piensan que la fotografía es simplemente cosa de apretar un botón.
14.1.13
Revisión
Tener años de estar reflexionando sobre un tema no garantiza para nada que se le esté dando el enfoque correcto y uno podría mantenerse por décadas en el error y el autoengaño. Además, fácilmente también uno podría enredarse en sus propios mecates y llegar a contradecirse. Por eso es muy buena la confrontación, lo que lamentablemente aquí no ocurre mucho porque éste blog quizás resulte pesado y aleje a sus pocos visitantes, cosa que realmente puedo entender ya que los fotógrafos –el público que podría atraer- generalmente suelen rehuir el cuestionamiento y la reflexión y se quedan más con el aspecto técnico y lúdico de la fotografía. Para bien o para mal yo vengo de una generación y un medio donde nos enseñaron a emprender siempre una reflexión sobre el propio trabajo y ello seguramente me ha hecho frío y cerebral (en opinión de algunos). Quisiera que fuera diferente pero actualmente me parece difícil cambiar de estilo o enfocar los temas de un modo más interesante para la gente. Es que ni siquiera sé cómo hacerlo o si realmente vale la pena, porque yo hablo en primer lugar de lo que me interesa y del modo en que lo entiendo. Lo que lamento de ello es no estar recibiendo prácticamente ninguna retroalimentación porque eso me pone el proceso cuesta arriba. Pero no me rendiré, tengo muchísimo todavía escrito que solo encuentra expresión por ésta vía. Dichosamente en Facebook, donde repercuto las entradas, algunas personas sí se toman la molestia de vez en cuando de escribirme y me preguntan cosas, o incluso me hacen ver que no están de acuerdo. Eso es muy bueno. Así sucedió con la entrada pasada y ello me obligó a mirar un poco en el pasado y a darme cuenta de que quizás me estoy contradiciendo con algunas cosas que he dicho antes. Por ejemplo en éstas entradas:
Ahí he hablado de cómo la técnica no importa mucho, o bien de cómo hay imprecisiones o defectos técnicos que ayudan a los resultados expresivos. Es excelente ver esta inconsistencia tan claramente, pero pienso que podría ser aparente. Voy a explorar aquí el tema paso a paso, prácticamente en vivo, para ver si es así, ya que ciertamente mi trabajo de escritura no es sistematizado, sino que procedo por reacción o inspiración casuística. Algún día quizás trate de sistematizar todo, pero por el momento solo me dedico a escribir para tratar de aclararme a mí mismo temas y enfoques. Esta es una buena oportunidad para confrontar ambos puntos a primera vista contradictorios y ver si se puede resolver de algún modo ese conflicto.
La primera cosa que tengo que decir es que yo voy trabajando por aproximaciones sucesivas y me voy enfocando de forma más o menos parcial sobre ciertos puntos o temas que me parecen importantes. Cuando escribí esas entradas estaba muy centrado en lo que es la fotografía callejera y ciertamente con respecto a ella sigo pensando de forma similar. Sin embargo, hay otro tipo de fotografía como podría ser la paisajística que me está interesando bastante últimamente y donde no considero que ese enfoque sea el más adecuado y era sobre todo ella la que estaba teniendo en mente al momento de la escritura. Ciertamente me faltó un poco más de rigor para expresar claramente ese aspecto porque me parecía que se sobreentendía, porque el ejemplo que cité y los videos que escogí para ilustrarlo se referían a la fotografía de paisaje donde el asunto de los formatos y la calidad definitivamente me parecen jugar un rol determinante.
Por último me parece necesario también aclarar otro supuesto que tenía en mente y es que yo me estoy refiriendo sobre todo al asunto de la técnica visto desde el punto de vista de quien realiza la fotografía, no desde la posición de quien la mira. Para éste último, la diferencia entre distintas versiones de la misma foto no puede quedar muy clara porque no tiene al lado, para comparar, lo que sería esa fotografía ejecutada en tal o tal formato. Así que ese espectador va básicamente a percibir una imagen y tomarla por lo que es, no por lo que podría ser. Me parece que un fotógrafo serio definitivamente tiene que plantearse el asunto de los formatos y tratar de imaginar, de forma previa a la ejecución, lo que serían sus fotos ejecutadas con cada uno de ellos. El fotógrafo siempre debe tratar de aspirar a la máxima calidad o al menos a una que exprese la mejor adecuación posible entre técnica y tema.
5.10.12
Del material y los procesos
A pesar de todo lo que he leído y oído de gentes que dicen que la cámara y la técnica no importan mucho en fotografía, yo me convenzo cada vez más que eso no es cierto y hoy más que nunca creo y defiendo que el material y los procesos usados sí importan y mucho. Hacer fotografía no es hacer imágenes por hacer imágenes porque entonces sería igual capturar una foto con un celular que con una cámara de formato completo. Hacer fotografía es hacer imágenes de cierta forma (medios) y con ciertos procesos. Estos tienen mucho peso y pueden realmente significar la diferencia entre el hecho de que una imagen sea percibida como ordinaria o como una verdadera obra de arte. Un ejemplo: Haga una foto con un celular, aplíquele un filtrillo de Instagram e imprímala digitalmente en su impresora casera. Por mejores que sean la luz, la composición, la impresora casera y la cámara del celular mismo, así como la pertinencia del efecto, posiblemente su foto será percibida como una banal foto de atardecer. Haga esa misma foto con una Nikon D800, (al momento quizás la mejor cámara digital “full frame”), trabaje el RAW en un buen programa y con buen criterio artístico e imprímala en una Epson 9980 con tintas ultrachrome y bueno, será magnífica su foto y posiblemente termine enmarcada y colgada en el salón de algún amigo cuando se la regale para su cumpleaños. Ahora hágala con una cámara de formato medio o aún mejor: de formato completo (archivos de una resolución de al menos 300 megapíxeles una vez digitalizados), use diversos filtros ópticos para controlar la luz perfectamente al momento de la toma, saque un negativo digital de 120x80cm y luego e imprima una copia positiva con un proceso manual de platino-paladio (bellísimos resultados, pero carísimo aunque asegura que su copia durará por lo menos 3000 años) y puede esperar que sea vista de un modo muy diferente, abriendo sus posibilidades de que sea comprada por un coleccionista en el exigente mercado internacional del arte o incluso de que termine en un museo. Volvamos a la foto, es simplemente un atardecer. Ahora haga una foto de momento decisivo con alta resonancia temática o exprímase el cerebro con un concepto verdaderamente interesante. Todo esto que he dicho se multiplicará al cubo a cada nivel de la escala. Es claro, sin embargo, que hay fotos que difìcilmente se podrían lograr con ciertos medios, por ejemplo una foto callejera con una cámara de campo de 8x10. Además, quiero puntualizar que no estoy diciendo para nada que la foto deba hacerse solo para satisfacer un exigente público en el mercado del arte, no, lo que es importante es el profundo impacto que puedan tener sus imágenes en cualquier público y para mi es bastante evidente que ese impacto está directamente relacionado no solo con lo que ha decidido fotografiar, sino también y sobre todo con la técnica y el material utilizado para ello.
Para ilustrar lo que digo: Imaginemos lo que sería un paisaje de Clyde Butcher tomado con una cámara de calidad media y ahora veamos los resultados que él obtiene:
Perdón, pero la cámara y los procesos sí importan, como importa también el contenido de su imagen que puede estar dictado por principios poéticos, documentales, conceptuales, etc. Si usted es un fotógrafo comprometido y quiere progresar en su arte busque siempre la mayor calidad y trate de hacer entender a la gente dónde está esa calidad.
25.9.12
Masificación
Con la dominación digital lo que hemos visto no es tanto la democratización de la fotografía (que la hay y no se puede negar), sino sobre todo su masificación mediante productos que duran cada vez menos, pero que antes de descomponerse o ser obsoletos han servido para producir una verdadera avalancha de imágenes sin ningún sello personal. Hoy es común ver legiones de personas con la misma cámara, haciendo el mismo tipo de foto de acuerdo a la misma estética, ésta muchas veces formateada por medio de programas de maquillaje tales como Instagram, programas que evidentemente no responden a ninguna intención expresiva personal, sino a un mero formalismo manierista y kitsh. De ahí también que hoy prosperen a nivel mundial esos “photowalks” donde hordas organizadas de fotógrafos descienden por calles y avenidas arrollando con sus lentes todo lo que se les ponga al frente y que suele ser lo mismo.
Quizás en reacción a ello hemos entrado en una aún más peligrosa pendiente donde lo que es funcional se conjuga con lo que es lujoso, extravagante y se pretende singular, a un punto tal que lo lujoso llega incluso a primar sobre lo funcional y eso sobre todo en marcas que tradicionalmente se habían distinguido por ser austeros fabricantes de instrumental fotográfico de la más alta calidad, tales como Leica o Hasselblad. Y no es que no sigan fabricando instrumentos maravillosos (en algunos casos), lo que pasa es que hoy más que nunca la ecuación se ha invertido y ya éstos aparatos no valen tanto por sus características como herramientas, sino como objetos de lujo que se exhiben con la función de extraer de la corriente masificadora a quien los lleva al cuello o los pone en vitrinas con temperatura y humedad regulada utilizando guantes de seda blanca. Hacer fotografías con ellos ha pasado a un segundo plano y en algunos casos jamás un instrumento de éstos llega a servir para lo que se suponía que había sido construido, sino más bien como un objeto que se compra con propósitos especulativos al subastarse luego por diez veces el costo inicial. Es así como vemos ediciones de lujo Hermes por Leica y Ferrari por Hasselblad; vemos cámaras hechas por reconocidos diseñadores de automóviles que se venden tan caro como si fueran lujosos coches, o vemos nuevos ricos chinos comprando máquinas fotográficas bañadas en oro a la gloria de la revolución del pueblo. Hemos entrado en un mundo donde lo que importa no es ser un fotógrafo de calidad exigente con el material que utiliza, o por lo menos uno de quien se admire su trabajo, sino básicamente un millonario al que le gustan las cámaras o bien un yuppi oportunista y especulador que se sirve de ellas para enriquecerse. Bienvenidos pues al nuevo comuno-capitalismo digital y kitch que se apoderó de la fotografía.
11.9.12
Límites a la democratización
Lo que se democratiza -relativamente- con el acceso a los instrumentos digitales es cierta práctica de la fotografía, no la excelencia de su ejecución ni el reconocimiento del talento, porque ésto solo se alcanza con trabajo muy arduo e inspirado, lo cual no responde a ningún criterio democratizador, a pesar de que ciertamente hoy haya más oportunidades para hacer y mostrar nuestras obras.
6.9.12
El clavo
¿Qué sabe la gente? A veces cada foto es un reto y cada momento un enigma. Se hace la foto, la gente la ve y les parece sin importancia... Nada... Aire... Como si fuera transparente. Y quizás lo sea, salvo que olvidan algo: El reto fue ganado y el enigma resuelto porque de alguna manera se dio en el clavo.
3.9.12
Cacareos
La susodicha visión artística… La tan mentada y cacareada visón del poeta de la imagen. La verdad cada vez desconfío más de eso y de quienes me vienen a vender el cuento del arte fotográfico como manifestación de la fina sensibilidad “del artista”. Y confienzo que varias veces he sido yo vendedor del mismo. Hace poco fui a una mesa redonda donde se abordaba el tema de la situación de la fotografía en Costa Rica. En ella se habló de todo, pero varios participantes trataron de señalar, recurrentemente, las diferencias que hay entre el fotógrafo y el artista, y otros hablaban de modo equivalente de la diferencia que hay entre quien “toma” fotos y quien “hace” fotos. Y sí claro, hay efectivamente gentes que toman fotos sin ton ni son, y sin ningún criterio, especialmente en ésta época digital, pero hay también quien siendo artista serio toma fotos del mismo modo, o bien humildes fotógrafos que hacen arte serio. Además, decir que ciertas fotografía “se toman” introduce un peligroso equívoco tácito con respecto a un tipo de fotografía que es muy espontánea, tal como la callejera, que de ese modo puede verse relegada a una especie de fotografía de segunda categoría frente a la foto que “se hace”, principalmente en estudio. Con todo esto quiero decir que las distinciones no son tan fáciles finalmente y por eso no me convence la posición de quien practicando la fotografía no quiere que la encasillen dentro de la categoría de los fotógrafos, quizás por resultarle insuficiente y sospechosa. Y por otro lado me resulta demasiado cómoda la posición de quien diciendo que solo es un fotógrafo, pretende evitar así las responsabilidades que derivan de la producción de una obra artística, sobre todo en lo referente a la confrontación con alguna forma de crítica y la continuidad y compromiso con una línea de trabajo. La verdad es que no hay diferencias… Cualquier género fotográfico puede llegar a cimas artísticas. El fotógrafo es siempre un artista, y el artista que hace fotos es también un fotógrafo.
Más allá de eso lo que hay son buenos, regulares y malos fotógrafos que hacen una fotografía más o menos artística. Lo que cuestiono es que ésta sea practicada exclusivamente por los que se hacen llamar artistas y no simplemente fotógrafos, porque al establecer esa jeraquía antojadiza colateralmente descendemos un paso aún más abajo en el desprestigio de una actividad que desde hace tiempo ha entrado en crisis y pasado a menos. Apelar al trabajo y currículo de “artistas” que utilizan (a veces muy mal) la fotografía como un medio entre otros, no me parece la vía principal para dignificarla; lo mismo aplica cuando se pretende brindarle legitimidad invocando modas y prácticas nacidas fuera de su seno, tales como el llamado “arte conceptual”. Somos los propios fotógrafos los que debemos luchar por darnos nuestro espacio y esto a partir del respaldo que suponen nuestras obras y la historia de nuestra práctica, las únicas cosas que en realidad cuentan a ese respecto.
Más allá de eso lo que hay son buenos, regulares y malos fotógrafos que hacen una fotografía más o menos artística. Lo que cuestiono es que ésta sea practicada exclusivamente por los que se hacen llamar artistas y no simplemente fotógrafos, porque al establecer esa jeraquía antojadiza colateralmente descendemos un paso aún más abajo en el desprestigio de una actividad que desde hace tiempo ha entrado en crisis y pasado a menos. Apelar al trabajo y currículo de “artistas” que utilizan (a veces muy mal) la fotografía como un medio entre otros, no me parece la vía principal para dignificarla; lo mismo aplica cuando se pretende brindarle legitimidad invocando modas y prácticas nacidas fuera de su seno, tales como el llamado “arte conceptual”. Somos los propios fotógrafos los que debemos luchar por darnos nuestro espacio y esto a partir del respaldo que suponen nuestras obras y la historia de nuestra práctica, las únicas cosas que en realidad cuentan a ese respecto.
31.8.12
Sentido
Algunos fotógrafos tienen la pretención de fotografiar las cosas que nadie ve, así como la belleza oculta y está muy bien, dichosos ellos que la pueden ver y es enriquecedor que nos la puedan mostrar. Yo por el contrario fotografío cosas que todo el mundo ve pero que nadie fotografía porque parecen banales. Sin embargo lo hago por dos razones básicamente: 1) Porque una cosa es lo visible según el ojo y otra muy diferente cómo ve la cámara, así que explorar el mundo a través de un lente me parece fascinante y lleno de sorpresas, buenas y malas. 2)Las cosas cotidianas son efímeras. Fotografiarlas puede parecer un acto sin sentido mientras estén ahí, pero cuando finalmente la realidad cambia es cuando la fotografía comienza a tomar un gran valor como documento. Y si a eso se añade la fineza de una visión artística de los temas tratados, entonces la fotografía cobra pleno sentido.
21.8.12
Aprecio
Hoy más que nunca vivimos una época de foto chatarra, de imágenes hechas con rapidez para ser consumidas y olvidadas con aún mayor velocidad. Pero cuando las cosas cuestan entonces uno les tiene mayor aprecio. Mi fotografía es lo que es y valdrá lo que valdrá, pero les puedo decir que los procesos que uso son lentos y requieren un trabajo minucioso, por eso le tengo aprecio a mis imágenes.
19.8.12
Duelo
Alguien, no sé quién ni dónde, tuvo la ocurrencia y el suficiente poder de convencimiento para hacer que se consagrara hoy 19 de agosto como el día mundial de la fotografía. La razón externa sí la sé: porque es la fecha en la que en 1839 el diputado François Arago expone ante la Academia de las Ciencias en Francia, la versión daguerriana (mejorada en cierto sentido) de un procedimiento que ya muchos años atrás otro hombre había inventado, alguien cuyo nombre fue convenientemente olvidado por décadas: Nicéphore Niépce, quien desde 1816 ya obtenía resultados fotográficos. A pesar de que la fotografía me apasiona, yo me cuidaré de no celebrar nada hoy porque todo eso no fue más que un gran show político-comercial (por no decir una patraña) muy bien montada por el principal beneficiario: Louis Daguerre, quien se aprovechó del trabajo de aquel hombre dedicado y estudioso que para entonces ya había muerto y con quien había firmado un pacto años atrás. Y para poder obtener él toda la gloria fue incluso capaz de llegar a aprovecharse de la difícil situación económica del heredero de Niépce para lograr que aceptara modificar el pacto y que en adelante solo el nombre de Daguerre apareciera asociado al invento, al punto que el procedimiento llegó a conocerse como “daguerrotipo”. Daguerre poco o nada tenía de inventor o científico, era más bien un dandy, un hombre de la farándula y como todo farándulero buscaba ponerse bajo los reflectores y llamar la atención. Lo que sí hay que reconocerle es que era un buen comerciante, alguien que sabía muy bien sacar partido de los recursos que tenía a su disposición. Y también era un buen mago… De esos que saben ocultar sus trucos… Así, por años, supo ocultar la verdad, insistiendo en que Niépce nada había tenido que ver con “su” invento. Pero dichosamente, en éste caso, la verdad fue poco a poco abriéndose camino hasta que luego se dieron a conocer los entretelones del modo sino fraudulento, por lo menos abusivo, como Daguerre se apropió de la maravillosa creación que otro hombre había realizado antes, aportándole algunas mejoras eso sí. Los detalles son muchos y bien conocidos y no entraré a explicarlos. Todos se pueden leer en los buenos libros de historia de la fotografía. Pero el voluntario olvido no solo alcanzó a Niépce, sino también a otros dos inventores que habían hecho grandes contribuciones al desarrollo de la fotografía: Hyppolite Bayard y William Henri Fox Talbot, que también merecían reconocimiento por su empeño y logros.
Por todo ello para la fotografía hoy más bien debería ser un día de duelo, el día en que triunfó el disimulo sobre la verdad, el interés político-económico sobre la dedicación, la grandilocuencia sobre la moderación y la modestia. Un día nefasto que no ha cesado de dejar huella y hacer escuela porque hasta hoy los grandes intereses fotográficos se han movido muchas veces del mismo modo. No es de extrañar que actualmente quienes más bulla hacen y celebran ésta fecha con mayor fasto, sean muchas veces personas que montan grandes shows para buscar protagonismo, siguiendo en ello, de cerca, la escuela daguerriana. En historia, 173 años no son nada.
21.7.12
Retaguardia
¿Por qué la gente en general y paradójicamente muchos fotógrafos en particular tienen ese extraño concepto de que hacer fotografía analógica significa “quedarse atrás”? Como si la fotografía analógica fuera cosa del pasado, o menor, o incompleta, o menos perfecta (aunque sea muy imperfecta)… Y no simplemente una técnica alternativa, quizás hoy minoritaria, pero siempre capaz de vehicular una expresión particular y de producir belleza, o cuestionamiento, o admiración, o cualquier otro efecto derivado de su potencial como instrumento artístico, ésto mediante procedimientos perfeccionados a lo largo de siglo y medio.
En el mundo de la pintura existe el óleo y el acrílico y nadie anda rebajando, que yo sepa, una técnica en beneficio de la otra o lo que es peor: a unos pintores en beneficio de otros. En el mundo de la música coexisten en armonía quienes tocan pianos eléctricos y otros de cola sin que unos le declaren a los otros una especie de guerra larvada cargada de actitud altanera donde los que optan por lo clásico son menospreciados. ¿Por qué en el mundo de la fotografía es tan diferente? Esto lo digo porque varias veces me he topado con personas que lo ven a uno como una especie de dinosaurio por seguir usando película para hacer fotos y porque hace poco leí un artículo donde se usaba ese concepto de “quedarse atrás” y sinceramente “me dio revolución”. ¿Alguien me puede explicar entonces por qué lo analógico implicaría eso? Y si de todas maneras fuera así ¿por qué se supone que es tan importante no “quedarse atrás”? Pero lo peor viene de los mismos fotógrafos que hoy se escudan en argumentos absurdos y facilones ya sea para rebajar la fotografía analógica ya sea para evitar hacerla.
A diferencia de otros cambios tecnológicos (por ejemplo el fax vs email) donde no hay un criterio artístico y se puede entonces hablar de obsolescencia, en la foto no ocurre así. Lo analógico como técnica artística no puede y no debe ser obsolescente. Debe conservarse por su potencial para vehicular riqueza expresiva, por sus capacidades singulares para articular un lenguaje fotográfico, y por su particular exigencia que induce una experiencia diversa de lo que es el acto fotográfico (que hoy más que nunca se ha querido reducir a solo apretar unos cuantos botones). Sinceramente pienso que los fotógrafos hoy estamos llamados a ser los primeros defensores y usuarios de estos métodos, sino es que queremos dejarlos morir y ver disminuidos de ese modo la riqueza y variedad de nuestro arsenal creativo. ¡Protejamos nuestra fotodiversidad y ampliemos nuestra experiencia creadora mediante el uso de técnicas alternativas, lo que por supuesto no implica que dejemos de usar la técnica digital para ciertos propósitos!
17.7.12
Asistencia
Tenía algún tiempo sin publicar pero fue por un problema técnico cuya resolución simple había pospuesto. Además, el que no publique no significa que haya dejado de escribir, tanto así que durante éste lapso no he dejado de acumular escritos.
Por otra parte creo que en éste tiempo me he dado cuenta de que la fotografía digital me ha terminado de aburrir. Hace poco hice un viaje a Limón y me llevé cuatro cámaras: dos de 35 milímetros (para trabajar en blanco y negro y en color), una de medio formato (6X6) y la digital con cuatro lentes. Resulta sintomático que en esos días no haya hecho ni una sola foto digital, lo cual es la primera vez que me ocurre. Sencillamente no me dieron ganas de tocar esa última cámara de solo pensar en lo simplón que me resulta (al menos para el tipo de fotografía que estaba haciendo en esa ocasión). Es que todo es.... "tan asistido" con una cámara digital. Puede que los resultados en sí sean interesantes, no digo que no, pero no es ese el punto. Lo que ocurre es que el proceso de hacer la fotografía, el que vivo como fotógrafo, se me queda completamente corto y me parece soso.
Por otra parte creo que en éste tiempo me he dado cuenta de que la fotografía digital me ha terminado de aburrir. Hace poco hice un viaje a Limón y me llevé cuatro cámaras: dos de 35 milímetros (para trabajar en blanco y negro y en color), una de medio formato (6X6) y la digital con cuatro lentes. Resulta sintomático que en esos días no haya hecho ni una sola foto digital, lo cual es la primera vez que me ocurre. Sencillamente no me dieron ganas de tocar esa última cámara de solo pensar en lo simplón que me resulta (al menos para el tipo de fotografía que estaba haciendo en esa ocasión). Es que todo es.... "tan asistido" con una cámara digital. Puede que los resultados en sí sean interesantes, no digo que no, pero no es ese el punto. Lo que ocurre es que el proceso de hacer la fotografía, el que vivo como fotógrafo, se me queda completamente corto y me parece soso.
11.4.12
Cuestión de gustos
A algunos no les gusta la fotografía cuando va hacia lo social y humano. A otros no les agrada cuando va hacia lo puramente artístico o estetizante… A muchos simplemente no les gusta cuando la fotografía va hacia sí misma y en el mejor de los casos solo es buena para el recuerdito que ponen en Facebook.
10.4.12
Soledad, lujuria y silencio
Fotografiar es un acto eminentemente solitario. Es una rutina de silencio y una lujuria de la observación.
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