Eugenio García. - View my most interesting photos on Flickriver

14.2.12

El poder de la fragilidad

Alajuela, 2011

Siempre me he preguntado sobre esos fotógrafos que parecen sentirse “poderosos” (así lo he oído de algunos) porque usan los últimos maquinones de ciertas marcas muy conocidas como Canon o Nikon. Cuando los veo pasearse por nuestras calles con un lente 200mm y hacer retratos de personas que se encuentra a 50 metros no puedo evitar sentir cierta tristeza e incomodidad.

Yo no aspiro a sentirme poderoso con una cámara en la mano, de hecho es más bien a todo lo contrario… Busco sentirme frágil o más bien sentir que la foto que hago es lo más frágil y delicado del mundo. Si la cámara me ayuda a eso mejor entonces.

10.2.12

Audiencia

No se hace fotografía para todos. Esa es una idea falsa, porque sencillamente hay una enorme mayoría de personas a las que poco o nada les interesa la fotografía. La realidad es que se hace fotografía para unos cuantos…. Para los amantes de la fotografía y para quien realmente quiera verla. Ya eso la justifica y le basta.

3.2.12

Contextualización

A veces me pregunto si la gente que ve fotografía tiene un mínimo de curiosidad por aprender sobre la fotografía en sí. No la cuestión técnica o el tema tratado en tal o cual foto, sino sobre la fotografía como arte, su evolución y otros aspectos mayores. Es que no veo cómo van a saber juzgar o apreciar nada sino tienen esos conocimientos. Está bien, una buena fotografía se supone que transmite cosas por un circuito que no pasa por un conocimiento intelectual, pero aún así es ese conocimiento el que permite más o menos situar una obra dentro de un contexto más general y eso es importante si se ha de comenzar a valorar un determinado trabajo artístico.

24.1.12

Barbarie

Muestras muestras muestras… Hay un “mogollón” de fotógrafos que parecen interesarse más por las muestritas que salen de las cámaras de última generación que de las fotografías que producen quienes saben hacer arte fotográfico con cualquier cámara… Así sea la más antigua. Esa actitud es el resultado de una nueva forma de barbarie: la barbarie tecnológica.

20.1.12

Acrónimos

IQ… … famosas siglas que se usan mucho en el mundillo fotográfico para referirse a la “Image Quality”… Es decir, eso que se suele juzgar cuando no se tiene a mano una fotografía para valorar sino una simple imagen. Juzgar una fotografía requiere otras capacidades que van allá del mero juicio sobre la calidad técnica de la misma. Implica valorar aspectos artísticos y de lenguaje que muchas veces más bien se oponen a la famosa IQ y que hay que decirlo: poca gente domina. Es significativo que se oiga tanto éste acrónimo y ni siquiera exista, hasta donde sé, el de AQ para referirse a la calidad artística de una fotografía.

19.1.12

Fijación

La fotografía es el único medio que existe para fijar lo visible con mayor o menor fidelidad… Digo fijar, no secuenciar, que sería labor propia del cine y sus derivados. ¿Cómo entonces hay gente que se dedica a destruirla o desfigurarla mendiante toda clase de intervenciones, desnaturalizádola y restándole valor al proceso mismo de fijar?

13.1.12

Historias y cuentos

Una historia requiere de un principio, un desarrollo y un final. Requiere pues de tiempo para recorrer ese camino. Como la fotografía congela el tiempo no se puede decir que cuente historias como algunos pretenden. Y si cuenta algo es el detalle de su propia imagen, nada más, pero es suficiente.

Otro cuento es que la foto sugiera una historia, la cual cada quien puede recrear en su cabeza ayudado en parte por la riqueza semántica de la imagen y en parte por la propia imaginación.

7.1.12

Estudio

Para el fotógrafo la calle es un maravilloso estudio con infinidad de decorados, de personajes, de situaciones, de luces, de texturas y posibilidades de composición. Es, además, el más democrático pero también el más exigente con el fotógrafo. Para aquel que no cuente con un espacio para experimentar y colocar lámparas y sombrillas, ni con modelos apropiados, la calle es un sitio ideal para ensayar la fotografía de un modo no menos creativo, aunque muy diferente. Pero también es cierto que para otros ese lugar puede convertirse en un espacio terrorífico donde no encontrarán ninguna inspiración y que inevitablemente los paralizará. Es interesante preguntarse de dónde viene por un lado esa fobia y también de dónde, en otros (entre los que me incluyo), el interés por hacer foto callejera.

4.1.12

Exigencia

No tengo la pretensión de la foto técnicamente perfecta y ni siquiera de la foto bella. Esas se las dejo a los maniacos de la estética, a los glotones del perfeccionismo y a los cuenta-píxeles digitales para que se las repartan en partes alícuotas. A mí me interesa mucho más la foto como poesía de lo vivo y lo urgente, es ahí donde encuentro una forma de belleza quizás no tan atractiva y complaciente, pero mucho más profunda y exigente.

28.12.11

La caída

San José, 2011

29.11.11

Concepto

Lo interesante e irónico con la foto callejera y la forma como es vista por sus detractores conceptualistas es que detrás de toda buena foto callejera hay un sólido concepto. Los conceptualistas parecen negarlo porque no está implementado de la forma que ellos acostumbran, pero indudablemente está ahí, articulado en un lenguaje diferente.

5.11.11

Creatividad

La buena foto callejera no reproduce simplemente lo que ve… sino que es creativa. En la imagen misma se crean, por composición y encuadre, relaciones que solo existen en ella, no en la realidad. Ahí reside el trabajo poético del fotógrafo.

Y si además la foto es en blanco y negro, se trata de una foto que aspira a una belleza puramente fotográfica y no a simular una realidad que solo existe en colores.

25.10.11

Oquedad

¿Cómo puede alguien dejarse decir a éstas alturas “del partido” que la foto callejera es un género pasado de moda e históricamente caduco? ¡Qué desacierto! Si la calle es una forma de moda, es decir, participa de ese constante devenir y transfiguración. Ya alguien lo dijo… Lo único que no pasa de moda es la moda ¿Cómo podría entonces la fotografía renunciar a documentar ésta metamorfosis y las particularidades de su tiempo? Ignorar ésto es desconocer una de las funciones esenciales del arte fotográfico. Y si no es ignorancia pues entonces es una posición sumamente pretenciosa… ¿Será por azar que viene de un “artista conceptual”?

La idea que funda cierta crítica de la fotografía callejera es que la misma supuestamente solo se dedica a reproducir o hacer una copia de la realidad, como si ella no fuera creativa, o en última instancia como si ese proceso de “copiar” la realidad fuera puramente mecánico. Esa idea es absolutamente falsa. La buena fotografía callejera es creativa por su visión, su técnica, y sus implicaciones poéticas o narrativas. Y quien me venga a decir lo contrario tendrá que demostrarlo, no sencillamente dejarse decir frases huecas.

13.10.11

Trinomio

Sigo trabajando el blanco y negro analógico con cámaras viejas porque en muchos casos los resultados que me da son los que mejor se adaptan a aquello que busco expresar en mis fotos. Pienso que en las mismas no se trata solo de ver cuál es su tema, sino cómo ese tema se resuelve con la particular tecnología utilizada. Ese un binomio expresivo que se complementa con un tercer elemento que está afuera de la imagen y que consiste en la forma en que se articulan esas fotos en una muestra si es que han de ser expuestas. Una foto crea resonancias de sentido que se reflejan en la foto siguiente como la luz descompuesta por los cristales se refleja en su entorno, creando ecos y variaciones diversas. De ahí la belleza de una exposición donde tenemos la oportunidad de mirar unas fotos tras otras y capturar nuevos sentidos. Una buena exposición es en definitiva una galería de fragmentos de alma vueltos secuencia poética.

12.10.11

La exposición como escritura

Montar una exposición de fotografía callejera equivale de alguna manera a ejercer un arte literario. Uno hace ese tipo de fotos y va recolectando imágenes de aquí y de allá que a menudo poco o nada tienen que ver entre sí, pero si se han de exponer juntas entonces es recomendable tratar de articularlas como se articulan en un texto las palabras, porque de otro modo solo se exhibiría un desconcertante amasijo de escenas. Esto quiere decir que armar una exposición implica imbuir de un sentido, a menudo extremamente sutil, un conjunto heteróclito de obras que por sí solas no presentan tal contenido. Pero es una labor más semejante a la del poeta que a la del narrador, dada la libertad con que se juega con las imágenes-palabras.

10.10.11

Por calles y avenidas

Siendo un hombre de imágenes, más que de palabras, cuando me toca hablar en público me cuesta un poco hilvanar las ideas. Por eso algunas veces recurro al viejo método de reflexionarlas y articularlas en un discurso previamente escrito. El siguiente es el texto que leí hace exactamente una semana con ocasión de la inauguración de mi exposición "Por Calles y Avenidas", la cual presento en la Galería José Luis López Escarré del Teatro Nacional hasta el 9 de diciembre próximo.

"Se puede decir de forma muy esquemática que existen dos grandes tipos de fotógrafos: Por un lado están quienes retratan sus visiones o sueños a través de puestas en escena o de intervenciones importantes sobre el material fotográfico (trátese de equipo, archivos digitales o negativos) y de otra parte están aquellos, entre los que me incluyo, que retratamos de forma más o menos fiel “los sueños” que nos presenta la realidad –esa cosa tan escurridiza en cuanto sustancia o concepto-. A pesar de ésta distinción un tanto arbitraria (porque las fronteras a veces no están muy bien delimitadas), creo que ambos tipos de fotógrafos, en el fondo, trabajamos lo mismo: diversas dimensiones de una única e indivisible realidad. Y por ello no pienso que unos sean mejores que otros o más profundos en su aproximación. Tanto Lo que captura el fotógrafo “de estudio” como aquello que retrata el fotógrafo callejero o el documental o el naturalista, son aspectos parciales de la gran realidad en la que nos encontramos todos. Sencillamente, quien se dedica a crear una imagen con un máximo de control sobre los elementos que fotografía, responde a aquello que le llama más la atención o sabe mejor hacer. Del mismo modo, quienes nos dedicamos a retratar lo que nos muestra la realidad externa, tal como la vemos en las calles o en la naturaleza, lo hacemos porque algo íntimo y muchas veces oscuro nos impulsa a ello y traicionarlo sería traicionarnos a nosotros mismos. Creo que pisamos aquí el terreno de lo puramente vocacional. Y como yo no quiero fallarle a ese impulso entonces tomo mi cámara y me voy por calles, callejuelas, parques, o grandes avenidas en busca de ese instante que me dice algo por sus implicaciones o por su particular poesía y trato de capturarlo. Ciertas veces lo logro y otras no, pero eso es inevitable… Lo real humano, la materia misma con la que trabajo, es sumamente cambiante y efímera. Lo que por un segundo estuvo ahí al siguiente desaparece. Pero si entretanto tuve la suerte de capturarlo, entonces nace la fotografía para mí y al ocurrir eso prolongo de alguna manera la vida de aquello que tuvo lugar frente a mis ojos…. Conservo por lo menos su huella visual. Pero eso no es suficiente, luego viene el momento de compartirlo para darle un sentido más social que es inherente al fenómeno artístico. Precisamente las exposiciones responden a esa necesidad de compartir aquello que uno ha creado y que es como una ofrenda que se entrega a los demás.

Una exposición de fotografía lleva bien su nombre… Uno se expone de algún modo al escrutinio público como la película o el sensor de una cámara se expusieron antes a la luz… Lo que era una mirada íntima se vuelve cosa externa. Una parte de sí, hasta entonces sumergida en las aguas de la propia experiencia sale a flote donde cada cual puede verla y juzgarla. Es un nuevo revelado. Pero una cosa es ver aquello que se tiene delante de los ojos y otra muy diferente captar su intención (me refiero a la del fotógrafo). El sentido que le hemos dado a tal o cual imagen sigue siendo una parcela no expuesta de nuestra experiencia y así permanecerá siempre ya que su naturaleza es invisible, y vive solo en nuestro entendimiento. Claro, siempre puedo tratar de explicar aquello que tiene sentido para mí, pero no puedo exponerlo de forma objetiva como expongo una fotografía. La razón de ser de éstas surge únicamente en mi fuero individual como una evidencia y no depende de ningún discurso previo o posterior. Máxime que lo que yo pueda explicar sobre mi obra está dictado por mi sensibilidad individual y no necesariamente otros la comprenderán o verán en ella (en las fotos) algo que les resulte interesante… Atractivo… O que haga eco. Y también depende de mi capacidad de traducir en palabras lo que son únicamente meras emociones o percepciones internas. Entonces las fotografías, en una exposición, salen desligadas de aquel significado real e intransmisible que su autor les asigna y parten a la búsqueda de otra mirada que las llene de sentido. Tal cosa es muy paradójica, porque aquello que las originó, se queda con el autor. En esas condiciones soy bastante reservado sobre la posibilidad de que otra persona vea en tal o cual foto aquello mismo que yo pienso la hace valiosa. Y no se trata de decir que yo como fotógrafo vea más que otros, no, sino simplemente de dar a entender que aquello que nos conmueve personalmente y que es legítimo y válido para cada cual… Para cada uno de nosotros, es lo que funda nuestra propia y particular visión. Y esa visión no es ni más ni menos que el filtro con el que discernimos aquello que nos resulta relevante.

Hoy que tengo el privilegio de inaugurar ésta nueva muestra que he bautizado “Por calles y avenidas”, mis fotografías salen al mundo con la misión de encontrar una interpretación a través de la visión de cada uno de ustedes. Que lo logren o no es una etapa sobre la que no tengo ningún control. En todo caso espero que éstas imágenes que ya no son solo mías, sino también de todos ustedes cuando se las apropien con la mirada, encuentren rada en aquellos que las sepan interpretar a su modo y quizás apreciar tanto como yo las aprecio, porque ellas son como hijas para mí… Son finalmente partes de mí que exteriorizo… Imágenes de mi propia existencia y de mi memoria".

9.9.11

Convergencia

Los Angeles, 2009. Foto de Severin Koller

En foto callejera no cualquier momento es bueno, como tampoco lo es cualquier situación, ni cualquier encuadre o escogencia técnica. Lo que le da valor a una foto de éste tipo es una convergencia en la excelencia de todos esos aspectos y es eso lo que diferencia una buena foto de “street” de una foto banal o mediocre... De ahí también su dificultad. La foto que encabeza éste post se le debe Severin Koller y es para mí uno de los más maravillosos ejemplos de foto callejera contemporánea que conozco. Sirva pues para ilustrar lo antes dicho.


16.8.11

Encuentro

A veces hago una salida de tres o cuatro horas y regreso a la casa sin una sola foto, otras veces lo hago con un rollo completo. Con la fotografía callejera todo es cuestión de suerte y actitud. Pero aunque no haya hecho ninguna foto lo más importante fue lo experimentado: Salir a mirar con ojo avizor nuestro entorno y nuestras gentes... Nuestras calles y ciudades…. Experimentar un encuentro con la vida más allá de nuestros espacios habituales y de la cámara.

5.8.11

Impresiones

La calidad técnica en fotografía es algo que me impresiona cada vez menos porque la técnología ha llegado a un punto de evolución y de excelencia difíciles de superar y ésta última comienza a ser muy corriente incluso en equipos para el gran público. Flickr por ejemplo está repleto de fotos excelentes desde un punto de vista puramente técnico. En cambio lo que podríamos llamar “la poesía” en la imagen es una cosa rara y es ella la que realmente puede llegar a impresionarme más.

28.7.11

Tico street

En Costa Rica no es muy habitual la foto callejera, siendo la más común la foto paisajística y de naturaleza. Y no es que yo esté en contra de mostrar nuestras abundantes bellezas naturales, pero me parece que ese estilo de fotografía se roba demasiado el show y es prácticamente la única que se valora por éstas tierras, lo cual es una lástima cuando se piensa que nuestras calles podrían ser un verdadero paraíso para el fotógrafo callejero de no ser por la inseguridad que en ellas se vive.